
En diciembre de 2006, Fundación Proa decidió festejar sus diez años de vida iluminando el puente Nicolás Avellaneda, ícono de nuestra ciudad, para así redescubrirlo en una nueva mirada. Los artistas Gonzalo Córdova y Horacio Pigozzi diseñaron una instalación lumínica que transformó el famoso puente transbordador en un juego lleno de colores. A lo largo de tres noches, el público se acercó y pudo observar la belleza de la luz reflejándose en el río e iluminando el barrio en todo su esplendor.
La iluminación del puente tenía como objetivo señalar el monumento y destacar su importancia histórica y representativa dentro del puerto, además de proponer una apreciación diferente, una intervención lúdica, para afianzar la identidad y orgullo del barrio. Desde la terraza de Proa se pudo apreciar, durante los tres días, una magnífica vista del puente iluminado.
La exhibición La Ciudad y el Barrio: La Boca presentó fotografías históricas seleccionadas por Luis Príamo. Son trabajos realizados entre finales del siglo XIX y principios del XX por los primeros fotógrafos que documentaron la ciudad. Se pudieron observar las primeras imágenes del Riachuelo y el puerto de La Boca, la Vuelta de Rocha, la arquitectura del barrio, la construcción del puente transbordador Nicolás Avellaneda, los festejos populares y huelgas sindicales en las grandes fábricas. También se incluyeron los grabados de Adolfo Bellocq que ilustran la novela costumbrista Historia de arrabal.
La exhibición La Ciudad y el Río fue un recorrido de las primeras imágenes del río, que retratan desde el nacimiento de la ciudad de Buenos Aires hasta la vivencia que de él tienen los artistas actuales.
El río, con su vasta presencia, muchas veces velada por el crecimiento de la urbe, ha cobrado gran actualidad hoy al ser tema permanente de debate público.
Esta muestra proponía al espectador, a partir de los primeros grabados y fotografías históricas en diálogo con la actualidad, profundizar la problemática que el río representa para la ciudad.
A través de un conjunto de obras pertenecientes a las cinco décadas de trayectoria de Jesús Rafael Soto, artista precursor del cinetismo, la exhibición Visión en movimiento representó un completo recorrido por sus investigaciones plásticas del movimiento y los efectos ópticos.
El público contó con la posibilidad de sumergirse en todas las variantes de su obra y, a través de su desplazamiento, descubrir los planteos visuales que hicieron de Jesús Rafael Soto un artista mundialmente reconocido.
La exhibición Colecciones de Artistas estuvo conformada por las colecciones de los artistas Roberto Jacoby, Marta Minujín, Marcelo Pombo, León Ferrari, entre muchos otros, con la propuesta de conocer los intereses de los artistas en la contemplación de la obra de sus colegas. Por qué coleccionan los artistas, qué es lo que custodian con empeño, y cuál es la historia de estas colecciones fueron algunas de las preguntas que la muestra intentó develar para el público.
Esta segunda edición de Colecciones de Artistas continuó con los mismos objetivos de sus orígenes: contribuir a la difusión del patrimonio y dar cuenta de la problemática de las colecciones.
Eco fue el nombre elegido para dar cuenta de una caprichosa experiencia en la que se fueron sumando capas de lectura entre artistas que reflexionan sobre la obra de arte. Como una arqueología de las imágenes se articulan roles (artista - curador), lugares distintos (creador - contemplador) en el intento de crear un mapeo de la actualidad.
Los diversos artistas invitados tejieron estas exhibiciones como un hilo que cada una de ellas fue recreando.
De rosas, capullos y otras fábulas se gestó a partir de un taller de encuentro e intercambio sobre la obra de la artista Rosemarie Trockel, coordinado por Victoria Noorthoorn. Esta experiencia perfiló como objetivo acercar a la escena local las problemáticas de la transformación y la metamorfosis, la subjetividad como un proceso resultante del cambio continuo, y la femineidad; a través de una variedad de técnicas entre las que predominó la instalación in situ. Todos los trabajos presentados fueron realizados especialmente para esta exhibición.
Rosemarie Trockel, una de las artistas más críticas y polémicas del arte contemporáneo alemán, presentó por primera vez en la Argentina un conjunto de obras, entre las que se destacaron dibujos, instalaciones, fotografías y video, que dieron cuenta de la diversidad y riqueza del territorio plástico de la artista.
La valoración de Trockel en la escena internacional se debe a que su trabajo explora la metamorfosis del sujeto. Artista y arquitecta, Trockel dedicó su arte provocador a desmitificar la figura del artista-genio-hombre, al confrontarlo con roles y motivos típicamente femeninos, logrando posicionarse en la escena artística –predominantemente masculina– de la década de 1980.
La exhibición Arte del Siglo XX, organizada en conjunto con el Museo Rufino Tamayo de México, propuso un recorrido por los distintos movimientos artísticos del siglo XX, desde las primeras vanguardias.
Esta exhibición presentó un grupo de alrededor de cien obras emblemáticas de los diferentes movimientos artísticos. Se pudo ver a los más renombrados artistas con obras trascendentes, como Pablo Picasso, Fernand Léger, Francis Bacon, René Magritte, Max Ernst, Joan Miró, Rufino Tamayo, Roy Lichtenstein, Andy Warhol y Mark Rothko, entre otros.
Esta muestra fue uno de los aportes más sólidos que la Fundación presentó en sus salas para la apreciación del arte del siglo XX.
La exhibición Culturas del Gran Chaco presentó el conjunto de piezas pertenecientes al patrimonio del Museo Etnográfico, que datan de principios del siglo XX, y la selección de fotografías de Grete Stern, tomadas entre los años 1958-1964 en sus continuos viajes a la región del Gran Chaco argentino. Estas obras dan cuenta de la riqueza cultural de las poblaciones indígenas habitantes de la región y de sus transformaciones sociales a través del tiempo.
La exhibición, de valor testimonial, incluyó objetos de uso cotidiano tales como vasijas de cerámica, vestimentas, máscaras festivas de las diferentes etnias de la región (tobas, guaycurúes y mocovíes, entre otros grupos), y retrató las costumbres de vida y tradiciones de los grupos descendientes de estas culturas originarias.
Entre septiembre y diciembre de 2004, Fundación Proa presentó una exhibición de Alighiero Boetti, considerado un artista de extrema actualidad y variedad creativa. La temática que recorre su intensa carrera artística, desde fines de la década de 1960 hasta mediados de la década de 1990, constituye hoy en día un debate estético que compromete todos los aspectos de la sociedad contemporánea, al confrontar el concepto de individualidad con la idea de copia, la función expresiva del arte, su significado en la sociedad, la manera en que ciudadanos pertenecientes a diferentes culturas interactúan en el mundo, y los sistemas a través de los cuales se comunican estas representaciones de la realidad.
La exhibición La Magia de la Risa y el Juego en el Arte Prehispánico de Veracruz presentó por primera vez en América Latina una Cabeza Colosal Olmeca, junto con piezas arqueológicas pertenecientes al período que se extiende desde el 1200 a.C. hasta el 900 d.C. En la rica selección de cerámicas, el tema de la risa y la muerte fue el hilo conductor de la exposición.
A partir de un famoso ensayo de Octavio Paz, “Sobre la risa y la muerte, conceptos arraigados en la actual cultura popular mexicana”, se construyó el hilo narrativo de la exposición cuyo objetivo fundamental fue el de rescatar los orígenes y la poesía de las culturas milenarias.
Esta exhibición marcó un hito en la historia de nuestro país, dado que fue la primera vez que una Cabeza Colosal se desplazó por el territorio de América Latina.
Entre julio y septiembre de 2004, Fundación Proa presentó un destacado conjunto de obras del artista brasileño Candido Portinari (1903-1962) pertenecientes a colecciones públicas y privadas de Brasil y Argentina. La muestra se articuló en cuatro módulos que dieron cuenta de los diversos aspectos de su producción artística: lo social, lo brasileño, lo universal y su producción en Buenos Aires y Montevideo.
Al conjunto de obras expuesto se sumaron documentos y fotografías que mostraban los vínculos que estableció el artista con el campo intelectual rioplatense.
Luego de veinte años desde el inicio del movimiento “La transavanguardia italiana”, Fundación Proa presentó una exposición de cinco artistas que impactaron en la escena internacional desde los inicios de la década de 1980.
Las primeras aproximaciones en la Argentina al nuevo movimiento se dieron a partir de las frecuentes visitas del crítico Achille Bonito Oliva, con sus estimulantes conferencias, visitas a los talleres de artistas y su activa personalidad. En este caso, con la curaduría de Achille Bonito Oliva se ofrecieron al público las primeras pinturas históricas, que ayudan a completar el marco del debate sobre el arte internacional y, a la vez, facilitar una nueva lectura de nuestro contexto en los inicios de la década de 1980.
La muestra Escenas de los ‘80. Los primeros años incluyó pinturas, fotografías, teatro, fotoperiodismo, música y medios, en conmemoración del 20º aniversario de la recuperación democrática.
En los inicios de la década, en el contexto de uno de los momentos históricos más difíciles de nuestro país, un conjunto de artistas comenzó a experimentar una explosión creativa en las artes visuales, el teatro, la música, las publicaciones alternativas y la moda, gestando así nuevos espacios alternativos como verdaderos puntos de encuentro.
Se recordó este particular período con una muestra interdisciplinaria que investigó y documentó las acciones artísticas y las manifestaciones políticas realizadas durante esos años, para comprender el clima contradictorio y enrarecido del momento.
En la exhibición MODA! Fotografía + Diseño, la presencia del diseño de indumentaria argentino, junto a una muestra histórica de fotografía de moda alemana, permitió una aproximación al diseño, la moda y la industria, como modo de acercamiento a la reflexión sobre las nuevas tendencias en la actualidad.
La muestra fotográfica incluyó obras de destacados fotógrafos: Helmut Newton, Rainer Leitzgen, Urko Suaya, entre otros. El diálogo entre fotografía y diseño fue el sustento de la exhibición.
La muestra Ansia y Devoción. Imágenes del Presente fue concebida como una revisión del arte argentino de los últimos años. Estuvo integrada por artistas que exploraron el entorno político, social, económico o cultural contemporáneo para reflexionar sobre la realidad argentina reciente, buceando en la historia, los mitos y la memoria colectiva.
El curador Rodrigo Alonso realizó una intensa investigación a partir de la cual encontró en obras de artistas los primeros antecedentes de la crisis económica de nuestro país. De esta manera, las obras, en esta nueva lectura, ofrecen un panorama de la capacidad del artista para reflexionar sobre su entorno.
El proyecto expositivo Arte Abstracto Argentino fue el resultado de la asociación entre La Galleria d’ Arte Moderna e Contemporanea de Bergamo (Italia) y Fundación Proa, para profundizar proyectos de intercambio y difusión en arte contemporáneo. La propuesta ofrecida al público tuvo un valor histórico y documental único porque reunió, por primera vez, el más destacado grupo de obras abstractas argentinas pertenecientes a colecciones privadas y públicas. La muestra contó con un video realizado especialmente como soporte histórico/contextual, dirigido a la audiencia no familiarizada con el devenir de nuestro país en el transcurso del último siglo.
Esta exhibición fue una de las primeras producciones que la Fundación realizó para el exterior.
La muestra Mario Merz se dividió en dos partes: por un lado, un sector histórico con obras de las décadas de 1960 y 1970, donde se aprecia el valor y aporte de Mario Merz en la historia del arte contemporáneo; por otro lado, dos proyectos de instalaciones realizados especialmente por el artista para la Fundación Proa.
Mario Merz es uno de los artistas fundadores del movimiento “Arte Povera”, surgido en Italia en 1967, que aportó sorprendentes ideas creativas al panorama del arte contemporáneo, a partir de la utilización de materiales de la vida cotidiana en los primeros proyectos de “instalaciones” en el espacio.
El material presentado en la muestra Íconos metropolitanos, que formó parte del núcleo americano en la XXV Bienal de San Pablo (2002), fue un muestrario de las diferentes aproximaciones estéticas y de las vivencias en torno a lo urbano por parte de los artistas. Su curador, Julian Zugazagoitia, reunió un conjunto de obras que ofrecen al espectador múltiples puntos de vista, tratamientos y métodos que conviven con la misma versatilidad y diferencias que en la gran ciudad. La obra de cada uno de los artistas es una nueva mirada sobre la ciudad, que se dirige desde los rincones de moteles de Lucinda Devlin hasta las virtuales realidades de Doug Hall en los paisajes de Hong Kong; experiencias que aproximan la ciudad como soporte de infinitas vivencias urbanas.
Hijos del viento y Christiano Junior fueron dos exhibiciones de carácter nacional e introspectivo en las que se articularon diferentes miradas sobre el siglo XIX.
Hijos del viento. De la araucanía a las pampas fue una selección de la Colección Eduardo P. Pereda que reunió sorprendentes adornos femeninos de plata y de chaquiras (cuentas), textiles (ponchos y fajas), piezas líticas (insignias de mando), máscaras y tocados utilizados en la ceremonia del Nguillatun, de la cultura mapuche.
Un país en transición. Fotografías de Buenos Aires, Cuyo y el noroeste reunió la muestra de fotografías de Christiano Junior, compuesta por 71 piezas de inestimable valor documental, las cuales integran el libro del mismo título editado por la Fundación Antorchas.
En diciembre de 2001, Sol LeWitt fue invitado por Fundación Proa a intervenir el espacio con la realización de sus famosos wall paintings o “pinturas murales”. El resultado: seis obras que invadieron las superficies de las salas. Durante seis semanas, un equipo de diez jóvenes artistas, coordinados por un asistente del artista seleccionado, trabajó en la realización de estas destacadas pinturas.
Los colores de la Boca fueron la base fundamental para el diseño de estas pinturas murales. De este modo, el artista trajo al interior de la Fundación el entorno urbano del barrio, para borrar las fronteras divisorias exterior/interior.
La muestra Diego Rivera se articuló como un recorrido por toda la producción del maestro del muralismo mexicano. Dividida en tres secciones, permitió contemplar la compleja vida del artista a través de un conjunto extraordinario de fotografías, provenientes del Museo-Casa Diego Rivera.
Un conjunto destacado de pinturas pertenecientes a sus diferentes períodos y una sección con su colección de arte popular dan cuenta de la multifacética y creativa personalidad de un artista trascendental del arte del siglo XX. De este modo, la exhibición dio cuenta de un momento histórico en que política, arte y amor se articularon en una propuesta utópica llena de vitalidad.
Conmemorando el centenario de la muerte de Giuseppe Verdi, la Fundación convocó a un grupo de escenográfos y especialistas en vestuario operístico para que plasmaran, con una mirada contemporánea, un homenaje al gran compositor.
El resultado fue una particular exhibición que reunió los diferentes aspectos de la obra verdiana a lo largo del tiempo. Los artistas invitados, enmarcados en el concepto de “instalación”, integraron al espectador activamente dentro de la obra. Una sala dedicada especialmente a la historia del vestuario y sus aproximaciones actuales completó un panorama rico en ideas y propuestas.
La exhibición Imágenes del Inconsciente presentó un conjunto de obras de cinco artistas de la ciudad de Río de Janeiro, todos ellos pacientes con padecimientos psíquicos.
En la década de 1940, se creó y experimentó en Brasil uno de los acontecimientos trascendentes para el tratamiento de las enfermedades mentales: bajo la supervisión de Nise da Silveira surgió el hoy famoso Museo del Inconsciente, cuyo patrimonio está compuesto por el aporte de obras realizadas en el taller creativo de varios hospitales.
Esta muestra evidenció la capacidad creativa de estos cinco artistas, y el notable paralelismo de sus obras con los movimientos más destacados a lo largo del siglo XX.
La muestra Éxodos presentó el ensayo fotográfico más numeroso y global realizado hasta el momento. El artista Sebastião Salgado comenzó en 1993 este proyecto fotográfico, en el que documenta las nuevas formas de organización humana que son resultado de las migraciones culturales de fin de siglo, a través de un conjunto de más de cuatrocientas fotografías tomadas alrededor del mundo.
Esta exhibición estuvo acompañada por gigantografías distribuidas en diferentes puntos de la ciudad de Buenos Aires.
La exhibición Jenny Holzer se presentó por primera vez en nuestro país con una doble acción: por un lado, con obras en el espacio interior de la Fundación y, paralelamente, con proyecciones de sus famosos textos lumínicos en diferentes puntos de la ciudad a lo largo de tres noches.
Desde sus comienzos, Holzer tomó el espacio urbano como marco para sus obras, presentadas en formato de letreros electrónicos, spots televisivos, carteles en la vía pública, sitios web y proyecciones de textos a gran escala, lo que ha significado un nuevo aporte al arte conceptual.
Panoramix fue una propuesta de exhibición multidisciplinaria; una presentación que interrelacionó circuitos, espacios alternativos, obras de diferentes mixturas y lenguajes. El objetivo fue presentar en un mismo espacio un extenso panorama de diferentes disciplinas artísticas en interrelación, con la idea de yuxtaposición o de sincronía planteada deliberadamente por el equipo de coordinadores.
Panoramix convocó espacios y circuitos alternativos en los que se detectó el paso de las nuevas producciones y artistas emergentes. Durante ocho semanas, las salas de Fundación Proa promovieron la convivencia de propuestas múltiples e innovadoras, actuando como “cajas de resonancia” o “lentes de aproximación” a estas nuevas manifestaciones estéticas.
En conmemoración del centenario del nacimiento del artista argentino Lucio Fontana, Fundación Proa presentó una importante exhibición, organizada junto con la Fondazione Fontana de Milán y la colaboración del prestigioso curador Enrico Crispolti. El público pudo contemplar, por primera vez, las obras del período italiano de Lucio Fontana, por el cual se consagró internacionalmente como uno de los artistas más trascendentes de la segunda mitad del siglo XX.
Para esta exposición, las obras fueron agrupadas de acuerdo a diferentes momentos en el desarrollo estético de Lucio Fontana.
La Colección Jacques y Natasha Gelman de Arte Mexicano presentó un conjunto de obras que abarca las distintas tendencias de la plástica mexicana a partir de 1930. Por un lado, la evolución del carácter figurativo en el arte mexicano, inaugurado por los modernistas Diego Rivera, Orozco y Siqueiros, Kahlo, Tamayo y otros. A la vez, la colección presentó numerosos ejemplos de la abstracción, en obras de Gunther Gerzo y Mérida.
La exhibición, curada por Robert Littman, presentó un núcleo fundamental y numeroso sobre Frida Kahlo y Diego Rivera.
La exhibición Caminos sagrados presentó por primera vez la Colección Arqueológica de la Cancillería Argentina: un notable conjunto de piezas que describen la vida y costumbres de los pueblos originarios del nordeste de nuestro país. Dividida en secciones, se desarrolló un guión curatorial para lograr una aproximación a la belleza, el arte y la sabiduría de las culturas fundacionales. El conjunto de piezas de metal otorgó a la colección singularidad y una peculiar riqueza.
Dan Flavin, considerado uno de los artistas fundadores del arte minimalista, planteó por primera vez en la historia un juego o concierto –como él lo denomina–, producto de la interrelación entre el espacio, la luz natural, la luz eléctrica y los cambios que se producen en “la mirada”. La exposición, que presentó por primera vez en la Argentina las obras de este reconocido artista, fue organizada en conjunto con el Dia Center for the Arts de Nueva York, que en la actualidad tiene en su poder la tutela del patrimonio del artista.
La difusión de la obra de Anselm Kiefer en nuestro país se puede ubicar a principios de la década de 1980, por obra de revistas especializadas. La exposición organizada por Fundación Proa permitió al público argentino contemplar por primera vez la obra de este importante artista, admirado por gran parte de los jóvenes artistas argentinos de los años ochenta. El reconocimiento no sólo se debió al virtuosismo de su trabajo, sino a la audacia en el tratamiento de sus temas. La exhibición, curada por Robert Littman, se compuso de un conjunto de obras que presentaron diferentes temas correspondientes a distintas épocas de su trayectoria, así como las diversas disciplinas en las que trabajó el artista: pinturas, plomos, xilografías, grabados, fotos y sus famosos libros.
Experiencias ‘68 fue una de las muestras más relevantes de la historia de Fundación Proa. Durante el mes de mayo, exactamente en el año 1968, un grupo de artistas construyó esta exhibición en el mítico Instituto Di Tella. La censura por parte del gobierno militar hacia unas de las obras produjo una adhesión instantánea del resto de los artistas, quienes decidieron destruir la totalidad de sus obras. Treinta años después surgió esta reconstrucción con el objetivo de conmemorar mayo del ‘68 y, con ello, una de las muestras más paradigmáticas de nuestro entorno.
Gracias a la curaduría e investigación de Patricia Rizzo y al apoyo de los artistas, se reconstruyeron las obras expuestas con los mismos materiales y elementos de la época. La muestra generó un extenso debate sobre el momento histórico, el concepto de reconstrucción y la mirada retrospectiva de uno de los momentos de participación juvenil más significativos del siglo.
Junto con las obras exhibidas se presentó una vasta documentación fotográfica perteneciente al archivo del artista Oscar Bony.
La exhibición Las Artes y la Arquitectura Italiana en la Argentina presentó los aportes realizados por los inmigrantes italianos, quienes fundaron muchas de las expresiones e instituciones artísticas de nuestro país: escuelas de Bellas Artes, teatros, edificios tales como el Teatro Colón y el Congreso, las primeras fotografías de viajes y exploración.
Este aporte histórico, recreado desde la contemporaneidad, puso en diálogo constelaciones de imágenes que fundaron y forjaron las huellas de nuestra cultura. Un grupo de destacados curadores e investigadores presentó su disciplina contextualizando y brindando coherencia a un tiempo histórico.
La exhibición El Trabajo y el Arte, realizada en conjunto con la Academia Carrara de Bergamo, realizó un recorrido por toda la producción del notable artista Mario Sironi, a través de bocetos preparatorios de sus murales, dibujos, pinturas, obra gráfica y sus diseños para la ópera y el teatro.
Esta exposición ofreció un panorama de la obra de este artista comprometido con el contenido social del arte, y permitió al público contemplar la producción centrada en la primera mitad del siglo en el norte de Italia. A través de ella se accede a los sueños, ilusiones y fracasos de uno de los exponentes más destacados de las primeras vanguardias históricas.
La exhibición Julio Galán, realizada junto con la Galería Ramis Barquet, presentó un conjunto de obras desde 1983 hasta 1997. Retomando la más alta tradición de la pintura mexicana, Julio Galán ofrece un universo pictórico en el que la representación, el juego y lo mágico están presentes; así como notables construcciones con su propia imagen: jugando, travestido, hecho niña o mujer.
La pintura de Galán recrea diversos mundos: por un lado, el rescate de las tradiciones mexicanas, su historia, su arte popular, sus brillantes colores cargados de significación; por el otro, el universo propio del artista: sus miedos, su sexualidad, sus mitos y deseos más profundos. La exhibición aborda estas temáticas presentadas desde un punto de vista contemporáneo, con ironía y humor.
La exhibición Andrés Serrano - Fotografías constituyó la primera presentación del destacado artista en nuestro país. La selección de obras fue realizada a partir de una mirada abarcativa y retrospectiva del mundo de Serrano. Es en este conjunto donde se pueden apreciar sus ideas y puntos de vista sobre la religión, el sexo, la muerte, los mitos del poder enmascarados detrás de sus uniformes y símbolos. Se presentaron obras desde 1983 hasta la serie “La Morgue”, de 1992.
Serrano utiliza la fotografía para presentar un mundo poblado de contradicciones: “No de conflictos, sino de dicotomías”. Un panorama en el que conviven símbolos y arquetipos, fetiches de belleza y horror, personajes del poder, la vida y la muerte.
La exposición de Rómulo Macció Pinturas de contaminación y olvido presentó un conjunto de paisajes referidos al barrio de La Boca y al Río de La Plata.
El paisaje, tema tradicional de la pintura, es recuperado desde el juego de la memoria y se constituye en un espejo donde volver a mirar nuestra historia. El río olvidado y contaminado forma parte de este universo plástico.
Macció es un artista que transita por la historia del arte, las raíces de nuestra inmigración, los mitos que heredamos y construimos. Cada una de sus pinturas evoca modos de pintar que ya conocemos, un universo de ideas e imágenes que conviven anárquicamente y que pueden ser unidas por el relato plástico del artista.
Entre marzo y abril de 1997, las esculturas de Sesostris Vitullo –patrimonio de la Colección de Arte de la Universidad Torcuato Di Tella– fueron presentadas por primera vez al público de nuestro país, luego de permanecer en Francia durante más de cuarenta años.
Vitullo, uno de los artistas más significativos de la modernidad artística, ha planteado en sus obras la búsqueda de una tradición a través de formas de expresión de alto contenido simbólico. El conjunto que conformó esta exhibición ofreció diferentes materiales y temáticas.
La muestra inaugural de la sede de Fundación Proa en el barrio de la Boca fue la majestuosa e histórica exhibición del maestro mexicano Rufino Tamayo.
La imponente muestra contó con la presencia de destacados artistas, gran cantidad de público y autoridades oficiales de México y de la Argentina.