|
Entre los textos publicados sobre el artista, sobresale
la excelente entrevista realizada por Luis Mario Schneider
en Monterrey, citada aquí extensamente y los escritos
del propio Galán. "A la pintura debo el sentirme vivo, me ha dado la
razón de mi existencia, algo que decirles a los
demás". "Cada cuadro que hago conlleva el sufrimiento del
primero, sigo sintiendo el mismo temor, me afecta inclusive
la selección del color, cómo mezclarlo, tengo
dudas acerca de lo que quiero. Vivo en esa constante
reiteración. Así es mi vida, aunque esto es
natural cuando buscas cosas nuevas". "En Múzquiz (su lugar de nacimiento) hay demasiada
vegetación, muchos árboles, cosa rara en esa
región desértica. Es un pueblo como cualquier
pueblo pequeño, con pocos habitantes, ahorita no
sé si tenga más... Es triste, no me gusta
recordar, alguien me ha dicho que yo ya me salí de
Múzquiz pero que Múzquiz no se ha salido de
mí". "Ls vocación nació conmigo. No puedo
recordar ahora cuándo fué el primer cuadro.
Siempre pinté... Yo sentía,lo que siento
ahorita, la necesidad de descubrir algo nuevo. Siempre estoy
persiguiendo algo nuevo en los cuadros, me encuentro yo
mismo cada vez. Mis cuadros, además de sorpresivos,
son un espejo". "Son al mismo tiempo una tortura. La tortura empieza nada
más de pararme frente a la tela y ver qué es
lo que va a salir. Me angustio muchísimo, a veces
logras un boceto y dices "va a ser esto", y al final resulta
completamente otra cosa. Eso me emociona muchísimo
porque siempre es una sorpresa". Tenía mucha curiosidad de conocer Nueva York...
Había oído que hay mil galerías, que se
concentra todo de todas partes del mundo. Por eso
decidí ir. Allá me puse de inmediato a pintar.
Me llevé muchas sorpresas, decepciones. Primero iba
con mucho cuidado, procurando que no me afectaran
influencias. Sentía el temor de adherirme al influjo
de algún otro artista, de alguna corriente. Te puedo
decir que en ese ambiente artístico cada seis meses
había un cambio y te decías ahora es el
neoexpresionismo. ¿Qué es esto? Y ahora es el
neogeometrismo y el neo quién sabe qué. No
entendía nada, iba a cincuenta galerías y en
las cincuenta sus artistas pintaban igual. Para mí
fué una decepción pero me afirmó en lo
que hago. A mi me gusta mucho mi pintura. Por supuesto
había muchos buenos artistas, excelentes, pero
sólo cinco, seis o siete. Los demás, todos,
eran copia de copia y todo era muy degenerativo. En Nueva
York estuve seis años, del '84 al '90. Sigo yendo de
repente, aunque ya no tengo departamento". "Soy muy contradictorio y mis cuadros, insisto, son un
reflejo de mí". "No soy un pintor fantástico. Quizá de
alguna manera esté un poco en la ruta del
surrealismo. Probablemente en lo metafísico.
Más que nada yo siento mi pintura, como me
decías, muy autobiográfica. Lo que pasa es que
está bien disfrazada, como me gusta disfrazarme a
mí, La gente no tiene que saber tanto de mí.
Sí hay una máscara, no sé como
explicarlo, pero mucha gente también dice que mi
plástica está de una manera muy sofisticada.
Yo veo muy crudos mis temas porque yo soy el que los hago,
pero sí están disfrazados con colores,
contrarrestados con colores suaves, con una armonía
colorística para aminorar la dureza". "Considero que quien o quienes lo han hecho (compararlo
con Frida Kahlo), no conocen mi pintura o la pintura de
Frida Kahlo. Aclaro, muchas veces me dicen que la
cercanía está en el dolor que reflejamos los
dos. Estoy de acuerdo en eso, pero nada más. Repito,
no creo tener una influencia de Frida Kahlo. Me gusta
demasiado como pintaba, pero no quiero pintar como ella.
Sí veo, sí noto que sus cuadros son cada uno
como un capítulo de lo que le iba pasando. En mi caso
sucede igual, pero yo lo expreso de una manera muy distinta.
Además, nuestras vidas son muy diferentes". "Un día quería ser rubio y tenía
cinco años. El domingo, en el comedor donde estaba
toda mi familia, mi abuelo oyó, me llevó a la
biblioteca, me dijo que bajara la cabeza y cerrara los ojos.
De un cajón del escritorio sacó oro molido y
lo derramó sobre mi cabello, me cayó algo en
los ojos y me dijo: Ahora ya eres rubio. Todo brillaba y
todo desaparecía de inmediato. al volver al comedor
ya todo era igual". "... No voy a museos, no voy a exposiciones. No me
interesa el arte". "Siento que mi pintura es una pintura universal, pero que
al mismo tiempo estoy muy apegado a mis raíces, o
sea, soy mexicano y mi entorno lo pinto, lo capto a mi
manera, no se me pueden escapar ciertas cosas que son muy
mexicanas. Pero no me pregunten cuáles porque no lo
sé. Lo siento y nada más. Asimilo lo que
está en el aire". "No quiero ahogarme, no uso tanto dolor, no uso recuerdos
futuros, no uso sangre, no uso terror...". "...Todo va asociado a mi vida personal, por ello a
medida que yo voy cambiando también va cambiando mi
pintura y en general todo lo que hago, las esculturas, lo
que escribo. Los conceptos, la apreciación de la obra
o los temas, varían. Yo siempre estoy en movimiento,
inquieto, soy muy curioso y muy arriesgado en mi vida
personal y también en mi trtabajo. No me gusta
estancarme, me gusta estar vivo, sentirlo y seguro de que mi
pintura esté viva". |