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Rómulo
Macció
Entrevista por Mariana Roveta.
Revista La Maga 14/5/97.
Rómulo Macció se sienta en un bar de Vuelta
de Rocha, extiende unos papeles y asegura que ahí
está todo lo que tiene para contar. "La pintura no se
dice", repite. Sin embargo habla: de su trabajo, de los
críticos, de la utilidad del arte, del impulso
creativo. Tiene sesenta y seis años: "! Un horor!,
exclama. A los cinco minutos de charla, su fama de
huraño se desdibuja. Y aparece el hombre que -igual
que en la década del 60 cuando junto a Jorge de la
Vega, Luis Felipe Noé y Jorge Deira creó el
movimiento neo-figurativo- dice lo que piensa. Durante el
mes de junio, Macció presenta en la Fundación
Proa Pinturas de contaminación y olvido, la muestra
dice lo que quiere. "La pintura es intuición,
sentimiento; es como bailar o cantar"
-Exponer en lugares como este me encanta, es un muy buen
lugar. Me invitaron, porque si no te invitan, ahí no
exponés. Si vas con los cuadros y pedís
exponer, no te dejan, te echa el policia que esta en la
puerta. Si vas con los cuadros de prepo, no.
- Los cuadros que expone son todos de La Boca.
- Sí, desde el año 83 que... pero está
todo ahí, en esos papeles que te dí...
- Bueno, después los leo, pero me puede ir
contando...
- es que yo pinto...yo de chico era una especie de
catatónico: pintaba porque no hablaba, y resulta que
una vez que pintás, terminás hablando sobre tu
pintura. Y la pinturas no se dice, se muestra. La pintura
tiene un lenguaje que es mostrar, entonces, ? para
qué vas a decir?
-Pero también hay formas de concebir la
pintura.
- Eso no me interesa nada. Yo soy... ni siquiera del siglo
pasado: soy de dos siglos atrás. No manejo auto,
apenas hablo inglés. Tarzán...
No sé ni enchufar una computadora. Soy un hombre
antiquísimo, así que yo no hablo de pintura,
soy un pintor a la manera de antes. Si yo voy al Louvre y
veo un cuadro de Rafael y pregunto dónde está
Rafael para que me explique, porque si no no puedo mirar el
cuadro... eso no tiene que ver con la pintura. Esto de la
cultura y de que el artisat tiene que explicar todo lo que
hace, es un invento nuevo. Hay algunos personajes que son
como tontos: entran en una exposición, miran y lo
primero que preguntan es dónde está el pintor.
Lo primero que hacen es buscar el pintor, se acercan al
pintor y antes de mirar el cuadro le preguntan que quiso
decir. Y Fellini dijo, y tenía razón que se
enteró de lo que quería decir con sus
películas cuando hablaba con los críticos, que
le decían "usted quiso decir tal cosa". "Sí
puede ser", contestaba.
- Los fuerzan a definir cosas que ni siquiera ustedes
saben...
- Es evidente, porque vos ves la realidad y hacés un
reflejo de esa realidad. Tratás de hacer una
interpretación poética de esa realidad. Una
síntesis. Cargás esa realidad con la materia
pictórica y la traducís en hecho
pictórico. Si hay poesía, conmueve; y si no
hay poesía, no. Y eso es un milagro. No tiene
explicación, entonces ¿ qué vas a estar
explicando? Siempre digo lo mismo.
- Eso es lo que se llama reproducir o interpretar la
realidad.
- Interpretar la realidad. Hay elementos de la realidad
que me conmueven y digo "quiero pintar un cuadro sobre
esto". Pero no tengo la receta para pintar.
- ¿Siempre lo pensó así?
- No es un pensamiento. El pintor nunca pensó
nada. El pintor dice "quiero hacer un paisaje", va con el
caballete y se pone a pintar el paisaje. ¿ Hay que
pensar eso? No, no hay que pensarlo. No sirve de nada pensar
mucho la pintura porque hay gente más inteligente y
más culta que los pintores que no puede poner una
sola pincelada. Así que no es una cuestión de
inteligencia ni de pensamiento; es una intuición, es
un sentimiento. Es como bailar, como cantar. Son las
expresiones primitivas del hombre, no algo premeditado.
Pintar es natural en el hombre. Toda la
intelectualización que se ha hecho del arte, bueno...
Yo no tengo nada que ver con eso. Porque un intelectual y un
creador no tienen nada que ver. Son dos cosas totalmente
distintas.
-¿Tiene una idea de por qué empezó
a pintar?
- No, de chico ya inconscientemente hacía
dibujitos. Y así fui manifestándome. Hace
años que hago esto y podría no hacerlo
más... y sin embargo pinto. Hay algo que me lleva,
aunque no tenga ganas.
- ¿Para quién pinta?
- Primero, para mí... No es que pinte para
mí, es que necesito pintar. Y después, es una
especie de comunicación con los demás. Ha y
alguien que decía que la diferencia entre un pintor y
un plomero es que el plomerohace un trabajo de
plomería y no va corriendo a decirle a la mujer
"vení a ver como arreglé este caño", y
el pintor sí, pinta un cuadro y dice "venía a
ver como pinté este cuadro".
- ¿Le interesa lo que diga la gente de sus
cuadros?
-No cambia para nada mi intención, porque yo no
pienso en pintar lo que los demás me piden. Un
albañil hace lo que le mandan. La diferencia conmigo
es que yo hago lo que yo quiero. Y la gente que lo ve, si se
emociona es como un cómplice y si no, es un testigo
que ve lo que hizo un idiota como yo. Si me encargaran un
trabajo también lo haría.
-¿ Hizo trabajos por encargo?
- Sí, me han encargado los murales de la cancha
de Boca.
- Pero en los 60 tenía la intención de
movilizar conciencias con la pintura.
- No sé... Por ahí creías que esto
que estabas haciendo era una rebelión visual...
Eramos un grupo que tartaba de revelarse a una pintura que
consideraba esteticista y decadente. Era una revuelta.
Queríamos modificar algo, evidentemente.
Pero que se yo... Es un poco la rebelión que tiene
todo joven. Hay cosas que no te gustan y vos tratás
de luchar contra ellas. Pero no creo que esa sea la
misión de la pintura.
- Una vez que tuvo la etiqueta de
revolucionario¿sintió la carga de seguir
revolucionando cosas?
- No, porque con la pintura no cambiás la
sociedad. esa es una ilusión de jóvenes, una
pretensión. Es como un compadreo: "Pinto unos cuadros
y vas a ver como cambio la sociedad..." ! Macanas! La
sociedad no cambia con eso. La pintura no resuelve los
problemas de la gente. El pintor es un artesano. Lo que pasa
es que cuando sos joven tenés una pretensiones
impresionantes.
-¿Se desilusionó al ver eso?
-No, como va a ser una desilución si yo estoy
revelando algo de la realidad que otra gente no ve, eso es
importante y queda. Todos los hechos políticos
desaparecen, son anécdotas y lo que queda es el
arte.
- ¿Y para que sirve que quede?
- Y, para que entren los japoneses a filmar en la
Sixtina o para que la gente se conmueva hasta las
lágrimas. Es un hecho humano pero no modifica los
problemas cotidianos de la sociedad. Ni hace falta que lo
haga, ¿para qué?
- Hace un tiempo dijo que cree en la obra de arte de
calidad. ¿Qué es la obra de arte de calidad?
- Es lo mismo que comer algo de calidad o una
porquería. Esta cerveza no es muy buena, hay mejores.
Entonces tendría que ser de más calidad. Para
eso tenés paladar, para gustar de las cosas que son
buenas. Y los ojos son para ver cosas que valen la pena
-¿Y qué es lo que para usted vale la
pena?
- Yo see que Leonardo da Vinci es uno de los grandes
pintores, hay otros que dicen que no. Pero hay gente que
sabe. ¿ Por qué le dijeron a Felipe IV que el
mejor pintor de sevilla era Velázquez? ¿
Qué argumentos tenía para decir eso?
Sabían; podrían haber mandado a otro, pero no
se equivocaron.
- Y usted sabe?
- Yo se que hay muchos pintores que son muchísimo
mejores que yo, pero también sé que lo que yo
hago no está mal. por lo menos, se que es lo que
tengo que hacer. Y lo que no me gusta de lo mio , lo
deshago.
- ¿ Va a muestras?
- Si
-¿ Cómo ve el panorama del arte en la
Argentina?
- Hay buenos pintores acá. La pintura argentina
es mejor acá, ¿viste que se habla de la pintura
argentina en París? Pero la buena pintura está
acá, no en París. Yo voy mucho a París
, pero la pintura argentina está aquí, aunque
haya algunos que tienen más fama. Hay otros que no
tienen posibilidades de salir al exterior porque hay
circuitos de galerías y representantes donde
tenés que entrar, pero eso no quiere decir que seas
buen pintor. Hay pintores muy buenos y no tienen ninguna
posibilidad de seguir. Yo veo que acá hay buenos
pintores.
- ¿ Cuales le gustan?
- Bueno, esa pregunta provoca una opinión injusta
porque siempre te olvidás de alguno. No se, hay
buenos pintores y hay que descubrirlos.
- ¿ Qué opina de las instalaciones y los
objetos?
- Ni me gustan ni me disgustan.No me pasa absolutamente
nada mirando esas cosas. Creo que era Luis Benedit que
decía "echan una palada de tierra y ponen el retrato
de la madre y ya a eso le llaman obra". A mi esas cosas no
me interesan. Mirá que instalación hay
ahí enfrente: impresionante: los bolivianos
trabajando , los caños, el barco del otro lado, el
comedero... Llevás todo eso a un museo y la gente se
emociona.
! Sí está acá, en la calle! ¿ Para
qué vas a ir a ver eso a un museo? Las instalaciones
están en la realidad.
Lo que pasa es que (Marcel) Duchamp hizo el truco de agarrar
un meadero y llevarlo a una galería, entraron todos y
dijeron "!Ahhh! ! Qué maravilla!".
¿ Nunca habían visto uno? Sí, lo que pasa
es que lo usaban para hacer pipí y de repente vieron
que era estético. No sé, son las
picardías de los intelectuales. Es picaresca de
intelectual;.
- ¿ Que le parecen todas las interpretaciones que
esto genera?
-Lo que pasa es que la gente que hace estas cosas
aparentemente ta tan sesudas es gente que quiere pintar y no
puede. A críticos como López Anaya, tan sesudo
cuando escribe, yo lo conozco perfectamente; lo
conocí en el año 60 y pico, quería
pintar y no podía... Entonces se convierten en
opinadores de lo que hacen los demás artistas, cuando
ellos mismos no pudieron hacer nada. Está lleno de
esto. Y Duchamp hizo lo mismo: dejó de pintar y dijo
"a ver cómo puedo divertir a la gente". Como estaba
en el mundo intelectual, se mandó el chiste, la
boutade esa de agarrar la chocolatera... Y empezaron a
teorizar. O sea que no es sólo el objeto sino
también su concepto y el macaneo.
Desde esa época hasta ahora es interminable. La
pintura no pretende otra cosa que reflejar la realidad y
cargar la materia pictórica de sensibilidad para que
la gente se emocione. Pero no gente iniciada, que
tendría que leer un rollo enorme para comprender una
instalación.
No que la gente sencilla vea un cuadro y le diga si le gusta
o no, nada más. El arte no es una cosa tan
complicada. Ya te dije bastantes cosas. Al final
hablé, soy una especie de cotorra.
-¿ Cómo es su método de trabajo?
¿Saca fotos, va al lugar..?
- Voy al lugar. Hace poco estaba en un partido de
fútbol... a veces voy, pero me gusta más verlo
por televisión. Pasó algo muy gracioso: de
pronto, gol. Y yo me quedé esperando la
repetición, como en la tele.
Dije: "La repetición porque no lo ví bien, lo
quiero ver otra vez". Me quedé esperando la
repetición. Bueno, yo estaba viendo la barra brava,
con sus banderas. Una cosa impresionante. Y digo "quiero
pintar esto para uno de los murales". Había una
fotógrafa que me ofreció sacar una foto y le
dije que sí. Sacó la foto y no le dí
tiempo a que la revelara. Al día siguiente
pinté el mural. se me queda grabado lo que me
interesa, hago una síntesis y lo pinto. No es
exactamente lo que veo; dentro de mí se produce un
desarrollo pictórico y veo el cuadro. Nunca es
exactamente igual, es el símbolo de lo que ví.
Y encuentro el lenguaje para representar el tema.
- ¿Con qué materiales está
pintando?
- los murales, con esmalte sintético. Pero yo
pinto con óleo y con acrílico.
-¿ Usa caballete?
- Sí, siempre . Claro, porque hay quienes pintan
en el suelo. Bueno, el mural de las Galerías
Pacífico lo pinté en el suelo. No podía
pintarlo a lo alto porque tiene cuatro metros y pico de
alto. Entonces puse la tela en el suelo, me subía a
una escalera, lo miraba de lejos, bajaba y pintaba. Pero en
general siempre pinto vertical y en caballete.
- ¿ En su casa tiene un espacio destinado solo
para pintar?
- Sí, tengo un lugar grande que ahora está
ocupado con los murales, tengo cuatro y me falta pintar
tres.
Tienen seis metros por tres, se roban un poco de
espacio.
- ¿ Sobre que soporte está haciendo los
murales?
- Sobre unas planchas de metal.
No se pueden pintar directamente en la pared porque hay que
prepararla muy especialmente. Son bastidores de metal que
pesan cuatrocientos kilos.
- Bueno, ahora lo dejo en paz.
- No, me encantó. Lo que pasa es que yo soy
espontáneo. Te voy a explicar una cosa. Si a
mí me decís que el sábado hay una
inauguración, yo te digo que no sé si voy a
ir, aunque viva acá al lado. Porque de sólo
pensar que te dije que sí, y llega el sábado y
no tengo ganas de ir, no voy. Resuelvo las cosas en el
momento. Por eso ya nadie me invita a ninguna parte.
Yo soy "gánico", como decía Federico Peralta
Ramos hago lo que se me da la gana.
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