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January 26, 2007
His visit in Buenos Aires, remains in these images: the notable respect of its students, the full shirt of firms that left him of memory and the friends that accompanied him. All the newspapers of the world presented chronicles and profiles on his life. Here you will also find some links on his farewell.
Nota publicada en el diario La Nación el 25 de enero de 2007.
Al maestro, con gratitud y cariño por Susana Reinoso
http://www.lanacion.com.ar/878123
Fue una tarde, en la calurosa primavera de 2002. Un puñado de periodistas, apretujados en una de las salas de la Fundación PROA, en el barrio de La Boca, nos reunimos para escuchar al maestro Ryszard Kapuscinski. Y el murmullo de los presentes hizo perceptible la emoción cuando el gran reportero polaco llegó. Allí estaba, por fin, el hombre que supo contar las grandes historias del siglo XX desde las pequeñas vidas de la gente anónima. Fue una charla salpicada de preguntas que el maestro respondió con paciencia y sabiduría, pese a que aquellas no siempre estuvieron a la altura de las circunstancias.
Esa mañana, Kapuscinski había cerrado en PROA un taller para periodistas latinoamericanos, convocado por la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), creada por Gabriel García Márquez. Sus ojos sorprendidos se humedecieron cuando los asistentes al taller lo despidieron con un aplauso cálido y sostenido. Después le firmaron la sencilla camisa blanca. El libro Los cinco sentidos del periodista, el primero que editó la FNPI, con prólogo de Tomás Eloy Martínez y por el cual Kapuscinski no cobró derecho de autor, recoge una imagen de la espalda del maestro con aquella camisa. Entre otras firmas, Martín Caparrós estampó: "Con mi mejor envidia. ¡Gracias!".
En medio de la congoja que la muerte de este extraordinario cronista de su tiempo ha provocado en el mundo de la cultura y el pensamiento, quienes lo conocieron lo recuerdan hoy en instantes y fragmentos de diálogos que, unidos unos con otros, proporcionan la dimensión de un hombre singular que hizo de la vida el libro más útil para comprender. A tal punto que vivió su propia existencia indisolublemente unida a la de los otros, cuyas historias multiplicó para contarle al mundo la gran historia de los últimos 60 años. Con la firma de su director, Jaime Abello Banfi, la FNPI subrayó ayer en un comunicado: "La muerte de nuestro querido Kapu nos duele muchísimo. Fue un enorme privilegio haber podido aprender tanto de este viejo y entrañable sabio, a quien Gabriel García Márquez declaró como el verdadero maestro del periodismo". Sus viajes a este continente lo devolvían a Varsovia, donde tenía su casa, con un fárrago de libros y notas destinadas a un nuevo libro sobre América Latina que quedará inconcluso. Eran sus memorias sobre el tiempo vivido en esta geografía, desde su primer viaje, en 1967.
Como "una persona generosa, humilde y encantadora" lo recordó ayer Tomás Eloy Martínez, desde los Estados Unidos. Las palabras de su editor español, Jorge Herralde (Anagrama), y de otros reconocidos nombres de la literatura y el periodismo recogieron ayer su dimensión de "referente ético de una gran valentía y un auténtico periodista, de los que escudriñan y se juegan la vida". Y Caparrós rememoró que John Le Carré llamó a Kapuscinski "el enviado especial de Dios". Kapu o Ricardo, como lo llamaban sus amigos hispanoamericanos, no se prodigaba con la sonrisa, a menos que las circunstancias lo hicieran necesario. Tenía una mirada escrutadora, pies llamativamente pequeños para quien ha andado tanto mundo, y era un hombre tímido. Es curioso que gran parte del periodismo mundial haya ponderado ayer que Kapuscinski fue, sobre todo, "una buena persona". Su condición de buenagente - como lo escribe Mario Benedetti- prevaleció en las portadas, como si se tratara de una condición excepcional en el oficio de periodista. Buen dato para la reflexión.
El mundo ha cambiado, maestro Kapuscinski. Por fortuna nos queda su legado: "Con la revolución tecnológica, el periodismo es hoy un oficio de masas. Millones hacen periodismo, pero hay muy pocos periodistas. La mayoría son trabajadores de medios. Enormes capitales llegaron a los medios porque la noticia se convirtió en un negocio. Sin embargo, siempre habrá buenos periodistas. En todos los países hay al menos un diario muy bueno, una radio con discusiones y una TV con informaciones. Porque siempre hay una parte de la sociedad que busca y se interesa".
Por Susana Reinoso
sreinoso@lanacion.com.ar
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Murió Kapuscinski, el periodista que contó la historia desde la gente común
A través de personajes "menores" narraba los hechos que estaban haciendo la historia. Varios años candidato al Nobel, García Márquez lo calificaba de "maestro".
Héctor Pavón
hpavon@clarin.com
El silencio es parte de la comunicación...", decía el periodista polaco Riszard Kapuscinski desde Varsovia en una entrevista hace poco más de un año. Había silencio en la charla. Estaba dolorido. La muerte de Juan Pablo II, polaco como él, lo había golpeado profundamente. Ahora está golpeado el mundo del periodismo, de las letras, de las crónicas comprometidas porque Kapuscinski falleció ayer en Varsovia. Tenía 74 años.
Desde la madrugada polaca, Alicja, su viuda, dice a Clarín unas pocas palabras para explicar lo que no puede explicar. Que tenía cáncer de páncreas y en los últimos meses lo padecía al punto que tenía dificultades para movilizarse. Que el viernes fue operado en el hospital Banacha, que hubo una mejoría y ella y los y amigos se esperanzaron pero un infarto lo sorprendió y murió en la noche del martes. Llamadas de todo el mundo, del gobierno polaco en todos sus niveles, de su hija que vive en Canadá, se acumulan en el contestador de la ca sa del matrimonio en el barrio de Sródmiescie de la capital polaca. En ese aparato todavía se escucha la voz de uno de los últimos maestros del periodismo que hablaba fluidamente siete idiomas y había publicado una decena de libros de crónicas periodísticas, pulcras y bellas. Anoche, la televisión polaca ya emitía sentidos informes sobre uno de los íconos culturales de ese país.
Kapuscinski nació en marzo de 1932 en Pinsk, una ciudad polaca que hoy pertenece a Bielorrusia. Estudió Historia en Varsovia y ya a los 17 años trabajaba como reportero para la revista "Hoy y mañana". Fue el ingreso a la agencia de noticias polaca PAP lo que forjó al cronista que daría forma a un nuevo periodismo. Allí trabajó como corresponsal entre 1958 y 1981 y fue testigo de 17 revoluciones que implicaron procesos de descolonización y liberación. La leyenda dice que estuvo cuatro veces cerca de un pelotón de fusilamiento y que cuatro veces se salvó de quedar sepultado en un rincón olvidado del Tercer Mundo. El cronista y el mito sobrevivían.
En 1981 abandonó la agencia y empezó a escribir en medios internacionales como The New York Times o Frankfurter Allgemeine Zeitung, a la vez que horneaba un estilo de reportaje con aromas literarios. Su libro Ebano es una lúcida mirada sobre la realidad africana por la que recibió el premio Viareggio y por la que García Márquez lo catalogara de "maestro" y John le Carré, de "enviado de Dios". En una consulta realizada por la revista mensual Press fue distinguido con el título de Periodista del Siglo. También escribió Imperio El Sha, El emperador, El mundo de hoy. Desde hace varios años era candidato al Nobel de Literatura. Nunca se lo dieron. Dio cursos magistrales en la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano que dirige García Márquez.
Kapuscinski se dejaba sorprender por la espontaneidad de personajes "menores" para otros: testigos, obreros, indígenas, héroes subalternos que sólo cobraban vida ante la mirada del cronista de lujo. Su último libro Viajes con Heródoto es un resumen de su paso privilegiado por este mundo. En la entrevista citada, Kapuscinski decía estar orgulloso y pleno de haber vivido este entonces, miraba su vida pasada y decía: "Para mí, vivir en esta época fue, creo, lo más fascinante que me podría haber ocurrido. Siempre hablamos del siglo XX como el de los totalitarismos, pero lo positivo que dejó ese período es que se produjo el despertar de la conciencia de la voluntad de ser libre, de ser ciudadano de su propio país y no de una colonia, no de dependencia sino de independencia. Eso fue el fenómeno más destacable, en esa escala, de la historia humana."
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El mundo del periodismo y de la cultura llora la muerte de Ryszard Kapuscinski
El prestigioso escritor y periodista polaco falleció ayer aquejado de una grave enfermedad
La muerte, anoche en Varsovia, del escritor y periodista polaco Ryszard Kapuscinski ha conciliado opiniones de destacados miembros del oficio periodístico y del mundo de la cultura, quienes resaltan de este reportero el haber sido "referente moral" del periodismo, en cuyas redacciones valoraba, sobre todo, el ser "buena persona".
Los Reyes y el Príncipe de Asturias han trasmitido hoy a la embajadora de la República de Polonia en
España, Grazyna Bernatowicz, su pésame por la muerte del escritor y periodista durante la tradicional recepción al Cuerpo Diplomático acreditado en España
Por otra parte, el filósofo Fernando Savater ha lamentado la muerte de Kapuscinski, a quien ha calificado de "gran humanista" en las páginas del rotativo mexicano Reforma.
El director de la Fundación Príncipe de Asturias, Graciano García, quien mantenía una "maravillosa
relación" con el periodista y escritor polaco, ha recordado con emoción "una frase que jamás se me olvidara: que para ser periodista hay que ser buena persona ante todo".
De "enorme pérdida" ha calificado el presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), Fernando González Urbaneja, la muerte del escritor polaco.
Una grave enfermedad
El escritor y periodista polaco Ryszard Kapuscinski ha fallecido en Varsovia a los 75 años. Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2003, era uno de los grandes maestros del periodismo moderno y el autor polaco más traducido y publicado en el extranjero. El escritor, que sufría una grave enfermedad, fue sometido a una complicada operación el pasado sábado.
Kapuscinski nació el 4 de marzo de 1932 en Pinsk (Bielorusia) y era licenciado en Historia. Con 17 años se inició en el periodismo en la revista Hoy y mañana, pero se forjó como profesional en la agencia de noticias polaca PAP, para la que trabajó de reportero durante 30 años (1958-1981). Durante ese tiempo fue testigo de multitud de acontecimientos mundiales, como los numerosos cambios políticos de países del Tercer Mundo. Desde Angola hasta el antiguo Zaire (hoy República Democrática del Congo), cubrió la descolonización y la consiguiente independencia en el Tercer Mundo. También asistió a la caída del régimen democrático chileno en 1973 y a la revolución islámica de Irán en 1979.
En su dilatada carrera presenció 27 revoluciones, vivió 12 frentes de guerra y fue condenado cuatro veces a ser fusilado. Harto de la censura polaca, a partir de la década de los 80 empezó a colaborar con periódicos y revistas internacionales, como The New York Times o Frankfurter Allgemeine Zeitung, a la vez que se introducía de lleno en el campo literario a través del gran reportaje.
Mejor periodista polaco del siglo XX
El que fue elegido en 1999 mejor periodista polaco del siglo XX y distinguido con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2003 tiene una veintena de libros publicados. Se estrenó como autor con Bus po polsku (1962), pero el primero de importancia fue El emperador (1978, en castellano en 1989), sobre la caída del trono de Haile Selassie en Etiopía en 1974, considerado uno de sus mejores reportajes. Siguieron El Sha o la desmesura del poder (1987) -crónica del régimen despótico del monarca iraní Reza Pahlevi-, La guerra del fútbol y otros reportajes (1992), Imperio (1993) -sobre la extinta URSS- y Ébano (1998), -ambiciosa radiografía del continente negro-, dos de sus reportajes cumbre. Luego publicó Los cínicos no sirven para este oficio (2000) -recopilación de conferencias en la que responde a las preguntas de alumnos de periodismo-, Desde África (2001) y, en edición no venal, Los cinco sentidos del periodista (2003), el libro-taller de la Fundación para un Nuevo Periodismo Latinoamericano (FNPI, 2004).
En 2004 expuso una muestra fotográfica propia en el pabellón de Europa instalado en la Feria del Libro de Madrid titulada África en la mirada, una selección de cuatro décadas de viajes por el continente negro de Kapuscinski, que reveló una faceta menos conocida.
En ese mismo año fue galardonado con el Premio Bruno Kreisky para libros políticos de Austria y doctorado honoris causa en 2005 por la Universidad catalana Ramón Llull. Dedicó los últimos años de su vida a viajar, impartir conferencias y reflexionar sobre el proceso de la globalización y sus consecuencias para la civilización humana. Además continuó escribiendo libros en su casa de Varsovia, donde fijó su última residencia.
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Ryszard Kapuscinski
di Francesco M. Cataluccio
Con Ryszard Kapuscinski, se ne va uno degli ultimi maestri di tolleranza, rispetto e curiosità verso l'Altro. Ten Inny (Znak 2006) si intitola suo ultimo libretto, che puಠesser considerato oggi il suo testamento. Il rispetto e la tolleranza, l'uguaglianza e la libertà sono state ancora una volta la sua raccomandazione. Kapuscinski odiava il cinismo: era un amaro ottimista che cercava con curiosità la verità che sta in ogni essere umano. Per questo era facile essergli amico, anche se il suo carattere non era certo facile. Lo conobbi personalmente agli inizi degli anni novanta quando iniziai a pubblicare, presso la casa editrice Feltrinelli, dove lavoravo come redattore, i suoi libri. Lo invitammo alla presentazione, a Milano, di Imperium (che, secondo me, è il suo libro pi๠bello) e lui si disse ben felice di venire. Conquistಠtutti con la sua simpatia e modestia. Noi ci riconoscemmo come appartenenti al bizzarro club degli amanti di Witold Gombrowicz. Passammo diverse ore in un caffè a scambiarci le impressioni sulle implicazioni filosofiche di Kosmos , un romanzo che, con gli anni mi sono convinto, aiuta molto a comprendere lo stile di pensiero e di scrittura di Kapuscinski.
Di fronte al numeroso pubblico accorso a sentirlo, e convinto di trovarsi di fronte una sorta di sosia polacco di Bruce Chatwin, Kapuscinski esordí affermando di amare molto l'Italia perché era primo paese occidentale che aveva visitato, alla fine degli anni cinquanta, in viaggio verso la sua prima missione nel Terzo mondo. Ricordava l'impressione che gli fece vedere di notte, dall'aereo, Roma là sotto tutta illuminata, come un immenso lago di candeline. "Mi sembrava di essere in un film di Fellini", diceva, ridendo. Inaugurammo in quell'occasione una tradizione che avremmo rispettato ogni volta che venne in Italia. Era convinto che da noi ci fossero le migliori, e pi๠a buon mercato, camice del mondo. Cosí, da quella volta, le nostre discussioni di lavoro avvennero entrando e uscendo dai negozi dove lui, mai contento, esaminava decine di camice. Ne comprava, alla fine, una, ma in quindici anni l'ho visto venire sempre con la stessa. Una volta mi disse di rimpiangere di non poter indossare quei bei variopinti camicioni africani. Francamente non riesco ad immaginarlo vestito cosí.
Con gli anni divenne in Italia molto popolare. Non si contano i premi e le lauree honoris causa che ha ricevuto. Ogni volta diceva che sarebbe stata l'ultima volta, ma anche se lo invitava la cittadina pi๠sperduta del sud non mancava di venire. Lo gratificava molto il calore della gente e l'ammirazione che i giovani provavano per lui. Spesso lo paragonavano al giornalista-antropologo Tiziano Terzani, scomparso pochi anni fa, che ha fatto conoscere, con bellissimi reportage, l'Oriente a molti italiani. Si erano conosciuti e trovati in sintonia. Kapuscinski aveva accettato, tre anni fa, di far parte della giuria del premio Terzani che premia il miglior corrispondente dell'anno. Su suo suggerimento, pochi mesi fa, il premio è stato assegnato alla memoria della coraggiosa giornalista russa Politkovskaja.
Kapuscinski, negli ultimi anni si sentiva un po' il patriarca dei corrispondenti di tutto il mondo. Molti suoi famosi colleghi erano ormai scomparsi. A volte diceva di sentirsi un sopravvissuto di un mestiere che è profondamente cambiato nella pratica e anche nell'etica professionale. Ma riconosceva con decisione coloro che gli erano simili e soffriva molto quando qualcuno di loro veniva colpito. E certamente non avrebbe fatto mancare in questi giorni di esprimere la sua condanna per l'uccisione del giornalista turco Dink. I sempre pi๠numerosi attacchi, nel mondo, alla libertà di stampa e ai giornalisti, lo preoccupavano molto. Si dava da fare per portare la sua testimonianza e suoi consigli ovunque ci fossero dei giovani ceh volevano intraprendere questo difficile mestiere. Aveva aderito con entusiasmo alla proposta del giornalista colombiano Garcia Marquez di aprire a Cartagena una scuola per futuri giornalisti dell' America Latina. Quattro anni fa, a Buenos Aires, dove eravamo andati a presentare una mostra di sue foto sull' Africa, assistetti alle sue "lezioni di nuovo giornalismo" tenute a quaranta giovani, venuti da tutto il continente, che lo ascoltavano rapiti e quando gli facevano delle domande lo chiamavano Maestro. Fu bravissimo a spiegare, con passione e realismo, cosa significasse fare il giornalista in realtà come quelle, di come loro avessero una grande responsabilità verso le loro società .
Ma ho sempre sospettato che, al di là della grande passione che dimostrava, Kapuscinski considerasse in fondo il giornalismo come un mestiere, da far bene, con onestà e passione, ma pur sempre un lavoro che ti dà da vivere. Una volta mi disse, passeggiando, per i viali di Milano, che gli sarebbe piaciuto esser ricordato come poeta o scrittore di aforismi: colui che in poche parole descrive un mondo. Col passare del tempo, infatti, sempre meno credeva nella linearità e nelle sequenza continua, veloce ed evidente, dei fatti. Aveva bisogno di soffermarsi e ragionare sul frammento. Avendo lavorato per molti anni come corrispondente di un'agenzia di stampa, si era abituato alla precisione della notizia breve ed esaustiva. Ma si era poi accorto che troppo materiale gli rimaneva nei taccuini. Per questo iniziಠa scrivere i suoi libri, che sono un genere letterario tutto particolare. In essi si fondano il suo interesse per la storia (amava ricordare di aver studiato a Varsavia alla scuola del grande storico del feudalesimo Witold Kula) e la passione per la fotografia. La realtà che racconta sono tante inquadrature, incorniciate da osservazioni e notizie raccolte di prima mano o frutto di numerose letture. Ordinava il caos dei fatti in una sequenza di illuminanti scatti, spesso apparentemente secondari. Una volta, a Buenos Aires, di domenica decidemmo di andare alla ricerca dei luoghi dove aveva vissuto Gombrowicz. Ciascuno di noi annotava delle cose su un quadernetto. La sera al ristorante mi ingiunse di leggergli cosa avevo scritto. Poi mi lesse le sue: sembrava fossimo stati in due posti diversi. Lui si era soffermato su una bottiglia rotta vicino a una pozzanghera, un cagnetto che camminava sghimbescio, una finestra blu alla quale si affacciava una signorina con strani guanti rosa... Non si fidava del suo intuito immediato: per questo raccoglieva di tutto, con gran rispetto per le persone e anche le cose. Dava loro un senso conferendogli la dignità di fatti ( e non è proprio ciಠche fanno i due protagonisti di Kosmos ?).
A Kapuscinski piaceva molto anche discutere di politica. Della situazione italiana era sempre molto ben informato. Ma, in generale, di qualunque nazione si parlasse, dimostrava una vastità di letture e un aggiornamento sorprendenti. Di ogni paese africano, ad esempio, era in grado di indicare capi di stato e ministri come se stesse parlando dei giocatori della squadra di calcio della propria città . Da giovane aveva creduto sinceramente nella spinta rivoluzionaria dei movimenti anticolonialisti. Forse nel Terzo mondo aveva trovato, agli inizi degli anni sessanta, una sorta di risarcimento ideale alle delusioni della Polonia dopo le speranze dell'ottobre 1956. Capisco questo meccanismo, perché funzionಠanche per mio padre, professore di storia contemporanea, partigiano, comunista, che vide, negli stessi anni, nei movimenti di liberazione dell'Africa e dell'Asia una speranza che le proprie utopie politiche avessero un senso meno squallido e oppressivo della realtà del cosiddetto "socialismo reale". Perà², in pochi anni, la delusione per ambedue (una volta li feci incontrare e si stettero simpatici, parlandosi in un improbabile spagnolo) era stata dolorosa: cacciate le potenze coloniali, quasi ovunque, nel Terzo Mondo, si erano instaurate dittature feroci e corrotte. Kapuscinski le descrive bene nei suoi libri. Eppure una certa sensibilità (e un po' di scettica simpatia) per le rivoluzioni gli era in fondo rimasta. Grazie ad essa, durante la rivoluzione iraniana, riuscí, girando e parlando con la gente, a descrivere ciಠche i suoi colleghi non vedevano. In Shah-in-Shah , Kapuscinski mostra per primo che Storia laggi๠stava prendendo un passo nuovo, e drammatico, nella fusione tra religione e politica.
Nello stile di questo libro, come degli altri, c'è un aspetto che salta agli occhi: Kapuscinski non giudicava mai. In privato, sí, e anche nei dibattiti (seppure con pi๠cautela), ma nei suoi scritti si nota un'astensione dal giudizio degna di un autore classico (Tito Livio o Machiavelli). Quando glielo feci notare, la cosa gli fece grandissimo piacere. Mi disse che questo era sempre stato il suo imperativo professionale. Non bisognava influenzare il giudizio del lettore con le proprie opinioni. A degli studenti di una scuola vicino Torino, gli ho sentito dire: "il giornalismo non è un mezzo di propaganda politica, ma informazione e ricerca della verità ".
Era un uomo molto inquieto: non riusciva a star mai fermo. Dopo pochi giorni che era a casa sua, a Varsavia, trovava sempre un pretesto per ripartire. Ho sempre pensato che sua moglie fosse una santa. Le prime volte che lo cercavamo per telefono dalla casa editrice, ci rispondeva che non sapeva bene dove fosse e che, forse, le avrebbe telefonato tra un paio di settimane. Si perdeva nel mondo. Del resto, per scrivere aveva bisogno del movimento. E anche del fiato sul collo dei redattori. I capitoli dei suoi libri sono puntate di reportage.
Dell' Africa, pi๠di una volta mi spiegಠdi amare soprattutto la luce, le facce della gente, gli spazi e, non ho mai capito perché, la polvere. Gli animali non lo colpivano particolarmente (salvo quando lo andavano a cercare, come quel serpente che gli entrಠnel sacco a pelo). Nelle foto e nei suoi scritti si respira un grande rispetto e anche un amore. Ne aveva una grande nostalgia, ma forse era la nostalgia della sua irripetibile e avventurosa giovinezza.
Quando l'ho incontrato l'ultima volta, a Roma, in ottobre, approfittando di una mattinata libera da impegni, siamo andati a visitare una mostra di disegni di Paul Klee. In una stanza completamente buia, attraversata da un fascio di luce che illuminava un quadro con un buffo ometto in equilibrio, con una lunga asta, su un filo teso tra due leggere impalcature di travi, si è come incantato a guardare e ha detto a bassa voce: "Muoio". Alle mie proteste e alle solite affermazioni di circostanza (come: "ma stai benissimo!), ha risposto: "Non ci pensiamo pià¹".
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November 08, 2007
Duchamp's exhibition
Elena Filipovic curator of the exhibition “Marcel Duchamp: A work that is not a work 'of art’" is in Buenos Aires working on the exhibition that will show in Fundacion Proa on 2008. |
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 | November 16, 2007
XI Edition- Series of Concerts of Contemporary Music
Thursday, November 15, 2007 at the Swedish Church of Buenos Aires |
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 | November 29, 2007
"Luces en el Puente" by Jorge Pastorino
Fundación Proa started to work on the second edition of the project ‘Iluminación del Puente’ which will be carried out in December. |
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 | October 11, 2007
Christiano Junior at the Biblioteca Nacional in Buenos Aires
The exhibit “Un país en transición” opened on October 10th |
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 | September 13, 2007
Experiences ’68 presented at the Recharging the Contemporary Symposium.
Curator Patricia Rizzo was invited to make a presentation on the Experiencias ’68 exhibition at an International Symposium. |
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 | September 17, 2007
Duchamp Exhibition - Agreement with the MAM of Sao Paulo
Fundación Proa confirmed the signing of an agreement with the Museo de Arte Moderno (Museum of Modern Art) of Sao Paulo to organise jointly the exhibition Marcel Duchamp: una obra que no es una obra “de arte” (Marcel Duchamp: a work which is not a work “) |
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 | September 21, 2007
The book “Conversaciones con artistas” (Conversations with artists)
Edited by Fundación Proa, is in its final stages of preparation and will be launched next November. |
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 | Agust 30, 2007
Proa Film Workshop ‘07 started
Led by script tutors Alan Pauls and Rodrigo Moreno, the 2007 Proa Film Workshop took off last Thursday 23rd. |
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 | Agust 10, 2007
Grete Stern in Pomán, Catamarca
As a stop in the Grete Stern “Aborígenes del Gran Chaco” (“Indigenous Peoples from the Great Chaco”) road show through the northwest of Argentina, the exhibition opened last Monday August 6th |
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 | Agust 02, 2007
Presentation by Proa at Palermo University
Before a full house, Proa Foundation made a presentation at the Encuentro Latinoamericano de Diseño 07 (Latin American Design Conference ’07) |
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 | June 04, 2007
Proa’s 10 year anniversary with a photograph by Alberto Goldenstein
The artist Alberto Goldenstein issued an edition of 250 copies of “Luces en el Antiguo Puente” (Lights in the Old Bridge), due to the celebration of Fundación Proa’s 10 year anniversary. |
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 | May 18, 2007
arteBA ’07 inaugurated
Collectors, artists, professional arts journalists and politicians gathered on Thursday afternoon May 17th for the opening of the 16th edition of arteBA. |
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 | May 04, 2007
First Geometric Art Biennale
The La Boca neighbourhood adds another artistic proposal to the cultural context of the City of Buenos Aires, presenting the 1º Bienal de Arte Geométrico which takes place from April 27th until May 6th on the premises of Siglo XXI – Cambalache, Ayolas 441 |
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 | May 02, 2007
Latin Wave 2007
The second edition of "Latin Wave: new films from Latin America" took place in April 26-29 at the Museum of Fine Arts, Houston. |
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 | April 09, 2007
Good bye to the master Sol LeWitt
Argentina had the chance to meet him in December 2001 when he came to inaugurate his famous Wall Drawings in the rooms of Fundación Proa. |
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 | February 22, 2007
Clarín published a preview of Duchamp’s exhibition at Proa
The Clarín newspaper published in its Saturday edition of February 17th 2007, an article that deals with the future exhibition of the artist Marcel Duchamp in Fundación Proa. |
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 | January 16, 2007
Taller Proa Cine 2007
Proa is working on the new edition of its films workshop |
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 | January 10, 2007
The magazine Viva emphasized the exhibition "La Ciudad y el Barrio: La Boca"
Sunday January 7, 2007, the magazine of the daily Clarín published in the noticeable one of the section "Brújula" the sample that at present can be visited in Fundacion Proa. |
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 | January 04, 2007
MoMA - ESPIGAS - PROA edits Escritos de Vanguardia
Fundacion Proa and Foundation Espigas are finishing the editorial coordination of the Spanish version of the book |
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 | January 02, 2007
The Museum of fine Arts improves its management
Impulsado por la comisión asesora, que integra entre otros la presidente de Fundación Proa Adriana Rosenberg, el Museo podrá reorganizar los cargos directivos. |
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