21.01.10 - Galley 4 and Contemporary Space

Alejandra Seeber

La exhibición
La artista argentina Alejandra Seeber, radicada en Nueva York, presenta dos obras en Proa que dialogan entre sí. Por un lado, un extenso mural de papeles pintados está presente en la sala 5. Este Muro O’Reverie, realizado especialmente para Proa, da cuenta a través del gesto de Seeber de la historia, la memoria, y del valor de las imágenes para reconstruir una época, un carácter, una manera de ver el mundo.
La obra Dialogville, 2009 son grupos de burbujas de diálogos distribuidas en diversos lugares de la Fundación, lugares de diálogos, de conversaciones inconclusas, de diálogos interrumpidos.
Estas obras, especialmente realizadas para esta exhibición, muestran sintética y claramente el universo plástico de la artista, ligado a la memoria, al rescate de la pintura, del encuentro y de la historia.

Las obras

Muro O’Reverie, 2009
Pintura, fresco y diversas capas de empapelado

En Muro O’Reverie, una pared revela la memoria de una habitación mediante la superposición de empapelados, fresco y pintura, que la artista arranca en segmentos. Sugiere el paso del tiempo en un interior arquitectónico. Se trata así de la historia construida y ficcional de una habitación que ha tenido diversas funciones, como ser un cuarto infantil, un refugio punk rock adolescente, un aula de escuela, un local en liquidación, una bailanta, un garage. La acción permite imaginar los sucesos y las vidas de aquellos que habitaron dichos espacios.
Unido a la tradición de la pintura mural, Seeber usa elementos industriales, los empapelados para contar historias. Cada empapelado, cada imagen representa la presencia de alguien que estuvo ahí y nos propone que a través de las imagénes que la industria pone al alcance del inviduo se puedan reconocer tiempos, momentos, oficios. De esta manera las distintas capas de imágenes se transforman en signos arqueológicos en una gran ciudad
En una esquina, un agujero negro corta el efecto cromático del mural, en un vacío que, rasgando la pared misma, enfatiza el gesto de la artista: destapar, des-cubrir y esta metáfora del agujero negro se encuentra al lado de los restos de una escalera, de un rescate de las líneas abstractas de un edificio que desapareció.

 


Dialogville, 2009-2010
Vidrio soplado libre. Medidas variables
Realizado por Roberto Salazar, de Crystal Uno.

Presenta una serie de burbujas de diálogo que carecen de palabras. Se trata de esculturas de vidrio translúcido creadas con la técnica de soplado libre que remiten al lenguaje del cómic, pero que se encuentran, en este caso, vaciadas de texto, frases o conversaciones. ¿Ausencia de palabras o espacio abierto a la multiplicidad de conferencias? La artista pensó en el concepto de agrupación de estos diálogos, de cruce de estas conversaciones reunidas en los espacios en los que circulan los espectadores, saliendo de las exhibiciones, o ingresando al auditorio; rincones de opinión, para compartir alguna reflexión.
El título rinde homenaje al film de Lars Von Triers, quien señala el espacio con una línea. La potencia de estas burbujas en el espacio da cuenta de todo lo acontece, un señalamiento que cada uno de los espectadores lo llena con su propia participación. ¿Un espacio de diálogo amoroso, político, violento, artístico?
También en esta obra Seeber nos muestra su territorio artístico que es la reconstrucción de la historia, el tiempo a través de signos, de imágenes vulgares y universales en la era global.

La artista

Alejandra Seeber nació en Buenos Aires en 1968. Vive y trabaja en Nueva York y Buenos Aires.
Participó del programa para artistas jóvenes dirigido por Guillermo Kuitca en Fundación Proa (1994) y el C.C. Borges (1997).
Fue seleccionada por el Atlantic Center for the Arts Residency Program (Florida) y desarrolló un proyecto en el edificio de Le Corbusier La Cité Radieuse (2003) con el apoyo de la Fundación Antorchas.
Expuso en forma individual en Hausler Contemporary (Zurich), Galería Fernando Pradilla (Madrid), Virgil de Voldere Gallery (Nueva York), Sperone Westwater Gallery (Nueva York), Galería Dabbah Torrejón (Buenos Aires), Parlour Projects (Nueva York) y Alianza Francesa de Buenos Aires, entre otros espacios.

Links
http://www.alejandraseeber.net/
http://www.lacan.com/perfume/seeber1.htm
http://www.virgilgallery.com/v2/?ikDirId=638
http://www.fundacaobienal.art.br/7bienalmercosul/pt-br/alejandra-seeber
http://www.revistaotraparte.com/artistas/alejandra-seeber
http://oneartworld.com/artists/A/Alejandra+Seeber.html
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-651-2003-06-01.html
http://www.arte10.com/noticias/propuesta-415.html

Textos

Interiores

Por Rosario Bléfari

Suplemento Las 12, Página 12, 30/5/2003

“A mediados de los noventa Alejandra Seeber, una joven artista plástica, consigue trabajo en una agencia de publicidad. Mientras va y viene de las salas de edición se le ocurre hacer una presentación de sí misma en video como hacen los actores y los realizadores de publicidad cuando editan sus trabajos. El fin era práctico pero Alejandra, no pudiendo con su genio, transforma ese objeto en una de sus obras. Viviendo en Buenos Aires, en Nueva York, en Venecia o en París, pasando por momentos de gran incertidumbre por no tener un domicilio fijo, una familia cerca, una estabilidad económica, la ansiedad de Alejandra Seeber dibuja una constante: el interés por ciertos asuntos, los espacios cerrados –‘mis interiores’, los llama a veces–. ‘Bien adentro del proceso, un pintor cuando pinta, en un momento ‘entra’ al cuadro. Me gusta hacer casi real ese momento. Un observador cuando mira, ‘entra’ al cuadro, y me gusta pensar que el ojo encuentra lugares por donde moverse, entrar y salir.’ (...).
‘Me interesan los interiores porque a través de los objetos que se ven en ellos puedo imaginar quiénes viven allí o qué pasó en ese lugar, un espacio describe más a una persona o un hecho que cualquier otra cosa. Me gusta tener que imaginar el resto, es un espacio, un escenario en donde han sucedido o van a suceder cosas. Me gusta esa idea de la pintura. Un cuadro es un pedazo de pared. En la antigedad estaban los frescos, hoy son los cuadros. Me gusta recordar eso y explotar esa idea. Si un cuadro es un pedazo de pared, estoy interesada en los interiores porque automáticamente disparan el discurso a la retórica. Y si va a suceder algo, en donde el cuadro esté, me gusta pensar que será el set, la imagen que va a estar detrás de esas cosas que sucedan. Me gustan como paisajes. Me gusta pensar que una pintura puede ser un lugar que se puede recordar. Me gusta la idea del tromp l’oil en la pintura, y en ese sentido uno de mis interiores estaría ‘imitando’ el lugar en donde va a estar colgado. Me gusta que la representación de la imagen dentro del objeto (de la pintura) esté hablando de sí misma, ya que al haber una pared (dentro del cuadro) inmediatamente se está refiriendo a sí misma que está a su vez colgada en una pared. Una perspectiva en un espacio, es muy efectiva, casi como un camino al horizonte. Actúa’.”

 

Pinturalia
Por Fernando Pradilla.

“Manchas difusas y planos definidos, conjugación de valores cromáticos, ora cálidos, ora fríos y complementarios, pero siempre cargados con una fuerte carga expresiva, se conjugan con la libertad en el trazo y la imaginación en la composición. Los ‘motivos’ en la obra de Seeber resultan descontextualizados, fuera de sí mismos. Conviven sin aparente armonía y huyen de contornos que los definan. Parecen emerger sin una explicación plausible y gravitan en una atmósfera colorista, compleja y sutil, y es que Alejandra, en opinión de Pablo Chiuminato “con la pintura maniobra la ruptura de los códigos aprendidos de la figuración (…) volviendo infigurable la masa de color resultante”.


Texto introductorio para la exhibición S-Files, The selected files
Museo del Barrio, Nueva York

Por Victoria Noorthoorn
Septiembre de 2002

“El proyecto de Alejandra Seeber para The S-Files ataca las convenciones de la pintura y su necesidad histórica de presentar un todo homogéneo (sea tanto afirmativo como destructivo). Su trabajo literalmente muestra las capas tradicionales de la pintura, al punto de romper la histórica ilusión de representar un espacio dentro del marco, en clara alusión a Fontana, pero todavía creyendo en el poder de la marca y la complejidad, y las posibilidades de la figuración. Pero su gesto va más allá. Como si cuestionara la validez del medio mientras asegura su creencia en él, el proyecto de Seeber actúa como testigo de una lucha entre creer (sus representaciones de interiores ambiguos son conmovedoras) y el descreimiento. Ella incluso posiciona al espectador como parte de su dilema, como si a él o ella se le diera un espacio simultáneamente entre y detrás de la pintura: Seeber cortó huecos ovalados, en la forma de ojos, a través de los cuales el espectador puede acceder a la pintura por la parte de atrás. En clara contraposición con la pirámide visual de Alberti como instrumento necesario de construcción de la perspectiva, Seeber revierte la estrategia y ofrece al espectador la posibilidad de un doble sentido: mirar hacia afuera, localizados en el lugar de la pintura, o mirar a una pintura que grita, a través de los ojos de los espectadores colocados detrás, de modo que la pintura se vuelve una batalla por el conocimiento. Seeber, sin embargo, se apropia de la negociación que la pintura implica entre los intereses del artista y la necesidad del espectador de ver un proyecto, de responder al estimulo visual del modo propuesto por el otro, la artista.”

Con el auspicio de Tenaris - Techint