Joseph Beuys

Joseph Beuys

Joseph Beuys durante la evacuacin de la secretara de la Academia de Arte del Estado en Dusseldorf, 1972.

Joseph Beuys en la plantacin de "7000 Eichen", documenta 7en Kassel, 1982.

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Joseph Beuys, por Silke Thomas
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Joseph Beuys, que murió en 1986 a los 65 años, dejó tras de sí el trabajo de una vida que es inmenso en su enfoque, provocativo en su intención, emocionalmente conmovedor, que plantea problemas, estimula el pensamiento y despierta asociaciones. A través de su obra, Joseph Beuys quería lograr principalmente una cosa: provocar una revolución de la mente.

Beuys tuvo su primera exhibición en 1953 en Kleve, cuando todavía era alumno de Ewald Mataré en la Academia de Dusseldorf. Esta pequeña presentación fue organizada por los hermanos Franz and Hans van der Grinten, que habían conocido a Joseph Beuys en 1945, justo cuando regresaba de la guerra. Ellos comenzaron a coleccionar su obra en gran escala.

Sin embargo, pasaría bastante tiempo hasta que Beuys accediera a la verdadera escena pública. Recién en 1961, cuando Beuys tenía 40 años, tuvo su primer catálogo de exhibición. Ese mismo año, fue nombrado profesor de escultura monumental en la Academia de Dusseldorf. Tres años más tarde, Beuys participó en la tercera edición de Documenta, una de las exhibiciones de arte contemporáneo más importantes del mundo, en la que figuraría regularmente con sus obras en los años venideros. En 1965 tuvo su primera exhibición individual importante en la Galería Alfred Schmela, en la que presentó su legendaria obra Wie man dem toten Hasen die Bilder erklärt. Su figura creció inmensamente a partir de ahí.

Pero su creciente reconocimiento no derivaba solo de sus exhibiciones, sino también, y más importantemente, de su excepcional compromiso político, que comenzó en 1967. Durante ese año, el Shah de Irán visitó Berlín invitado por el Estado, lo cual provocó grandes manifestaciones de protesta. En una de ellas, el estudiante Benno Ohnesorg fue asesinado por la policía. El país se agitaba. Beuys se convirtió en el portavoz del pacífico movimiento estudiantil y fundó el Deutsche Studenten Partei (Partido de los Estuadiantes Alemán) el 22 de junio de 1967. Su primera asamblea se realizó en los jardines de la Academia de Artes de Dusseldorf, dado que no permitía asambleas políticas puertas adentro.

En 1972 estalló un escándalo en la Academia de Dusseldorf. Beuys afirmaba que todos tenían derecho a la educación, y protestaba constantemente en contra de las reglas que restringían el acceso de los estudiantes a la educación superior. Luego ocupar las oficinas administrativas de la Academia de Artes junto con 142 estudiantes rechazados para exigir su admisión, Beuys fue despedido sumariamente por Johannes Rau, el entonces ministro de Ciencias de la provincia. La expulsión de Beuys provocó una reacción enorme: algunos de sus alumnos hicieron una huelga de hambre y Rau comenzó a recibir cartas de protesta de famosos simpatizantes de Beuys, de artistas, directores de museos y figuras literarias de todo el mundo. Solo luego de una larga audiencia en el Tribunal Federal de Trabajo de Alemania, en Kassel, fue el despido de Beuys revocado. Su puesto y su estudio en la Academia le fueron devueltos. Sin embargo, terminó aceptando su despido. El combativo Beuys había triunfado en este nivel.

En esos años, Beuys tuvo una extraordinaria actividad. En 1972, el año de las controversias, había fundado la Organización para la Democracia Directa por Reférndum, planteando por lo tanto un desafío al sistema de partidos. El ciudadano debería ser parte de la toma de decisiones y no estar más sujeto al patronazgo del Estado. Beuys se valió de Documenta 5, celebrada ese mismo año, como plataforma para montar su Oficina de la Organización para la Democracia Directa por Referéndum. Durante toda la duración de Documenta –nada menos que cien días–, Beuys discutió con el público sobre la responsabilidad política, el derecho a tener una voz, la ecología y otros temas, de modo de propagar su llamado a una reforma y una mejoría de la sociedad.

Esto forma enteramente parte del espíritu de su idea de un “concepto extendido del arte”, que pone los viejos conceptos del arte pies para arriba. Para Beuys, el acto artístico es sinónimo de acción. Acción significa modelar y dar forma al mundo para co-determinar sus estructuras. Acción es, por lo tanto, acción política. Beuys definió esto concisamente en esta fórmula: “arte=política, política=arte”.

El mejor ejemplo del concepto extendido del arte es sin duda su contribución a Documenta 7, que tuvo lugar en 1982. Beuys apiló 7 mil bloques de basalto frente al edificio de exhibiciones principal de Documenta, el Fridericianum. Eventualmente, debían ser “plantados” en la ciudad de Kassel, pieza por pieza, junto con un árbol. Beuys quería demostrar que algo muerto y rígido puede ser transformado en una forma viviente y vital. Con esta acción también quería declarar que las palabras no son suficientes, y que deben llevarse a cabo acciones si queremos avanzar en la conservación de la naturaleza. La Fundación de Arte Dia había participado en la financiación del proyecto y lo continuó en Nueva York, donde todavía pueden encontrarse algunos de los pares de bloques de basalto y árboles de Beuys.

Entretanto, la fama de Joseph Beuys había crecido enormemente. Su gran exhibición en el Museo Guggenheim de Nueva York sin dudo contribuyó a ello. Ese mismo año, antes de esa retrospectiva, conoció a Andy Warhol en la Galerie Denise René/Hans Mayer en Dusseldorf. El encuentro entre ambos artistas dio como resultado una serie de retratos. Las serigrafías de Warhol con retratos de Beuys fueron exhibidas en varias ciudades europeas en 1980. En una entrevista, Warhol dijo de Beuys; “me gusta la política de Beuys. Debería venir a los Estados Unidos y ser políticamente activo acá. Eso sería muy bueno. Debería ser presidente”.

Beuys no fue presidente de los Estados Unidos, aunque sí fue uno de los miembros fundadores del Partido Verde (DIE GRÜNEN) en Alemania. En junio de 1979 fue el candidato del partido en las elecciones legislativas y diseñó el afiche electoral: un hombre armado disparándole a una libre. En el 25to aniversario de la muerte de Beuys, Claudia Roth, la titular del Partido Verde, dijo que “la obra artística de Joseph Beuys y su pensamiento lateral creativo han influenciado claramente tanto el arte 
como la política de la República Federal de Alemania (…) Nosotros los verdes todavía nos vemos como una continuación de la tradición del beligerante y creativo político y artista Joseph Beuys”.

Incluso en vida, Beuys consiguió precios récord en el mercado del arte. Mucha gente que no tenía ningún aprecio por la obra de Beuys simplemente sacudió la cabeza. Beuys ha divido las opiniones como ningún otro. Por ejemplo, con su instalación Zeige Deine Wunden. En 1979, el director de la Städtische Galerie im Lenbachhaus la compró por 270 mil marcos alemanes para la colección de la galería. Causó un revuelo nunca antes visto. La obra fue calificada como “la basura más cara” de la historia, y Henri Nannen, editor de Stern, una popular revista política, dijo que Beuys era un “un bromista, en el mejor de los casos”. Algunos políticos locales lo reprobaron de modo similar, aludiendo al despilfarro del dinero de los contribuyentes.

Los contradictorios puntos de vista sobre Joseph Beuys han estado vigente hasta el día de hoy, en parte también porque su obra es relativamente inaccesible. De todos modos, si uno se aventura a abordarla, encuentra ahí al inconformista, al visionario. Joseph Beuys fue un hombre, un artista, un pensador y un político para quien la libertad de la mente y la autonomía individual formaban la base de una sociedad futura. Por esto es que su obra es relevante e importante, especialmente en nuestra época. Como dijo Beuys: “El futuro que queremos debe ser inventado. De otro modo, obtendremos uno que no queremos”.

Entrevista a Joseph Beuys
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Extractos de entrevistas a Joseph Beuys realizada por Peter Holffreter, Susanne Ebert, Manfred König y Eberhard Schweigert. Düsseldorf, 1973.

(...)

¿Qué hay del carácter político de su acción y del concepto de arte que usted defiende? ¿quiere usted ampliar el concepto de arte a la vida?

"Mi concepto de arte es muy amplio, y en último término se refiere a todas las personas. No obstante, no voy tan lejos como para afirmar que, por este motivo, cualquier persona pueda entrar en la Academia, ya que esta Academia es, por supuesto, una escuela que ha de desarrollar una tendencia concreta dentro de esta voluntad creativa de todos los seres humanos. La Academia de Bellas Artes tiene que ocuparse de las posibilidades artísticas de la persona, ya sean ópticas, móviles o incluso acústicas. Pero tiene que trabajar con los medios que pueden expresar algo en el ámbito de lo que se ha dado en llamar pintura, escultura, música, literatura, etc.

Mi concepto de arte en realidad es tal que, por así decirlo, abarca todo el ámbito político. Su objetivo es que el ser humano determine las cosas del mundo, se determine a sí mismo. Evidentemente, esta idea incluye también la ciencia, se trata de algo absolutamente interdisciplinar. Se trata de que arte y ciencia, en su conjunto, se practiquen en primer lugar en el proceso de formación, en todo el ámbito educativo.

En este ámbito, la persona aprende a determinarse a sí misma. Sólo a partir de aquí se desarrolla la libre autodeterminación del ser humano; y es por eso que considero este concepto de arte revolucionario, una vez que se ha ampliado totalmente. A partir de entonces estoy dispuesto a especializar y dividir el concepto: en un momento determinado de su biografía, cada uno ha de convertirse en un especialista en el mundo de la división del trabajo. Entonces uno se decide a estudiar física, otro estudiará pintura, el tercero será enfermero, etc. Pero antes de tomar tal decisión hacia la especialización, las personas deben haberse desarrollado en este concepto del arte total, es decir, en la idea de que a partir de las capacidades humanas del pensamiento, el sentimiento y la voluntad puede crearse una persona que a su vez puede determinar algo; esta persona hay que crearla. ¿Y ahora? ¿Qué va a pasar ahora? ¿Qué idea tienen ustedes de lo que va a pasar?"

¿Cuál es para usted el auténtico objetivo de sus clases de arte? Despertar la creatividad de las personas para poder vivir mejor...

Si, para poder vivir mejor también para la sociedad y no sólo para uno mismo; se trata de que el estudiante al mismo tiempo desarrolle una sensibilidad social.

Estoy interesado en que se funden nuevas escuelas. Pero en la situación actual, que es de índole política, no voy a dejarme expulsar sin más. No me contento con una derrota. Voy a luchar dentro de la institución hasta el final. Por eso he dicho que si quieren sacarme de aquí tendrá que ser con tanques. Mientras en esta institución se me necesite y sea interesante tomarla políticamente como punto de partida de estas ideas, me quedaré. No renuncio libremente ni dejo que me den un espacio de recreo donde pueda desfogarme.

Por otra parte, la situación de los estudiantes que no fueron admitidos es bastante precaria, porque la gente piensa que no son productivos…

Ese es precisamente el error que se comete. No se sabe nada del ser humano. Las personas no están aquí sólo para construir hornos, vespas, neveras, qué sé yo, sino que sobre todo tienen que reconocerse como seres humanos, como seres espirituales.

Estoy contra el dominio absoluto de un concepto materialista de la ciencia, es parcial, limitado, ha de ser ampliado por el arte.

Puedo incluso demostrar que este concepto de la ciencia es burgués, también el concepto de la ciencia de Marx es burgués, un resultado del pensamiento burgués y no la revolución definitiva que responde a la necesidad humana de autodeterminación. Es justamente el punto que se refiere a la libertad el que se queda un poco corto en la ideología marxista. Por eso la cuestión para nosotros hoy en día, en todo caso para mí, es cómo puede superarse el capitalismo occidental y las deficiencias del capitalismo de estado oriental y llegar a una forma totalmente nueva en la que los conceptos de libertad, igualdad y socialismo desempeñen un papel. Y aquí conecto con la idea de una organización tripartita, y por este motivo he fundado la Organización para la Democracia Directa, porque creo que en sus objetivos revolucionarios va mucho más lejos que, por ejemplo, una ideología marxista.

(...)

 

Joseph Beuys contra el silencio de Duchamp. Extracto del "Diálogo sobre el arte, la arquitectura del mundo, con su arquitecto Joseph Beuys". Entrevista con Achille Bonito Oliva, 9 de abril de 1981.

(...)

- Tú has declarado que no hay que sobrevalorar elsilencio de Duchamp. Quisiera entender en qué sentido, en qué posición se sitúa tu trabajo respecto del trabajo de Duchamp.

- En la discusión debe emerger la necesidad de no sobrevalorar el silencio de Duchamp sólo en uno de los aspectos: porque Marcel Duchamp no dijo aquello que no dijo. Aprecio mucho a Marcel Duchamp pero debo rechazar su silencio. Duchamp estaba simplemente en el final, ya no tenía ideas, ya no se le ocurría nada importante. He dicho que aprecio mucho al hombre, pero no su silencio, por lo menos no le doy la importancia que le atribuyen los demás.

Ninguna de nuestras discusiones coincide con la idea de silencio. Hasta ahora hemos dicho que el silencio de Duchamp se ha sobrevalorado. Yo quisiera afirmar también que en Duchamp era en fondo burgués (una actitud que aparentemente se dirigía contra la burguesía, un carácter, como se dice, bohemio, que quería ser el terror de la burguesía) sigue esta corriente. Duchamp ha partido de esto, quería destrozar al burgués, y por este motivo destrozó sus propias fuerzas, que murieron de verdad; aquí el silencio de Duchamp comienza a ser un problema grande. Además todos saben muy bien que Duchamp regañaba siempre a los jóvenes, diciéndoles: "Esto ya lo hemos hecho, ya lo hemos hecho todo, las acciones, el happening … todo es viejo…". Y además, ¿por qué siempre Marcel Duchamp? ¿Por qué nadie ha reflexionado más detenidamente sobre Schiller o sobre Nietzsche?

El contenido del silencio de Duchamp se refiere a querer dejar pasivo al inconsciente, a quererlo cultivar. Éste es el aspecto que liga a Duchamp con el surrealismo. Los surrealistas afirmaban poder vivir de su inconsciente; creían estar por encima de la realidad y sin embargo se encontraban por debajo.

Pensaban que en el inconsciente se pudiese "pescar de lo turbio" sacando fuera muchas imágenes; pero, en mi opinión, las imágenes que emergen actúan sobre nosotros en forma represiva. El hecho de que Duchamp no se interesara por la conciencia, por la metodología, por el análisis ni por los coloquios, digamos, serios, sobre la historia, para mí indica que se encontraba en una fase en la que ya no trabajaba más. Él simplemente reprimió sus ideas. Es éste su silencio: ausencia de lenguaje. Ésta es la palabra exacta. El silencio de Duchamp se debe traducir por el concepto de "ausencia absoluta de lenguaje".

- Pero, ¿antes?

- No, antes tenía su propio lenguaje. Puso en discusión una producción, y tenía que haber participado en tal discusión en vez de retirarse y de creer que ya lo había hecho todo. Siempre se expresó así: "Ya se hizo todo en los años veinte; en los famosos años veinte todos los problemas se resolvieron". Pero no se resolvió absolutamente nada. Si queremos, podemos formular así el problema: Duchamp hizo mucho pero no resolvió nada. Si hubiera bajado a la palestra y se hubiera declarado dispuesto a discutir, sobretodo con los jóvenes, su trabajo se habría vuelto fructífero, en una dirección que realmente hubiera conducido a algo, a conceptos que realmente hubieran sido útiles hoy en día. Ducahmp no obtuvo nada, ni en aspectos políticos, ni en desarrollos dentro de la formación estética. Él dejó de ofrecer su participación. ¿Por qué? Creo que otra vez es necesario recurrir al concepto de "ausencia de lenguaje". ¿Cómo ha podido suceder que el hombre no tuviera ya nada que decir, que quedara sin lenguaje, es decir, incapaz de comunicar? Ésta es una pregunta. Solamente quiero presentarle como una figura que, en general, es muy representativa; desde este punto de vista, dio una información de carácter negativo que puede ser utilizada. Pero, naturalmente, también Marcel Duchamp pudo ejercer la libertad de callar. Yo respeto a esta concepción, está claro.

- En tu opinión, ¿realizó correctamente la primera fase de este proceso de comunicación?

- Sí, en la medida en la que mostró su producción; su pissoir fue realmente una revelación, una creación que en aquellos tiempos tenía seguramente una gran importancia; y hubiera podido utilizarla como objeto de discusión durante su período de silencio.

Algunas personas me han contado, aunque no sé si es verdad, que el propio Duchamp dijo: "En Alemania alguien ha hablado de mi silencio sosteniendo que ha sido sobrevalorado. ¿Qué significa eso?" Yo creo que sabía muy bien lo que yo quería decir. ¿Por qué no?

- En 1964. Habría podido decir: "He leído que mi silencio ha sido sobrevalorado. Explíqueme lo que quiere decir". Habría sido justo. Desde hace algún tiempo tengo en mente un nuevo concepto: el silencio de Ingmar Bergman no está sobrevalorado.

Tengo una copia de todas las películas de Bergman. Pedí que me las enviaran. Su silencio no está sobrevalorado.

- Pero, sin embargo, ¿no podría caber la sospecha de que Duchamp entendiera que la obra de arte es tal solamente mientras la realiza el artista y que después se convierte enseguida en un objeto en manos de los burgueses?

- Pero, ¿Por qué? Si un cuadro de Rembrandt está colgado de una pared, es indiferente en qué pared esté colgado, sea la de un burgués o la de un museo. Si, por otra parte, se encontrara en un almacén, no perdería su valor de obra de arte o, digamos la obra realizada por la creatividad, por ejemplo de Rembrandt. Tampoco significa que todas las personas deban mirar siempre tal cuadro con admiración; se trata simplemente de una sustancia que se trasvasa en el tiempo, algo así también ha cambiado el desarrollo de la conciencia del hombre.

La obra de arte no tiene necesariamente que estar siempre colgada de una pared. No consigo comprender por qué una obra de arte está peor con un burgués que en un museo. A lo mejor el burgués es peor que el guardián del museo que siempre está atento para que nadie toque la obra de arte, pero, ¿por qué tendría que volverse peor la obra de arte o decaer? Ciertamente no se puede estropear.

Realmente quiero intentar imaginar, desde un punto de vista plástico, cómo podría estropearse y no puedo de ninguna manera: la obra queda colgada en la pared hasta que la devoren las polillas. Pero siempre quedan una fotografía o documentos relacionados con ella.

(...)

Joseph Beuys, 14.1.1974 durante su accin: Dillinger delante del bigrafo del cine, Chicago, EE. UU., 1974.

Traje de fieltro, 1970

Pintura Versin 1-90, 1976

Foca, 1981-83

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Carta Abierta de Joseph Beuys
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Joseph Beuys
Düsseldorf-Oberkassel, 1 de octubre de 1972 
Drakeplatz 4


Carta abierta al Ministerio de Investigación y Ciencia 
A./a. del señor secretario de Estado Schnoor Düsseldorf Volklingerstr. 49
Asunto: Admisión en la Academia Nacional de Bellas Artes para el curso 1972/73 
Referencia: Su carta del 29 de agosto de 1972

Estimado señor secretario de Estado:

He recibido con sorpresa su notificación sobre el modo en que el señor director Trier le ha informado de "mi intención" de admitir en mi clase a estudiantes que han sido rechazados por la Comisión de Admisión "como insuficientemente capacitados" porque se había pasado el plazo de inscripción.

A este respecto debo hacer constar que el señor Trier y yo estábamos de acuerdo en que tal rechazo de los solicitantes es incompatible con una resolución legal de la Academia Nacional de Bellas Artes en este sentido, según la cual la admisión o el rechazo de los solicitantes corresponde a los profesores competentes. (Véase también el art. 16/1 de la Constitución del land de Renania del Norte-Westfalia.) Después de todo, fue el señor Trier quien puso a mi disposición las direcciones que utilicé para admitir (antes de recibir su carta) a los estudiantes rechazados. Es por ello que no puedo entender el escrito enviado por él a estas mismas direcciones.

Por otra parte, soy consciente desde hace años de que el método de selección (así como la aplicación del numerus clausus en general), según mi propia idea de la justicia, es claramente incompatible con los derechos garantizados en la Constitución a los jóvenes que desean estudiar. (Los artículos 6/1, 8/1,16/1 y 18/1 de la Constitución del land de Renania del Norte-Westfalia son bastante ilustrativos a este respecto, y completan lo dispuesto en el artículo 12/1 y otros artículos de la Ley Fundamental). En este sentido, tampoco han de pasarse por alto los artículos 1/3, 2/1, 3/3, 5/3 y 6/2 de la Ley Fundamental. 
Por consiguiente no estoy dispuesto en absoluto a hacer que paguen precisamente los jóvenes perjudicados por la negligencia de los responsables en cuanto a la realización de los derechos fundamentales, la protección y promoción de los jóvenes, la cultura, el arte y la ciencia, y la libertad de elección de profesión. Sería demasiado injusto. La admisión en determinadas escuelas siguiendo criterios que no sean la disposición e inclinación de los jóvenes para esos estudios resulta totalmente inaceptable. Lo que no puede hacerse es vaciar de sentido los derechos fundamentales, entre los que figura el derecho a la libertad frente a cualquier intromisión del estado, es decir, la salvaguardia de los derechos de padres y docentes, así como el derecho a la formación, que según la Declaración de los Derechos Humanos no puede negarse a ninguna persona. Respetar y proteger estos derechos es tarea y obligación de cualquier poder público, porque están directamente relacionados con los derechos inalienables de la persona, como la dignidad y la igualdad ante la ley. Por otra parte, no cabe utilizar como excusa la falta de espacio, medios y profesorado (tan lamentable como irresponsable), mientras los fondos públicos, producto del trabajo de todos, sigan manejándose anteponiendo otros intereses a los de los jóvenes que determinarán el futuro.

En cuanto al rebasamiento del límite de capacidad de las aulas, que usted considera injustificable, se trata sin lugar a dudas de una consecuencia de lo anterior, lo que ha de constar aquí -por los motivos citados- con toda claridad. No obstante, personalmente he comprobado que, pese a suponer para mí una carga adicional de trabajo, metodológicamente me resulta posible responder a las justas exigencias de mi elevado número de estudiantes. Sin olvidar mi responsabilidad personal respecto a los jóvenes que desean estudiar, me esfuerzo en la medida de mis posibilidades por atenuar los inconvenientes causados a muchos jóvenes por la violación señalada del principio de la igualad de oportunidades. Me alegraría mucho que usted, señor secretario de Estado, apoyase resueltamente mis esfuerzos en este sentido. Agradeciéndole de antemano su interés, le saluda atentamente, Joseph Beuys.















Joseph Beuys con los estudiantes en una charla sobre el ring, Sala 20, Staatliche Kunstakademie Düsseldorf, 1967