{NOTA_EPIGRAFE_1}

{NOTA_EPIGRAFE_2}

{NOTA_EPIGRAFE_3}

{NOTA_EPIGRAFE_4}

{NOTA_EPIGRAFE_5}

{NOTA_EPIGRAFE_6}

Nuevas Geometrías de Existencia
 

{NOTA_BAJADA}

Reflejos, desdoblamientos, idas y vueltas del cuerpo: el gesto se divide, se deconstruye, se desmenuza. Antonio Della Guardia parte de un riguroso análisis de la proxémica en contextos laborales y de poder para subvertir sus lógicas, activando una liberación del cuerpo y, con ella, de la imaginación. Su práctica se mueve en una tensión constante: de un lado, la fría precisión formal, heredera de los protocolos corporativos y de las dinámicas neoliberales de control; del otro, la ternura casi infantil de gestos que habitan sus piezas como estrategias de sabotaje poético. En ese cruce se va afirmando una progresiva emancipación frente a los mandatos de la productividad contemporánea.

En la serie Permanent Illusion fragmentos de pirita aplastan fotografías Polaroid que capturan gestos imperativos de líderes internacionales. Las manos del poder se desnudan ante el espejo: desdoblándose, abandonan su intención autoritaria para transformarse en arañas, alas, ojos desmedidos en su pestañear, extraños bichos multipatas. Con el tiempo, la imagen se desvanece de la polaroid y deja su huella en la superficie de la piedra, que absorbe e interioriza el gesto, en alusión a la incorporación inconsciente de las dinámicas de poder. Comúnmente llamada “oro de los tontos” por su brillo dorado, la pirita engañó a generaciones de buscadores que, convencidos de haber hallado el metal precioso, terminaban decepcionados al descubrir su valor comercial nulo. Hoy el mineral simboliza las falsas riquezas y las esperanzas frustradas, y aquí se vuelve metáfora de la quimera del liderazgo: un simple señuelo, una promesa tan tentadora como ilusoria de futura felicidad.

La lógica del contrapunto como estrategia estética vuelve en Know Not To Be – 3, performance presentada en la Quadriennale de Roma. Aquí el traje azul eléctrico de dos performers mellizas contrasta con la rigidez de la escalinata en mármol blanco del siglo XIX. Ambas atraviesan repetidamente el espacio; una baja, la otra sube. En una sincronía especular coordinan los movimientos de brazos y piernas; al encontrarse en el medio, se enfrentan como bestias salvajes, amenazándose con muecas deformes. En este caso el artista recurre al mundo animal para escenificar las dinámicas de dominación y sumisión que caracterizan los ámbitos profesionales, así como las posibilidades de evasión evocadas por el suave aleteo conjunto que cierra la acción. 

Las performers y sus trajes azules reaparecen en la serie fotográfica ambientada en el Teatro Quaroni del Borgo La Martella, en el sur de Italia. Resultado de una reforma pensada para dignificar la vida de los trabajadores del campo, este poblado neorrealista representa un temprano intento de unir arquitectura y emancipación social. Su teatro, ubicado en el corazón de este enclave como una “plaza cubierta”, expresa un modelo de arquitectura integral, que, además de ofrecer a los campesinos alojamiento y tierra, garantizaba el derecho a la cultura, al arte y a la sociabilidad. Antonio convierte este escenario político en un laboratorio gestual, empezando a sondear las potencialidades imaginativas de la relación entre los cuerpos y la arquitectura.

Este vínculo encuentra una evolución en Nuevas Geometrías de Existencia, proyecto actualmente en desarrollo, donde el cuerpo se relaciona con las arquitecturas de las fábricas construidas en el mundo por el empresario italiano Adriano Olivetti. En sus edificios, integrados al paisaje e iluminados por luz natural, el rigor racionalista se funde con la utopía social: el espacio productivo se articula en torno a bibliotecas y guarderías, según un modelo empresarial virtuoso que identifica en la belleza y el cuidado comunitario pilares de la dignidad obrera. En la exposición, el proyecto se presenta a través de una imagen a gran escala y los dibujos preparatorios de la performance, cuyos movimientos imaginativos y emancipatorios dialogan con las geometrías de las fábricas olivettianas de Ivrea y Pozzuoli (Italia).

Benedetta Casini

*Durante su residencia en PROA21 Antonio Della Guardia continúa la investigación relacionada con el proyecto Nuevas Geometrías de Existencia enfocándose en las características de la fábrica Olivetti en Merlo (Argentina). La búsqueda se traducirá en una acción performática programada para el 24 de octubre. 

Nuevas Geometrías de Existencia
de Antonio Della Guardia

Curaduría
Benedetta Casini

Producido por
studioconcreto

En colaboración con
PROA21

Promovido por
Instituto Italiano de Cultura de Buenos Aires

Realizado con el apoyo de
Dirección General de Creatividad Contemporánea del Ministerio de Cultura de Italia, en el marco del programa Italian Council (14.ª edición, 2025).

{NOTA_EPIGRAFE_1}

{NOTA_EPIGRAFE_2}

{NOTA_EPIGRAFE_3}

{NOTA_EPIGRAFE_4}

{NOTA_EPIGRAFE_5}

{NOTA_EPIGRAFE_6}

Permanent illusion (Ilusión permanente), 2025
10 esculturas
Polaroid y pirita

El núcleo escultórico de Permanent Illusion (Ilusión permanente) se origina en el análisis de la gestualidad de los políticos utilizada como forma de comunicación capaz de amplificar y manipular los mensajes verbales en sus apariciones públicas. Las esculturas están compuestas por quince piritas y la misma cantidad de polaroids que representan gestos autoritarios realizados por jefes de Estado de distintas naciones durante sus apariciones públicas. Cada imagen de las manos del líder se encuentra espejada en la superficie del mineral, generando un reflejo que altera tanto la anatomía como el sentido original del gesto. 

La obra articula dos elementos que presentan sendas visiones con una temporalidad intrínsecamente discordante, destinada a desarrollarse de manera diferente en el tiempo. Por un lado, la polaroid, una imagen frágil y transitoria destinada a desaparecer gradualmente. Por otro lado, la pirita, un mineral durable que refleja y a la vez transforma el gesto, imprimiéndolo virtualmente en el tiempo sobre su superficie espejada. Permanent Illusion es, en su forma, como el injerto de una nueva percepción anatómica capaz de proyectarse hacia una dimensión temporal potencialmente infinita, en la que la refracción de una nueva imaginería comunicacional abre la posibilidad de un futuro con una dimensión visual y simbólica diferente.

{NOTA_EPIGRAFE_1}

{NOTA_EPIGRAFE_2}

{NOTA_EPIGRAFE_3}

{NOTA_EPIGRAFE_4}

{NOTA_EPIGRAFE_5}

{NOTA_EPIGRAFE_6}

Know Not to Be – 3 (Saber no ser – 3), 2025
Video performance
20’

 


Know Not to Be - 3 (Saber no ser – 3), 2025
Fotografías, impresión sobre papel
33 x 22 cm

La performance Know Not to Be – 3 (Saber no ser – 3), concebida para la 18.ª Cuadrienal de arte, surge de una investigación sobre las prácticas de entrenamiento creativo utilizadas en entornos laborales corporativos, enfocándose en la interpenetración de las dinámicas teatrales y el ámbito empresarial a través del llamado Teatro de Negocios (Business Theatre). Esta práctica se basa en la aplicación de técnicas teatrales orientadas a potenciar el desempeño conductual de los empleados en materia de comunicación y liderazgo.

Nutrida por esta investigación, la performance presentada en la escalera interna del edificio analiza una vertiente del Teatro de Negocios centrada en las referencias y enfoques conductuales del mundo animal, explorando específicamente las dinámicas entre presa y depredador, ataque y defensa, acción y reacción. Estos aspectos son reelaborados en la pieza a través de dos performers gemelos quienes, en conjunto con un diseño sonoro concebido especialmente para la obra, articulan un estrecho diálogo de acciones físicas y espaciales de carácter imaginativo. Se despliega así una dinámica del doble en la que el encuentro y el conflicto se combinan y entrelazan continuamente, hasta culminar en un intento de liberación —o tal vez de emancipación— que permanece suspendido y no llega a concretarse.

En diálogo con la performance, la sala de exposición exhibe 12 fotografías que registran las posturas clave de los intérpretes durante la acción. Las imágenes fueron tomadas en el teatro de La Martella, un histórico poblado neorrealista cercano a Matera (Italia), construido en la década de 1950 por encargo de Adriano Olivetti a los arquitectos Ludovico Quaroni, Michele Valori, Federico Gorio, Piero Maria Lugli y Luigi Agati para alojar a los trabajadores agrícolas de la región. El teatro, diseñado deliberadamente sin butacas, invitaba a cada habitante a llevar su propia silla desde su hogar junto con el relato de su jornada de trabajo, construyendo así los principios de una comunidad saludable mediante el intercambio y el debate.

Las poses de la performance, en relación con este espacio teatral, encienden un diálogo entre pasado y presente: entre la memoria de un teatro dedicado al crecimiento cultural colectivo y su proyección contemporánea, en la que las dinámicas teatrales son instrumentalizadas como herramientas de eficiencia y productividad económica. Esta superposición de tiempos propicia una reflexión sobre la subordinación del cuerpo contemporáneo y la necesidad de hallar un nuevo estado de existencia.

{NOTA_EPIGRAFE_1}

{NOTA_EPIGRAFE_2}

{NOTA_EPIGRAFE_3}

{NOTA_EPIGRAFE_4}

{NOTA_EPIGRAFE_5}

{NOTA_EPIGRAFE_6}

Nuove Geometrie di Esistenza (Nuevas geometrías de existencia) (Pozzuoli - Ivrea)
2026, planos de diseño performance

Los dibujos de Antonio Della Guardia funcionan como partituras visuales del movimiento: notaciones del gesto, del espacio y de las relaciones entre los cuerpos que ensayan movimientos imaginarios destinados a desarticular los gestos autoritarios del mundo empresarial y del trabajo. 

Cada hoja codifica acciones específicas — apuntar el dedo, espejarse, reunirse, formar una mariposa,— construyendo un léxico gestual imaginifico.

Nuove Geometrie di Esistenza (Nuevas geometrías de existencia) (Pozzuoli - Ivrea)
2026, impresión sobre papel

La performance Nuove Geometrie di Esistenza (Nuevas geometrías de existencia), ganadora de la 14.º edición de Italian Council y actualmente en proceso de investigación, explora las relaciones entre la arquitectura, el cuerpo y las dinámicas de trabajo. Comienza con un análisis de los complejos industriales Olivetti en Ivrea y Pozzuoli (Italia) y se extiende a contextos internacionales como Buenos Aires y San Pablo. La performance constituye la primera presentación pública de la investigación, traduciendo en coreografía, en diálogo con sonido y video, las reflexiones sobre el legado cultural y social del modelo Olivetti, un ideal humanístico basado en la armonía entre producción, calidad de vida y centralidad del individuo. 

A través de esta exploración en performance, sonido y video, el proyecto dispone un espacio para la reflexión acerca de el valor político y simbólico de la arquitectura industrial y el rol que puede tener en el diseño de nuevas atmósferas laborales, más atentas a la subjetividad, la calidad del tiempo y formas de existencia contemporáneas.