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Press Kit INOCULACIÓN / AI WEIWEI

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Prensa Publicada

  • Título: Provocador, inmenso, censurado: Ai Weiwei despliega su arsenal de arte en Proa
    Autor: Mercedes Ezquiaga
    Fecha: 06/12/2017
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    No debe existir actualmente un artista chino contemporáneo tan reconocido en el mundo como Ai Weiwei, sin embargo su nombre está prohibido en su propio país. La censura es tal que no aparece en ningún buscador de internet de China. Cero resultados, la no existencia. Una paradoja si se piensa que es un intento de invisibilizar a un artista inmenso, dueño de gestos extremos, controversiales, que no pasan desapercibidos. Tal vez, esto sea justamente la reacción a una acción.

    Ai Weiwei es considerado prácticamente un enemigo del Estado, debido a las reiteradas denuncias y críticas que ha hecho sobre diversas medidas del gobierno, tanto desde sus blogs de internet, que fueron cerrados, como desde las mismas creaciones artísticas. Los problemas comenzaron con el devastador terremoto de la ciudad de Sichuan, que dejó miles de muertos (2008). El artista acusó públicamente al gobierno de no haber cumplido con los estándares de construcción de las escuelas, donde se dieron la mayor cantidad de víctimas fatales. La censura pronto se acrecentó y Ai Weiwei pasó 81 días detenido, incomunicado y sin cargos oficiales, hasta que fue liberado y acusado posteriormente de evasión de impuestos.

    Cada blog que Ai Weiwei decidía abrir era clausurado por el gobierno. Llegaron a instalar micrófonos y cámaras alrededor de su casa y su taller de Beijing para vigilar cada uno de sus movimientos, tal como él mismo lo denunció. En respuesta, colocó cámaras dentro de su casa y se filmó las 24 horas. Todo lo contrario a lo que esperaban de él. Ahora, además, el artista es un adicto a las redes sociales y postea numerosas veces por día cada uno de sus movimientos, en sus cuentas de Instagram y Twitter, casi como una burla a esa vigilancia extrema y orwelliana que padeció antes de abandonar su país. "Quieren saber lo que hago, yo se los puedo mostrar las 24 horas", es, palabras más palabras menos, lo que pasó por la mente del artista.

    El artista y activista chino Ai Weiwei  busca el impacto. De eso no cabe dudas. Para comprobarlo, basta detenerse frente a su instalación Forever bicycles, una mole de acero de nueve metros de alto, conformada por 1254 bicicletas entrelazadas entre sí que causan un efecto óptico muy particular y atractivo, como de movimiento fugaz, sin contar la mutación de las luces y sombras a medida que va cambiando la posición del sol. Esta monumental obra recibe al visitante justo en la explanada del espacio cultural Fundación Proa, en el barrio porteño de La Boca, en Buenos Aires, donde se inaugura hoy la primera muestra antológica dedicada a este artista en toda Sudamérica, aunque él, residente en Berlín, no podrá estar presente. Se trata de una oportunidad única de acercarse al trabajo de un aclamado creador que expuso en los principales museos y eventos artísticos del mundo, y que estrenó hace muy pocos meses, en la competencia oficial del Festival Internacional de Cine de Venecia, su primer filme, Human Flow, un documental dedicado al conflicto de los inmigrantes, tan extremadamente bello como conmovedor, un fresco actual sobre la temática que recoge numerosos testimonios en 23 países del mundo.

    La muestra en Buenos Aires es breve y contundente, y deja un resabio a ganas de más, lo que la convierte en imperdible. Es un conjunto de no más de 30 obras, desplegadas en la totalidad del espacio de La Boca, las salas, el café, la explanada y la librería. Realizadas en diferentes soportes, estas instalaciones, fotografías, videos, objetos de impacto político y simbólico, brindan un panorama amplio de sus trabajos más icónicos y dan cuenta de sus principales temáticas y preocupaciones, que han sido recurrentes a lo largo de su carrera: las tradiciones, la cultura, las condiciones de vida en su país, la censura, la libertad de expresión, la inmigración, el devenir de la humanidad toda.

    En sus obras, el artista se ha fotografiado rompiendo una urna de dos mil años de antigüedad, ha coloreado el logo de Coca Cola en vasijas antiquísimas de su país, se ha retratado extendiendo el dedo medio de la mano -típico gesto de fuck you– frente a templos sagrados y venerados de su país, por dar sólo algunos ejemplos. Efectivo y contundente.

    Curada por el brasileño Marcello Dantas, la muestra reúne algunas de sus piezas más emblemáticas y viajará luego a Chile y Brasil. Bautizada Inoculación, el propio artista explicó el por qué en una entrevista que dio recientemente: "Me gusta la palabra. Inocular es inyectar algo para prevenir algo que luego puede ser peor; es utilizar algo peligroso para construir un tipo de sistema de defensa. Creo que el arte funciona, a menudo, de la misma manera".

    En la muestra, destacan algunos highlights de su carrera, como Sunflower Seeds (Semillas de girasol), una obra que causó furor en su estreno en la Tate Modern de Londres. En Buenos Aires se pueden ver -tapizando una habitación- quince toneladas de semillas de girasol, cada una de ellas, pintada a mano por miles de artesanos de la ciudad de Jingdezhen. Aparentemente idénticas, pero únicas cada una, las semillas funcionan como una alusión al consumo masivo y a la producción industrial que caracteriza a su país, "Made in China". Pero además, involucró en este proyecto la porcelana, tan característica de la China, y un pueblo entero unido para recuperar una tradición.

    Otro de los imperdibles, Dejando caer una urna de la Dinastía Han, se presenta aquí en una recreación, casi como una caricatura, que el artista realizó con piezas de Lego. Un tríptico de fotografías, en el que Ai Weiwei rompe un objeto muy valorado de su cultura, que escandalizó en aquel entonces a los vendedores de anticuarios, que lo tildaron de profanación. Él decidió responder con una frase de Mao: "Solo podemos construir un mundo nuevo si destruimos el anterior". Una pieza similar, de la misma serie, fue vendida recientemente al empresario y coleccionista argentino Jorge Pérez, dueño y fundador del museo Pérez Art Museum Miami.

    Por último, se destaca en este itinerario Cangrejos de porcelana (He Xie), una instalación donde se amontonan diez mil crustáceos sobre una tarima blanca. La palabra cangrejo en chino tiene un sonido muy parecido a "armonía", eufemismo que utiliza el Gobierno de ese país como excusa para la censura.

    Es curioso el modo en que se repiten los hechos en la vida de un individuo: Ai Weiwei promovió una movida artística de vanguardia durante su juventud en China y llegó a ser el arquitecto encargado de diseñar el imponente Estadio Nacional de Pekín, bautizado Nido de Pájaro, uno de los escenarios centrales de los Juegos Olímpicos en 2008 en China. Pero luego, con las denuncias y críticas al accionar de las autoridades chinas, vinieron los problemas y la censura. De manera similar, su padre Ai Ching, amigo de Pablo Neruda, fue un reconocido poeta revolucionario y miembro del Partido Comunista. Era un prestigioso funcionario del gobierno hasta que en 1956 escribió el poema "El sueño del jardinero", una obra que hablaba sobre una flor discriminada por otras flores en un inmenso jardín, que fue interpretada como contrarrevolucionaria. A raíz de eso, Ai Ching fue confinado al exilio y obligado a limpiar baños públicos en una aldea de 200 personas. Un ostracismo que podía leerse casi como una sentencia a muerte.

    "A mi padre lo consideraban un enemigo del Estado, como lo soy yo ahora", deslizó el artista en agosto pasado, durante una conferencia de prensa que brindó en Argentina. Pero el destino, para algunos, no es aquel camino que viene dado sino el que uno escoge. Y Ai Weiwei, como una suerte de Rey Midas contemporáneo, decidió convertir en arte -en vez de en oro-, todo lo que toca: cada momento de su vida, de su cotidaneidad, lo transformó en obra de arte.

    Inoculación
    Del 2 de diciembre a las 17 horas hasta el 2 de abril de 2018
    Fundación Proa de La Boca, Buenos Aires.
    Avenida Pedro de Mendoza 1929 – CABA



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  • Título: Ai Weiwei expone en Proa: un arte basado en sus ideas
    Autor: Ana Martinez Quijano
    Fecha: 05/12/2017
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    La Fundación Proa acaba de inaugurar una exposición del chino Ai Weiwei, uno de los artistas más admirados del mundo. Con su lenguaje directo, Ai Weiwei montó casi a presión en una sala de Proa, una balsa inflable gigantesca, cargada con medio centenar de refugiados realizados en plástico negro. Estos personajes reclaman una mirada humanitaria de la gente y el artista apela a la capacidad transformadora del arte.

    Los textos de Ai Weiwei tocan la sensibilidad. Sin dudas sabe explicar cómo influyen en sus obras sus ideas y las dificultades que le tocó vivir durante el rigor la China de Mao. Cuando llegó a Proa el artista relató la tragedia de su padre, un notable poeta formado en París durante la década del 30, un amante de Baudelaire, Rimbaud y Apollinaire, al que los maoístas acusaron de anticomunista, lo mandaron cuando él nació a un campo de trabajo forzado y luego a limpiar letrinas.

    Ai Weiwei nunca había estado en Latinoamérica. Estuvo sólo tres días en Buenos Aires el pasado agosto con su propio hijo, y siguió los pasos de su padre-poeta. Parecía andar en busca del tiempo perdido. Contó que su padre nunca se quejó del sufrimiento que le infligieron, aunque solía hablarle -eso sí- de su amor por Renoir y su viaje a Chile invitado al cumpleaños de su amigo Neruda. El modo de narrar resulta atrapante por la profundidad que exhiben sus sentimientos, con la culpa incluida. Ai Weiwei confiesa que no se atrevió a preguntar nada sobre los momentos penosos cuando su padre vivía. Pero llegó a Isla Negra, a la casa de Neruda.

    Su arte se relaciona con las idas y vueltas de su vida, tan atada finalmente a la cultura china como al concepto de novedad vanguardista y el interés que despertaron Duchamp y Jasper Johns durante los años que vivió en Nueva York. "El arte es único", observa. "El arte crea una forma de libertad de expresión que no existía antes, y por eso lo llamamos arte. Si ya existía no es arte. El arte va en contra de la repetición y nos conduce a formas más rigurosas de experimentar y de expresarnos a nosotros mismos. Por eso el arte es poderoso". Ai Weiwei transmite una nostalgia infinita y sus obras al igual que sus palabras se perciben como gestos fundamentalmente honestos. 

    En el año 1995 tomó entre sus manos una valiosa urna de la dinastía Han (206 aC -220 dC), enfrentó la lente de una cámara y dejó el registro de las tres imágenes que ganaron celebridad: el momento en el cual soltó la vasija que se hizo añicos -junto a su tradición milenaria- al estrellarse en el piso. La violencia del gesto intentaba enfrentar la indiferencia generalizada. Pero sacudió al menos- a quienes resguardan los bienes patrimoniales que elevaron sus quejas; mientras un grupo de artistas españoles alimentados a becas y habituados a la cita, copió el mal ejemplo, borroneó y arruinó para siempre unos grabados de Goya. Resulta no obstante muy fácil comparar esa violencia con la no menos agresiva escena que narra el artista: la quema de todos los bellísimos libros que había en su casa. "Página por página", observa. Era apenas un niño y percibió el miedo de su padre a los castigos que el régimen comunista deparaba a quienes se gratificaban con el goce individual. 

    Ai Weiwei muestra las turbulencias sociales y políticas del pasado y del presente en "Odisea", clara referencia a la obra del poeta Homero y también al arriesgado viaje de los refugiados que buscan de un nuevo destino. La obra se configura sobre un empapelado con múltiples diseños y una bella torre que replica el formato y los dibujos azules sobre la porcelana blanca de los jarrones chinos. Su propia historia reaparece entre las historias de la humanidad con las que él se identifica. Cuando habla de sus 81 días en prisión se percibe el temor a la incomprensión. "La crisis actual de los refugiados es en realidad una crisis del sentimiento humanitario", dice.

    La exhibición curada por el brasileño Marcello Dantas se llama "Inoculación", una clara referencia a la posibilidad de inocular el arte como si fuera un virus, analogía que se propagó al comenzar el siglo XXI con el apogeo de los colectivos artísticos. Sin embargo, el mismo curador escribe: "Al discutir el título propuesto para esta exhibición con Ai Weiwei le expliqué el concepto de Inoculare, que significa inocular en el sentido viral, pero su etimología original en latín se traduce como "en tus ojos". Y él me despabiló diciendo que el nuestro es un tiempo de emergencia y acción, y así deberíamos llamar las cosas por su nombre, sin metáforas: EN TUS OJOS.

    En Proa hay una figurita femenina de seda y bambú, tiene manos de mujer y patas de mono. Sus ojos llaman la atención: la mirada está representada con rayos que salen de ellos. Al hablar de los inicios de su carrera internacional, Ai Weiwei destaca que se inició en la Bienal de Venecia de 1999, cuando fue inesperadamente invitado por el curador Harald Szeeman, un visionario.

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  • Título: Erste Ausstellung von Ai Weiwei in Sdamerika erffnet
    Autor: DPA
    Fecha: 04/12/2017
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    Ver nota original (Westfalen)

    Der chinesische Konzeptkünstler zeigt unter anderem ein 16 Meter langes Flüchtlingsboot und 1254 vor dem Museum schwebende Fahrräder des Projektes «Forever Bycicles».

    Buenos Aires (dpa) - Der chinesische Konzeptkünstler Ai Weiwei (60) stellt erstmals seine Werke in Südamerika aus. Die Retrospektive «Inoculación» («Impfung») ist seit dem Wochenende in Fundación Proa in Buenos Aires zu sehen.

    Ab April soll sie in Santiago de Chile und später in São Paolo und Rio de Janeiro in Brasilien gezeigt werden.

    Ein 16 Meter langes Flüchtlingsboot («Law of the Journey/Prototype B»), 100 Millionen Sonnenblumenkerne aus Porzellan der Installation «Sunflowere Seeds» und 1254 vor dem Museum schwebende Fahrräder des Projektes «Forever Bycicles» sind Teil der Retrospektive.

    Weiweis Werke veränderten oft die Wahrnehmung der sozialen Gegebenheiten im unmittelbar betroffenen Umfeld, sagte der Kurator Marcello Dantas. Dies sei die Inspiration für die Ausstellung in Lateinamerika, wo das Konzept der Kunst als Umwandlungsfaktor auch lebendig sei. Es handelt sich laut Dantas um eine Art Impfung mit einem kreativen Virus aus der Ferne. Weiwei war im August in Buenos Aires und Santiago, um die Schau vorzubereiten.

    Der in Berlin lebende Künstler sagte, er habe über die Freundschaft seines Vaters, des Dichters Ai Qing, mit dem chilenischen Poeten Pablo Neruda ein besonderes Verhältnis zu Lateinamerika.



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  • Título: Erste Ausstellung von Ai Weiwei in Sdamerika erffnet
    Autor: DPA
    Fecha: 04/12/2017
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    Buenos Aires (dpa) - Der chinesische Konzeptkünstler Ai Weiwei (60) stellt erstmals seine Werke in Südamerika aus. Die Retrospektive «Inoculación» («Impfung») ist seit dem Wochenende in Fundación Proa in Buenos Aires zu sehen.

    Ab April soll sie in Santiago de Chile und später in São Paolo und Rio de Janeiro in Brasilien gezeigt werden.

    Ein 16 Meter langes Flüchtlingsboot («Law of the Journey/Prototype B»), 100 Millionen Sonnenblumenkerne aus Porzellan der Installation «Sunflowere Seeds» und 1254 vor dem Museum schwebende Fahrräder des Projektes «Forever Bycicles» sind Teil der Retrospektive.

    Weiweis Werke veränderten oft die Wahrnehmung der sozialen Gegebenheiten im unmittelbar betroffenen Umfeld, sagte der Kurator Marcello Dantas. Dies sei die Inspiration für die Ausstellung in Lateinamerika, wo das Konzept der Kunst als Umwandlungsfaktor auch lebendig sei. Es handelt sich laut Dantas um eine Art Impfung mit einem kreativen Virus aus der Ferne. Weiwei war im August in Buenos Aires und Santiago, um die Schau vorzubereiten.

    Der in Berlin lebende Künstler sagte, er habe über die Freundschaft seines Vaters, des Dichters Ai Qing, mit dem chilenischen Poeten Pablo Neruda ein besonderes Verhältnis zu Lateinamerika.



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  • Título: Erste Ausstellung von Ai Weiwei in Sdamerika erffnet
    Autor: DPA
    Fecha: 04/12/2017
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    Ver nota original (Ostsee-zeitung)

    Buenos Aires


    . Der chinesische Konzeptkünstler Ai Weiwei (60) stellt erstmals seine Werke in Südamerika aus. Die Retrospektive „Inoculación“ („Impfung“) ist seit dem Wochenende in Fundación Proa in Buenos Aires zu sehen.

    Ab April soll sie in Santiago de Chile und später in São Paolo und Rio de Janeiro in Brasilien gezeigt werden.

     

    Ein 16 Meter langes Flüchtlingsboot („Law of the Journey/Prototype B“), 100 Millionen Sonnenblumenkerne aus Porzellan der Installation „Sunflowere Seeds“ und 1254 vor dem Museum schwebende Fahrräder des Projektes „Forever Bycicles“ sind Teil der Retrospektive.

    Weiweis Werke veränderten oft die Wahrnehmung der sozialen Gegebenheiten im unmittelbar betroffenen Umfeld, sagte der Kurator Marcello Dantas. Dies sei die Inspiration für die Ausstellung in Lateinamerika, wo das Konzept der Kunst als Umwandlungsfaktor auch lebendig sei. Es handelt sich laut Dantas um eine Art Impfung mit einem kreativen Virus aus der Ferne. Weiwei war im August in Buenos Aires und Santiago, um die Schau vorzubereiten.

    Der in Berlin lebende Künstler sagte, er habe über die Freundschaft seines Vaters, des Dichters Ai Qing, mit dem chilenischen Poeten Pablo Neruda ein besonderes Verhältnis zu Lateinamerika.



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  • Título: Erste Ausstellung von Ai Weiwei in Sdamerika erffnet
    Autor: DPA
    Fecha: 04/12/2017
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    Ab April soll sie in Santiago de Chile und später in São Paolo und Rio de Janeiro in Brasilien gezeigt werden.

    Ein 16 Meter langes Flüchtlingsboot («Law of the Journey/Prototype B»), 100 Millionen Sonnenblumenkerne aus Porzellan der Installation «Sunflowere Seeds» und 1254 vor dem Museum schwebende Fahrräder des Projektes «Forever Bycicles» sind Teil der Retrospektive.

    Weiweis Werke veränderten oft die Wahrnehmung der sozialen Gegebenheiten im unmittelbar betroffenen Umfeld, sagte der Kurator Marcello Dantas. Dies sei die Inspiration für die Ausstellung in Lateinamerika, wo das Konzept der Kunst als Umwandlungsfaktor auch lebendig sei. Es handelt sich laut Dantas um eine Art Impfung mit einem kreativen Virus aus der Ferne. Weiwei war im August in Buenos Aires und Santiago, um die Schau vorzubereiten.

    Der in Berlin lebende Künstler sagte, er habe über die Freundschaft seines Vaters, des Dichters Ai Qing, mit dem chilenischen Poeten Pablo Neruda ein besonderes Verhältnis zu Lateinamerika.



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  • Título: Erste Ausstellung von Ai Weiwei in Sdamerika erffnet
    Autor: DPA
    Fecha: 04/12/2017
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    Ver nota original (Mindener Tageblatt)

    Buenos Aires - Der chinesische Konzeptkünstler Ai Weiwei (60) stellt erstmals seine Werke in Südamerika aus. Die Retrospektive «Inoculación» («Impfung») ist seit dem Wochenende in Fundación Proa in Buenos Aires zu sehen.

    Ab April soll sie in Santiago de Chile und später in São Paolo und Rio de Janeiro in Brasilien gezeigt werden.

    Ein 16 Meter langes Flüchtlingsboot («Law of the Journey/Prototype B»), 100 Millionen Sonnenblumenkerne aus Porzellan der Installation «Sunflowere Seeds» und 1254 vor dem Museum schwebende Fahrräder des Projektes «Forever Bycicles» sind Teil der Retrospektive.

    Weiweis Werke veränderten oft die Wahrnehmung der sozialen Gegebenheiten im unmittelbar betroffenen Umfeld, sagte der Kurator Marcello Dantas. Dies sei die Inspiration für die Ausstellung in Lateinamerika, wo das Konzept der Kunst als Umwandlungsfaktor auch lebendig sei. Es handelt sich laut Dantas um eine Art Impfung mit einem kreativen Virus aus der Ferne. Weiwei war im August in Buenos Aires und Santiago, um die Schau vorzubereiten.

    Der in Berlin lebende Künstler sagte, er habe über die Freundschaft seines Vaters, des Dichters Ai Qing, mit dem chilenischen Poeten Pablo Neruda ein besonderes Verhältnis zu Lateinamerika.



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  • Título: Erste Ausstellung von Ai Weiwei in Sdamerika erffnet
    Autor: DPA
    Fecha: 04/12/2017
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    Ver nota original (Lippische Landes-Zeitung )

    Buenos Aires - Der chinesische Konzeptkünstler Ai Weiwei (60) stellt erstmals seine Werke in Südamerika aus. Die Retrospektive «Inoculación» («Impfung») ist seit dem Wochenende in Fundación Proa in Buenos Aires zu sehen.

    Ab April soll sie in Santiago de Chile und später in São Paolo und Rio de Janeiro in Brasilien gezeigt werden.

     

     

    Ein 16 Meter langes Flüchtlingsboot («Law of the Journey/Prototype B»), 100 Millionen Sonnenblumenkerne aus Porzellan der Installation «Sunflowere Seeds» und 1254 vor dem Museum schwebende Fahrräder des Projektes «Forever Bycicles» sind Teil der Retrospektive.

    Weiweis Werke veränderten oft die Wahrnehmung der sozialen Gegebenheiten im unmittelbar betroffenen Umfeld, sagte der Kurator Marcello Dantas. Dies sei die Inspiration für die Ausstellung in Lateinamerika, wo das Konzept der Kunst als Umwandlungsfaktor auch lebendig sei. Es handelt sich laut Dantas um eine Art Impfung mit einem kreativen Virus aus der Ferne. Weiwei war im August in Buenos Aires und Santiago, um die Schau vorzubereiten.

    Der in Berlin lebende Künstler sagte, er habe über die Freundschaft seines Vaters, des Dichters Ai Qing, mit dem chilenischen Poeten Pablo Neruda ein besonderes Verhältnis zu Lateinamerika.



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  • Título: En fotos: Ai Weiwei en Fundacin Proa
    Autor: Celina Chatruc
    Fecha: 04/12/2017
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    Una vez más, quedó comprobado: el arte no conocer fronteras ni barreras culturales. Así lo demostró el público que formó una larga fila el sábado frente a Fundación Proa para asistir a la esperada inauguración de una muestra sin precedente en América del Sur, dedicada al trabajo público y de intervención social de Ai Weiwei, uno de los artistas contemporáneos más célebres e influyentes del mundo.

    De inmediato comenzó la viralización de imágenes en redes sociales con el hashtag #proaweiwei. Se prevé que esta tendencia continuará hasta el 2 de abril, tal como ocurrió en el Malba con la muestra de Yayoi Kusama.



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  • Título: Inoculacin Ai Wei Wei en PROA
    Autor: Maria Pichot
    Fecha: 04/12/2017
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    Ver nota original (Leedor)

    La palabra “inocular” es el nombre que Marcello Dantas, curador, le propuso a Ai Weiweipara nombrar esta, su primera exhibición en Argentina y Ameríca Latina.

    La palabra inocular que viene del latín significa “en tus ojos”. Weiwei, audaz y pragmático señaló que si bien la poesía es metáfora, lo que cuenta es llamar a las cosas por su nombre, sin metáforas… de modo que ”en tus ojos” debería entonces ser el nombre de la muestra.

    Sin embargo, no podemos dejar de apreciar el punto de vista del curador, brasileño -con quien compartimos problemáticas económicas y sociales de la misma región- quien elige este nombre aludiendo a la inoculación del arte como un concepto potente y directo que re-presenta la intención deliberada del artista por revalorar la autoestima en la sociedad mediante el mensaje político y activo del arte.

    Weiwei trabaja inoculando una idea obsesiva a gran escala que puede cambiar a una comunidad o la percepción que esta tiene de sí misma. Tal es el caso de Semillas de girasol obra esencial en esta exposición. Para esta pieza dió trabajo a 1.600 mujeres de la ciudad china de Jingdezhen quienes con su labor manual y artesanal crearon 100 millones de semillas de girasol, todas réplicas en cerámica pintadas a mano. La realización de esta obra no sólo representa a la mujer china, trabajando en silencio para reproducir algo, un objeto que de por sí es falso. La producción artificial de algo tan natural como una semilla de girasol, rescata al objeto al que alude. Lo trae a nuestra atención y estima. Tanto las trabajadoras como la comunidad reciben ingresos y son revaloradas por su trabajo, se empoderan. Así es Ai Weiwei, un activista social en la producción de arte. La pregunta es si puede la práctica del arte ofrecer un cambio.

    Ai Weiwei es el artista del cambio. Hay hitos en su vida (nació en 1957) que constituyen la materia prima de su obra, alternativas vividas en forma personal que lo llevaron a sobreponerse a dificultades políticas, tanto a nivel personal como colectivo.

    Hijo de un disidente y poeta nació y vivió los primeros años de su vida en forma paupérrima en los campos de trabajo forzado a los que había sido enviado su padre junto con su madre, quien eligió acompañarlo.

    Ai Qing, así se llamaba el padre, ha sido una influencia decisiva en la vida de Ai Weiwei, que si bien es rica en alternativas, tiene un momento fundacional que el curador destaca. Fue cuando el padre decide realizar el acto de la quema de sus libros de arte y poesía occidental, por temor a que la policía de la Revolución Cultural llegara a descubrirlos. Realiza este acto junto a su hijo, desprendiendo hoja por hoja de cada libro y mirándola detenidamente para despedirse del texto y tirarla a la fogata ardiente. Un acto performático, violento y fundacional para el niño quien sería artista y poeta de la política, un acto que habla de censura, propio de una percepción occidental sobre el concepto de expresión y libertad.

    Ai Weiwei proviene de una familia intelectual, su padre había vivido en Francia en los años 30. En 1951 visitó a Pablo Neruda en Chile junto a otros poetas y trabó amistad con él. Su interés por las artes visuales data de su entrada a la Academia de Cine en Beijin en 1978. Fue parte de los 23 artistas que participaron del primer evento significativo de arte contemporáneo en China, en 1979 en el cual los estudiantes colgaron las obras en las rejas del entonces Museo Nacional de Arte de China. Duró apenas dos días.

    En 1981 viaja a los EE.UU. y vive 10 años en Nueva York. Se incribió en la Parsons School of Art pero no estuvo alli mucho tiempo. Al abandonar los estudios, quedó como residente ilegal la mayor parte de su estadía. Se relacionó con la obra de Jasper Jones y Marcel Duchamp. Nunca intentó convertirse en ciudadano norteamericano, no sentía urgencia por hacer nada en especial. En verdad fueron años en los que deambuló, como él mismo lo dice, hasta que volvió a China en 1993 para ver a su padre. Fue amigo de Allen Ginsberg, y de otros intelectuales tanto chinos como locales, pero fue su admiración por Duchamp la que lo llevó a trabajar en los ready made desde la creencia de que cualquier cosa existente podía ser material para su arte, y dice: “… después de Duchamp ser un artista tiene más que ver con un estilo de vida y actitud que con producir algún producto”

    También es testigo de las protestas por la identidad sexual en los 80 y vive la democracia en acción. Según Dantas, Ai Wei Wei logra en este período comprender la forma de percibir de Occidente. Este aspecto lo hace único porque de hecho no hay ningún artista occidental que tenga hoy la percepción de China como Weiwei la tiene de occidente.

    De vuelta en China recorre mercados de antigüedades y se interioriza de la historia que la revolución no le había permitido conocer. Conoció el bronce, la seda y el jade, descubrió el pasado convirtiéndose en experto. Como el arte contemporáneo era considerado conspirativo, hizo libros para hacerlo circular entre los artistas jóvenes. Abrió su primer galería y fue un lugar emblemático. Ya en el año 2000, realizó la obra Fuck off,  fotografías de las principales ciudades del mundo en las que muestra su dedo mayor haciendo el conocido gesto de desprecio, puro desafío.

    La muestra en Proa no nos deja afuera del cuestionamiento abarcativo y general, nos compromete desde lo subjetivo y lo personal. Al comienzo del recorrido, tres vitrinas nos preparan para lo que sigue.

    • Piezas en Jade, que son objetos de uso sexual. Su realización es la apropiación del signo. Objetos que nos dicen mucho sobre sexo, excepto, que el sexo es todo sobre el poder.


    Sex Toy, foto de la autora de la nota. • Huesos artificiales. Muestran la construcción de evidencias históricas que no existen. Es la concreción de hallazgos históricos construidos.

    • Huesos artificiales. Muestran la construcción de evidencias históricas que no existen. Es la concreción de hallazgos históricos construidos.

    • “Esposas” en madera y jade, reproducen el objeto en tanto relación de poder, no olvidemos que el mismo ha estado en prisión por sus ideas.

    Los empapelados en las salas, con diseños de gran belleza y sobriedad, también refieren a las relaciones de poder, Dedo en las dos primeras salas, IOU (yo te debo) en la librería y otros tan atractivos como Odisea o Con flores.

    En todas sus obras percibimos “su” libertad de expresión, pero como él mismo nos dice debemos aprender a usarla. Por eso necesitamos del arte, que es único, que existe antes de la obra, pero es la obra que crea la libertad de expresarnos.

    WEIWEI-ISMS (weiwei-ismos)

    El arte siempre gana. 
    Puede pasarme cualquier cosa, pero el arte prevalecerá.

    Creo que mi postura y mi forma de vida
    Es mi arte más importante

    Si no hay libertad de expresión, entonces la belleza de la vida está perdida.
    Participar en una sociedad no es una elección artística, 
    Es una necesidad humana.

    Acumulación, monumentalidad, poesía, denuncia, testimonio, forma, concepto y también belleza.

    Ai Weiwei hizo su primera muestra individual para la Bienal de Venecia de 1999. El curador entonces, Harald Szeeman, vió su obra en aquel momento y le dijo You are in (estás adentro), no lo quiso dejar pasar. Ai Weiwei tenía 42 años. Pasaron menos de 20 años, desde entonces no solo no se detiene, es paradigmático.

    Sin dudas, en Proa comprobamos que Ai Wei Wei inocula su virus creativo en nuestro territorio, personal y colectivo. Imperdible, hasta el 2 de abril de 2018.



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  • Título: De China a La Boca: el arte disidente de Ai Weiwei lleg a PROA
    Autor: Beln Papa Orfano
    Fecha: 03/12/2017
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    Ver nota original (El cronista)

    “Ley de viaje”, la balsa inflable con 51 figuras humanas a bordo del artista chino disidente Ai Weiwei que pone el foco en la crisis humanitaria de los refugiados, ocupa la totalidad de la sala 4 de Fundación PROA. Como si esa mole de goma supiese el significado que se le adjudicó, tuvo un largo y demorado periplo hasta arribar a Buenos Aires, tanto que la inauguración de “Inoculación” se debió retrasar una semana.

    Obra montada y final feliz, Fundación PROA inauguró ayer la primera muestra del artista chino en el país que desembarcó en La Boca con más de 30 obras y curaduría del brasileño Marcello Dantas. La institución cierra así su programación de 2017 con uno de los artistas más importantes, reconocidos y controversiales de la actualidad.

    Entre los hits de Weiwei se puede ver la instalación “Semillas de girasol”, millones de semillas realizadas en porcelana con las que cubrió el piso de la Sala de Turbinas de la Tate Modern de Londres en 2010. Las semillas fueron pintadas a mano por decenas de trabajadores contratados especialmente por el artista. Un registro fotográfico de ese trabajo acompaña la obra que, a diferencia de la exhibición en el Reino Unido, no se podrá caminar por encima de ella ya que las semillas largarían un polvillo tóxico que obligó en 2010 a suspender la interacción.

    Weiwei, formado en arte, cine y diseño en China y Estados Unidos, ha trabajado a partir de mediados de los 2000 en obras que cuestionan el régimen comunista chino lo que lo ha llevado a la cárcel y a ser, como se define él, “la persona más vigilada” de su país. En los últimos años ha extendido las fronteras de sus críticas focalizándose en la problemática de los refugiados al arribar a Europa. Durante 2017 presentó la película de su autoría “Human Flow” sobre el tema que se exhibió en el festival de cine de Venecia y recientemente en el de Mar del Plata.

    En 1995 el artista le puso el cuerpo a una performance que se convertiría con las décadas en su primera rebeldía: dejó caer un jarrón de la dinastía Han (206 a.c – 220 d.c) e inmortalizó el momento con tres fotografías donde se lo ve llevando a cabo la acción. Una versión de las tres imágenes hecha en piezas de bloques Lego en blanco, negro y gris se muestra en la sala 2 de PROA. La pieza ya tiene dueño: la compró el desarrollador inmobiliario argentino y mecenas artístico Jorge Pérez que en el pasado ha donado millones de dólares en efectivo y en obras al Miami Art Museum, renombrado en su honor Pérez Art Museum Miami (PAMM).

    Aunque ayer no participó de la inauguración, Weiwei había visitado Buenos Aires en agosto último para comenzar a delinear la muestra. Barajó la posibilidad de realizar una obra especialmente para ser emplazada en algún lugar público porteño, pero finalmente no avanzó con el proyecto. En cambio, en la vereda de PROA se muestra la instalación “Forever bicycles”, bicicletas entrelazadas por las ruedas y el eje en alusión al principal medio de transporte en China, que congrega a curiosos y fotógrafos desde antes de la apertura.



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  • Título: Ai Weiwei: Estoy fascinado por la cultura y la historia de las naciones sudamericanas
    Autor: Mercedes Ezquiaga
    Fecha: 29/11/2017
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    El artista y activista chino Ai Weiwei (Beijing, 1957), una de las figuras más célebres e influyentes del arte contemporáneo, que está a punto de inaugurar su primera exposición en la Argentina, sostuvo que elegir el soporte en el que va a realizar una obra de arte "es como estar en una batalla: agarrás lo que sea que esté a mano o que vaya a ser lo más efectivo".

    Justo antes de la exposición antológica, su primera muestra en Sudamérica, el artista acostumbrado a la controversia, prohibido en su país y residente en Alemania, explicó desde Berlín que ha trabajado con prácticamente todo lo que pudo tener entre sus manos: "Todo depende del lugar, el tiempo y la temática".

    Titulada Inoculación, la exposición curada por el brasileño Marcello Dantas reúne instalaciones monumentales, objetos, fotografías y videos de fuerte impacto político y simbólico, que brindan un amplio panorama de sus trabajos más icónicos y dan cuenta de su prolífica e intensa carrera, obras que se despliegan en la totalidad del museo, lo que incluye la vereda, la librería y el café, además de las salas expositivas.

     ¿Por qué decidió bautizar a la exposición "Inoculación"?

    – Me gusta la palabra. Inocular es inyectar algo para prevenir algo que luego puede ser peor; es utilizar algo peligroso para construir un tipo de sistema de defensa. Creo que el arte funciona, a menudo, de la misma manera.

    Para Dantas, este artista prohibido en su propio país y aclamado a donde sea que vaya, "ha desarrollado sistemáticamente proyectos que en sí mismos son plataformas de activación social o transformación social para hacer arte".

    Acostumbrado a impactar con sus creaciones, el artista chino pasó fugazmente por Buenos Aires en agosto, justo antes de viajar a Chile primero y a Venecia después, para el estreno mundial de su filme Human Flow, un documental dedicado a la crisis de los inmigrantes.

    "Human flow está en la competencia oficial del Festival de Venecia. Una vez más, mi nombre ha sido omitido de todos los medios de comunicación chinos. Triste", fue lo primero que posteó Weiwei, adicto a las redes sociales, en su cuenta de Instagram, a poco de la premiere mundial.
    Ocurre que este artista denunció y criticó el accionar del gobierno de su país en numerosas oportunidades, al punto de que su nombre ha sido borrado -y no aparece como resultado- en cualquier buscador de internet chino. Incluso estuvo 81 días arrestado en su país, sin cargos oficiales, y acusado luego de evadir impuestos.

    Hay mucha expectativa alrededor de la exposición que incluirá una treintena de obras y que sorprende ya desde la explanada de la Fundación con la instalación Forever bicycles, una montaña de 1254 bicicletas de acero entrelazadas entre sí, que forman una estructura de nueve metros de alto por 16 de largo, un gigante que provoca un efecto de movimiento a quien la observa y que para el artista "es la celebración de una fantasía juvenil".

    – Circulan muchas apreciaciones diferentes sobre el significado de "Forever bicycles". ¿Qué significa esta obra para usted?

    Forever bicycles es la celebración de una fantasía juvenil. Crecí durante la Revolución Cultural, en una sociedad con recursos y riqueza material limitados. Una bicicleta era un espectáculo muy raro en aquel momento entre los trabajadores de las aldeas rurales pobres, en el noroeste de China. La bicicleta llegó a simbolizar una suerte de libertad para un individuo, frente a aquellas circunstancias tan difíciles.

    Entre las obras más reconocidas que se verán destaca Sunflower Seeds, una instalación de quince toneladas de semillas de girasol con las que tapizó en 2010 la totalidad de la Sala de Turbinas de la Tate Modern de Londres, cada una pintada a mano por miles de artesanos de la ciudad de Jingdezhen, o uno de sus más célebres autorretratos, "Dejando caer una urna de la Dinastía Han", que primero fue fotografía pero que el artista presenta aquí recreada con piezas de Lego.

    Ha trabajado en formatos heterogéneos, incluido instalaciones o arquitectura. ¿Cuál es el momento exacto en que decide cambiar el formato y pasar al universo del cine? ¿Considera que una película es una forma más efectiva de llegar al público que una obra de arte?

    – He trabajado con prácticamente todo lo que pude tener entre mis manos. Es como estar en una batalla: agarrás lo que sea que esté a mano o que vaya a ser lo más efectivo. Todo depende del lugar, el tiempo y la temática que voy a abordar. Realicé instalaciones, trabajos en galerías, escribí posteos en blogs, escribí ensayos, curé exhibiciones, realicé y participé en entrevistas, realicé investigaciones y películas. Todas estas acciones son paralelas entre sí. Hemos estado filmando desde 2003. Todos nuestros videos han sido compartidos en Internet. Es cierto que en el caso de "Human Flow" su lanzamiento en cine es un formato diferente. La película puede alcanzar a un público mucho más amplio y tener un impacto diferente en relación a la temática de los inmigrantes.

    Weiwei expuso en los museos más importantes del globo, fue declarado por la revista Art Review como la persona más poderosa del mundo del arte en una lista de cien personalidades y diseñó el Estadio Nacional de Pekín, bautizado "Nido de Pájaro", uno de los escenarios centrales de los Juegos Olímpicos de 2008 de China.

    Hay una serie de temáticas recurrentes en su trabajo, como la censura o los inmigrantes. ¿El gran tema de todas sus obras es el devenir de la humanidad?

    – Sí, la capa más profunda de la mayoría de mis trabajos está relacionada con la humanidad. El trabajo puede lidiar con temas como los derechos humanos, la justicia o la libertad de expresión, pero siempre relaciono mi práctica estética con las condiciones morales y filosóficas. Son cosas que no se pueden separar.

    ¿Qué impresión le causó su viaje por la Argentina, Chile y Brasil? Leí que dijo que para usted "Latinoamérica sigue siendo como la novela de García Márquez, 'Cien años de soledad'. Es surrealismo fantástico". ¿Podría ampliar este concepto?

    – Mis más tempranas impresiones de Sudamérica se basaron en la visita de mi padre a Chile en 1954. A principios de este año, traje a mi hijo a visitar la casa de Pablo Neruda en la playa. Mi padre lo consideraba un gran poeta y un íntimo amigo. Además, la literatura sudamericana ha tenido un fuerte impacto en China. También estoy fascinado por la cultura y la historia colonial de las naciones sudamericanas. He visitado México, Chile, la Argentina y Brasil, donde las personas tienen un sentido del tiempo y la naturaleza muy diferente al que tienen en las naciones europeas o en los Estados Unidos. Las tradiciones le dan un color y un gusto diferente a la vida.

    Su relación con las redes sociales es muy activa. ¿Qué significa para usted el universo on line? ¿Cree que es la democratización de la libertad de expresión?

    – Mi experiencia personal es bastante limitada y restringida teniendo en cuenta que estuve en China la mayor parte de los últimos 30 años. Internet se convirtió en la única fuente para recibir información y comunicarse con el así llamado "mundo real". Mi status ha sido formateado por mis actividades, que han sido posibles gracias a esta tecnología. Yo aun creo que Internet brinda la posibilidad de un cambio, necesario durante este proceso de globalización. Pienso que Internet ayuda a transformar el poder de cada individuo cuando se trata de lidiar con las antiguas estructuras políticas.

    • La exposición
    • Inoculación
    •  inaugura el sábado 2 de diciembre a las 17 y permanecerá hasta el 25 de febrero de 2018 en Fundación Proa de La Boca, en Avenida Pedro de Mendoza 1929, y luego de verse en Buenos Aires, viajará al Centro Cultural Banco de Brasil (CCBB) de Río de Janeiro.


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  • Título: Ai Weiweis highly-anticipated show Inoculation set for grand opening at PROA
    Autor: Silvia Rottenberg
    Fecha: 27/11/2017
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    The PROA Foundation is all set to open the first exhibition ever of artist Ai Weiwei on the continent. Ai is the most famous Chinese artist living today: as an activist, he scrutinises human rights violations on an epic scale, and as an artist he constantly develops new concepts to make his social concerns visible. He intervenes in public space and uses social media.

    In front of the PROA façade, Forever Bicycles (2017) has already been installed. It features 1,254 bicycles, the most common mode of transportation in China turned into the monumental. It is typical of the artist, who often uses everyday objects, granting them new different, often political meanings.

    As he did when he draped Berlin’s Konzerthaus in orange life vests, symbolising drowned refugees who had tried to reach Germany. His engagement with the refugee crisis resulted in his recently released film Human Flow, which premiered at the Cannes Film Festival and is currently showing around the world. The artist has been educated as a filmmaker, but is more interested in ideas than all the mechanics behind film, as he has mentioned on numerous occasions. This film needed to be made though, as he stated in August during a visit in Buenos Aires. While promoting it, he was also directing the show at PROA. 

    The artist, besides being social activist and filmmaker, is also a curator and architect. “He decided what had to be placed in every room of the exhibit. His way to appropriate a space really demonstrates his talents as an architect,” said Adriana Rosenberg, director of PROA, addressing the installation process.  On his Instagram account, one can see the famous Sunflower Seeds (2010) being installed in one of the rooms, which filled the Tate Modern in London seven years ago: thousands of porcelain sunflower seeds, made by craftsmen in China — turning the production of the work into a collective undertaking.  

    “Made in China” will have a different connotation, once you have seen this piece and the meticulous work that went into its creation. Seeds in China are an everyday snack, sold on the streets. For Ai, chewing this urban street food was a happy memory, until public space became an unfree space for him and fellow artists, who believe in freedom of speech. The artist has been arrested many times and the Chinese government monitors him constantly, which may be why he opens up on social media. There is nothing to hide. Only more to be shown.



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  • Título: INOCULATION / AI WEIWEI IN BOW
    Autor: Redaccin
    Fecha: 27/11/2017
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    Fundación Proa presents Inoculación, a remarkable exhibition devoted to public work and social intervention by one of the most famous and influential contemporary artists in the world, Ai Weiwei.

    Curated by Marcello Dantas, the exhibition gathers monumental installations, objects, photographs and videos of strong political and symbolic impact, which provide a broad panorama of his most iconic works and give an account of the prolific and intense career of the artist. Recognized for documenting and reflecting on the political and social arbitrariness of the West as well as his country of origin, his artistic practice is developed around freedom of expression, human rights and economic and environmental exploitation.

    In Inoculation Ai Weiwei reflects from the personal biography and gives visibility to different social problems that mark the political inconsistencies and gaps between the individual subject and the collective subject in the contemporary world. The artist plays between the old and the present, the past, the present and the future, always denouncing from a critical perspective an ambivalent relationship with his country divided by a deep sense of identity derived from the use of materials, images and traditional techniques of the Chinese culture.

    In Inoculation Ai Weiwei understands the entire architecture of Proa as an exhibition space, that includes the sidewalk, the bookstore, and the café, creating an interesting relationship between tradition and modernity. The monumental work Forever Bicycles ( 1254 bicycles) exhibited in the village of Proa, the artist recontextualizes and dismantles an everyday Chinese object such as the bicycle, and with it metaphorizes the permanent change of culture, its metamorphosis, now transformed into a structure gigantic steel, light and shadow.

    This new exhibition at Fundacion Proa offers a unique opportunity for the public to explore the creative genius of Ai Weiwei, generating a space to understand his personal narrative and providing a critical vision of the artist’s ambiguous relations with his native China, Western politics and the authoritarianisms, creating in this conjunction of signifiers a strong sense of rebellion in their works.

    During the exhibition there will be several parallel activities: master classes, the cycle of Artists + Critics, the publication of a complete catalog in full color with texts by curator Marcello Dantas and John Tancock on the work of Ai Weiwei, as well as a strong proposal education for the better understanding of the exhibition in order to transform Fundación Proa into a space for debate and reflection.



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  • Título: El arte demoledor de Ai Weiwei
    Autor: Ana Mara Battistozzi
    Fecha: 24/11/2017
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    Ver nota original (Clarin)

    Tras la prolongada expectativa que el propio artista se encargó de alentar con su fugaz paso por Buenos Aires hacia fines de julio, los interrogantes en torno de la obra del chino Ai Weiwei empiezan a ser despejados a cuentagotas. El sábado pasado hizo su aparición en la explanada de la Fundación Proa su instalación Forever Bicycles (Por siempre bicicletas). Una suerte de arco de triunfo armado a partir de 1.254 bicicletas de acero. La ligera construcción alude al principal medio de transporte de China que implica a millones de trabajadores como usuarios y productores. Mientras tanto en Buenos Aires inmediatamente se convirtió en el telón de fondo de innumerables selfies para los visitantes de la Boca. El resto de la presentación del artista en Argentina todavía está por verse. La expectativa permanece vigente a la espera de ser despejada el sábado 2 de diciembre con la apertura que se ha visto dos veces postergada en espera de “La ley del viaje”, una de las obras de mayor impacto que integran la muestra.

    Prevista para inaugurar el 18 de noviembre, el arribo de esta enorme balsa de 70 metros de largo y 258 figuras inflables ha sido la causa de la postergación. Curado por el brasileño Marcelo Dantas, el conjunto expositivo que lleva por título Inoculaciónincluye una selección de objetos, fotografías, impresiones e instalaciones destinados a brindar el panorama más amplio de la producción de Ai Weiwei que se haya visto en la región.

    De la vida de este artista se conocen muchos detalles, la mayoría de ellos ligados a su condición de crítico del régimen chino por razones familiares y personales. Se sabe de los avatares que debió enfrentar su familia desde su niñez y cuánto influyó en su mirada el hecho de que su padre poeta, condenado por el régimen de Mao, fuera trasladado a un campo de trabajos forzados. Es también conocido el compromiso que lleva asumido con el drama de los refugiados y las migraciones contemporáneas. Su último trabajo en relación a este tema es el documental Human Flow(Marea Humana, que se acaba de estrenar en el festival de Mar del Plata). Pero lo cierto es que el encuentro con las piezas que expresan metafóricamente muchas de estas cuestiones a través de distintos formatos constituye una deuda pendiente que aviva la expectativa.

    Una de las primeras obras ya emplazadas en las salas de Proa es “Remains” (Restos). La instalación de 2015 exhibe sobre un dispositivo una serie de piezas de porcelana que reproducen con minucioso detalle los huesos descubiertos al excavar el lugar donde funcionó un campo de trabajos forzados durante el régimen de Mao en los años 50. No cabe duda de que la pieza alude a tantos condenados como Ai Qing, padre de Ai Weiwei y uno de los mayores poetas chinos del siglo XX, que en esa misma época fue acusado de “desviación derechista” y desterrado a la región occidental de Xinjiang, donde se le obligó a limpiar letrinas y se le prohibió dar a conocer su poesía.

    La crítica a la economía y la política implementada por la Revolución Cultural en épocas de Mao sobrevuelan varios de sus trabajos. Por caso, la gran instalación “Semillas de Girasol”. Se trata de una adaptación de la monumental ocupación que realizó en la emblemática Sala de Turbinas de la Tate Modern en 2010. En esa ocasión cubrió con miles de semillas de girasol realizadas en cerámica el amplio espacio que sirvió a distintos proyectos de destacados artistas como Eliasson, Salcedo y Louise Bourgeois, entre otros.

    Las semillas de girasol fueron elegidas por los múltiples sentidos que evocan en el ámbito de la cultura china. No sólo constituyen el alimento más común que se vende en las calles sino que evoca las hambrunas padecidas en tiempos de la Revolución Cultural. Al mismo tiempo la propia factura en cerámica por la que optó el artista remite al tipo de trabajo semi esclavo generalizado por siglos en China. Para la intervención que Ai Weiwei hizo en la Tate Modern fueron necesarios 1.600 artesanos de un pueblo conocido por el delicado tipo de porcelana que produce, una práctica milenaria que se ha mantenido hasta hoy. Dos años y medio les llevó realizar esas piezas que forman parte de la instalación que ocupa 116 metros cuadrados en un espacio de Proa.

    La crítica al papel de la China actual y el partido que le permitió sacar su régimen laboral cuasi esclavo en la economía capitalista globalizada, es otro dato que subyace en el tipo de producción implicado en esta sencilla y enigmática obra. Muchas de las obras de este artista hunden raíces en fenómenos propios y singulares de la cultura china. Uno de los puntos críticos que emergen con mayor fuerza en muchos trabajos de Ai Weiwei es el que deviene del peso de la tradición milenaria china y su práctica laboral, hoy al servicio de la expansiva conversión capitalista de las últimas décadas.

    Una obra que remite específicamente a esta cuestión y podrá verse a partir de ahora en Proa es el tríptico “Dropping a Han Dynasty Urn” [Dejando caer una urna de la Dinastía Han], íntegramente realizado en pequeñas piezas de Lego. El artista traslada a un soporte connotado por la masiva producción de piezas de juguete, el registro fotográfico de una acción que realizó en 1995 al tirar deliberadamente al suelo una urna de la Dinastía Han. La provocadora acción que dejó sin respiración a anticuarios y coleccionistas siguió con la instalación en la que pintó con colores pop una serie de vasijas de la misma época que tienen enorme valor arqueológico y han sido datadas entre el 200 a.C. y el 200 d.C. La monumental pieza que presentó en la Documenta 12 Kassel, una suerte de escultura en colapso, también participaba de ese espíritu irreverente frente a la tradición. Estaba hecha de puertas y ventanas de casas de las dinastías Ming y Qing que se desplomaban como un castillo de naipes. Frente a los reclamos Ai Weiwei suele responder con una de las máximas de Mao: “Para construir un mundo nuevo es preciso destruir el antiguo”.

    Artista y curador unidos por la globalidad

    Si la obra de Ai Weiwei (Beijing, 1957) revela desde una mirada crítica varios de los síntomas más dramáticos del mundo globalizado, es preciso señalar también que él mismo encarna la figura del artista globalizado en tanto parte del sistema en que se mueve y le ha facilitado la popularidad a escala global que detenta. Sus proyectos han sido expuestos en las principales plataformas del mundo. Participó en la Documenta de Kassel de 2007, en la Bienal de San Pablo de 2010 y en la Bienal de Venecia de 2013, entre otros circuitos de consagración internacional. Nacido en Beijing y formado en la Academia de Artes Visuales de esa ciudad donde estudió hasta 1981, se trasladó a Nueva York en los años 90. Poco después su figura se perfiló como una de las más destacadas entre los artistas chinos que empezaron a reflejar el nuevo reordenamiento internacional de la cartografía del arte desde fines de los años noventa. Actualmente vive en Berlín, aunque se desplaza continuamente entre Nueva York, Londres y otras ciudades. Es muy probable que Buenos Aires vuelva a recibirlo en enero próximo en una prometida visita a Proa.

    En 2008 su posición crítica frente al gobierno chino lo llevó a abjurar de los honores por su colaboración con los arquitectos Herzog y De Meuron en el diseño del espectacular estadio de los Juegos Olímpicos de Beijing. “No quiero ser usado como pieza de propaganda. El estadio es un gran escenario al servicio de la gloria del Partido Comunista”, dijo, y renunció a estar en la presentación... Sin embargo, esa mera acción disparó su nombre a todos los rincones del planeta.

    La otra pata del sistema global que afecta al mundo del arte actual la encarna el brasileño Marcello Dantas, el curador de la muestra que trae la obra de Weiwei a Buenos Aires. Se trata del mismo profesional que intervino en las muestras de Anish Kapoor y Bill Viola, ambas en el Parque de la Memoria. La figura del curador internacional como profesional que cuenta con un portfolio de artistas para ofrecer a las instituciones que demandan exhibiciones para su programación es otro signo de época. Graduado en Cine y Televisión en la New York University, entre las muestras que organizó se destacan las de Gary Hill, Jenny Holzer, Shirin Neshat, Laura Vinci, Tunga y Peter Greenaway, entre otros figurones internacionales.

    Ai Weiwei. Inoculación

    Lugar: Proa, Av. Pedro de Mendoza 1901

    Fecha: desde el 2 de diciembre (a confirmar).

    Entrada: : $50; estudiantes, $30; jubilados, $20.



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  • Título: Weiwei entre nosotros
    Autor: Redaccin
    Fecha: 24/11/2017
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    La Fundación Proa del barrio porteño de La Boca se prepara para inaugurar mañana una exposición sin precedentes del artista y activista chino Ai Weiwei (Beijing, 1957), una de las figuras más célebres e influyentes del arte contemporáneo.

    En medio de mucha expectativa, por estos días ya en el ingreso a Proa los transeúntes se encontrarán con una instalación monumental de Weiwei de nueve metros de alto por 16 de largo, “Forever bicycles”, conformada por 1.254 bicicletas de acero entrelazas entre sí que han llegado a Buenos Aires desde Londres en un viaje en barco que duró tres semanas, contó la directora de Proa, Adriana Rosenberg.

    En el mismo sitio exacto donde alguna vez se vio “Maman”, la araña monumental y de bronce de la escultora francesa Louise Bourgeois o el hipnótico “Penetrable azul” del venezolano Jesús Rafael Soto, se erige ahora la instalación del chino que hace referencia al medio de transporte más utilizado en China, pero también un guiño a su admirado artista conceptual Marcel Duchamp.

    La obra expuesta en la vereda de Proa, que demandó una semana de trabajo, grúas, y la llegada de expertos internacionales para su armado, recontextualiza y desmantela un objeto cotidiano de china como lo es la bicicleta, y con ella metaforiza el cambio permanente de la cultura, su metamorfosis, ahora devenida en una estructura gigantesca de acero, luz y sombra.

    LA MUESTRA

    Titulada “Inoculación”, la exposición que curará el brasileño Marcello Dantas desde mañana reúne instalaciones monumentales, objetos, fotografías y videos de fuerte impacto político y simbólico, que brindan un amplio panorama de sus trabajos más icónicos y dan cuenta de la prolífica e intensa carrera del artista, al tiempo que despliega su trabajo en la totalidad de la arquitectura de Proa, lo que incluye la vereda, la librería, y el café, además de las salas.

    Entre las obras más reconocidas que se verán destaca “Sunflower Seeds”, una instalación de quince toneladas de semillas de girasol con las que tapizó en 2010 la totalidad de la Sala de Turbinas de la Tate Modern de Londres.

    Cada una de las semillas de porcelana -un material tan característico de su tierra natal- fue pintada a mano por miles de artesanos chinos de la ciudad de Jingdezhen, por lo que, si bien aparentan ser idénticas, cada una es única. La obra funciona como una alusión al consumo masivo y a la producción industrial “Made in China” que caracteriza a su país.

    Casi en simultáneo a la inauguración de su exposición en Proa, la película “Human flow” (”Marea humana”), documental dirigido por Weiwei y dedicado a la crisis de los refugiados, donde el artista chino recoge diferentes voces y testimonios a lo largo de 22 países, se estrenó en el 32° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.

    El tema de los refugiados y las migraciones está muy presente en las últimas obras de Weiwei, incluida su película, tanto es así que en la Argentina -según confirmó Rosenberg- se verá una obra inédita y monumental: “Ley del viaje (Prototipo B)” incluye un inmenso bote inflable de tres metros por cinco, y más de 50 figuras apiñadas a bordo.

    “Esta película me dio el panorama completo de un refugiado y cuál es su futuro. Esta es mi visión de los refugiados”, había dicho el chino cuando visitó la Argentina por primera vez, durante una conferencia de prensa con la que cautivó al público, de cara a los preparativos de su exposición y como parte de un itinerario que incluyó también Chile y Brasil.

    “¿Qué impresión le dejó Latinoamérica?”, lo consultó el curador Dantas luego de la gira por Sudamérica, texto que acompañará el catálogo. “Para mí -dijo Weiwei-, Latinoamérica sigue siendo como la novela de García Márquez, Cien años de soledad. Es surrealismo fantástico. Las cosas son reales, pero hay algo fantástico en el aire. La naturaleza, la gente, su propia comprensión del tiempo y del espacio, tan distinta de la de la sociedad industrial. Pienso que se trata de una cultura muy rica”, opinó.

    PARA AGENDAR
    Qué
    : “inoculación”, primera exposición de Ai Weiwei en Argentina
    Dónde: Fundación Proa, Av. Pedro de Mendoza 1929
    Cuándo: Desde el sábado hasta el 25 de febrero de 2018



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  • Título: El arte contemporneo ha sido la actividad de una elite que deja de lado al pblico
    Autor: Redaccin
    Fecha: 23/11/2017
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    Ver nota original (La Gaceta)

    › Perfil de un transgresor
    Nació en Pekín el 28 de agosto de 1957. Es diseñador, activista social, arquitecto, escultor, consultor y pintor, formado en China y en Estados Unidos (en las universidades de Pensilvania y California en Berkeley). También incursionó en la música.

    El artista disidente chino Ai Weiwei abogó en Buenos Aires por un arte que llegue a mucha gente, sin un lenguaje elitista, y aunque reconoció que es difícil cambiar la realidad en su país natal, cada vez más poderoso, sentenció: “es imposible que China domine el mundo”.

    “El arte puede lograr muchas cosas, puede permitir que los individuos puedan transmitir sus sentimientos y eso hace que la humanidad sea más poderosa”, declaró Ai en la Fundación Proa, la institución de arte del barrio porteño de La Boca donde en noviembre inaugurará su muestra más importante en América Latina.

    Ai es un duro crítico del Gobierno, lo que le costó varios meses de detención en 2011 y luego unos cinco años de estricta vigilancia hasta que en 2015 recuperó su pasaporte y pudo viajar al exterior. Hoy día vive gran parte del año en Alemania.

    Weiwei se mostró escéptico de poder liderar un cambio en su patria. “Durante esta lucha yo he cambiado, cada vez tengo mis ideas más claras, pero creo que cambiar la sociedad no es posible porque China tiene 1.300 millones de personas y estuvo bajo un régimen comunista durante demasiado tiempo, es muy difícil -apuntó-. La sociedad va a cambiar cuando la sociedad esté lista, una sola persona no la puede cambiar”.

    En ese sentido, denunció que es muy compleja la formación de un movimiento disidente en China. Se estima que hay cerca de 300 abogados y activistas de los derechos humanos detenidos en su país. “Es una situación extremadamente triste, con sociedades que se desarrollan tan rápido pero retrasándose en materia de derechos humanos y libertad de expresión”, lamentó en una entrevista con DPA.

    Por ello, consideró que China nunca puede ser un modelo a seguir. “Creo que es imposible que China domine el mundo ni que vaya a contribuir a la humanidad. ¿Cómo puede un Estado que no reconoce a su propia gente, no confía en su propia gente ni en los derechos humanos, ser líder del mundo?”, cuestionó. En cambio, puntualizó: “Latinoamérica es mucho más avanzada, mucho más abierta, tiene una fuerte calidad democrática y de respeto a la libertad personal”.

    “Misterioso”

    Ai lamentó la reciente muerte del Nobel de la Paz chino Liu Xiaobo y consideró que fue muy misterioso como se desencadenaron su enfermedad y súbito fallecimiento. Y pese a los cuestionamientos al Gobierno chino por la muerte de Liu, “ni siquiera en China hay gente que lo defienda, ni en Occidente”, dijo.

    Pocos días antes de la muerte de Liu, Pekín había firmado un acuerdo en Alemania para la compra de 140 aviones Airbus, una operación gigantesca por 20.000 millones de euros. “Es tan fácil hacer negocios con China... Básicamente porque China no tiene una condición democrática y se hace un sacrificio enorme en materia de medio ambiente, educación y derechos humanos”, cuestionó.

    “Todos los capitales están unidos, más unidos de lo que pensamos, nadie puede saber quién es el dueño de cada uno. El poder, el capitalismo, las dictaduras, están todas unidas, actúan de diferentes maneras pero juntos. Es muy difícil identificarlos”, alertó el artista.

    La crisis de los refugiados ocupa hoy gran parte del tiempo de Ai Weiwei. Filmó el documental “Human Flow” en base a más de 600 horas de entrevistas a inmigrantes en campos de refugiados. La película competirá en la sección oficial del Festival de Venecia en septiembre.

    “Es un abuso de la dignidad humana. ¿Por qué tenemos esta tragedia, esta herida tan grande en el mundo?”, lamentó el artista, que abrió un taller en la isla griega de Lesbos y realizó varias instalaciones sobre el tema, como por ejemplo cuando llenó de chalecos salvavidas el Konzerthaus, de Berlín, o llevó botes al Palazzo Strozzi, de Florencia.

    Para todos

    Ai Weiwei usa el arte para llevar su mensaje a mucha gente, según subraya. “El arte contemporáneo, en cambio, ha sido una actividad de una elite que deja de lado al público al crear un lenguaje que no se entiende”, alertó el creador chino.

    “El arte le pertenece a todo el mundo y todo el mundo tiene el derecho de disfrutar el arte. Si el arte no tiene ese objetivo, creo que el arte es falso”, enfatizó.



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  • Título: La odisea de Ai Weiwei: un largo viaje para arribar a buen puerto
    Autor: Celina Chatruc
    Fecha: 23/11/2017
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    Ver nota original (La Nacin)

    La chica toma el balde, lo llena de semillas de girasol. Gira sobre sí misma y las vuelve a tirar al piso. Repite el movimiento una y otra vez, mientras otras dos personas nivelan con un rastrillo desde hace horas una montaña para cubrir en forma pareja toda una sala de Fundación Proa. Hay que acercarse mucho, muchísimo, para notar que son en realidad millones de piezas de cerámica, y que no hay dos iguales. Fueron pintadas a mano por cientos de artesanos en un proceso que demandó varios años. Parecen frágiles, pero resisten como rocas y juntas pesan quince toneladas.

    Creada por Ai Weiwei, esta obra integra la primera retrospectiva del artista chino en América del Sur. Ya exhibida en la prestigiosa Tate de Londres, simboliza como pocas su metódico trabajo contra los totalitarismos y las crisis humanitarias a nivel global. Una esforzada tarea como la que realizaba en su país a fines de la década de 1970, cuando copiaba libros enteros a mano para repartir entre sus amigos. "Fue el primer momento genuino de nuestra democracia", aseguró en una entrevista con el curador Hans Ulrich Obrist.

    Esa pulsión por defender la libertad evoca también la instalación levantada ahora con 1254 bicicletas en la vereda de Fundación Proa. Fondo obligado para las fotos, genera una contagiosa sensación de movimiento y -una vez más, como con las semillas- demuestra que la unión hace la fuerza mediante una imagen poderosa, capaz de trascender los idiomas y las diferencias culturales.



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  • Título: Ai Weiwei, con Human Flow y una muestra en el PROA
    Autor: Redaccin
    Fecha: 23/11/2017
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    Ver nota original (Radio Cultura)

    Su documental sobre las crisis migratorias llega al Festival de Mar del Plata y la Fundación PROA se prepara para inaugurar la primer muestra sudamericana sobre el artista chino.

    Sobre su primer film, Ai Weiwei declaró en diálogo con La Nación: “No sé qué pueda hacer el arte, sólo sé lo que el arte puede hacer por mí: me ayuda a entender la situación y me da la responsabilidad de anunciar esta crisis humanitaria.”

    El documental Human Flow (2017) muestra y entrevista a los refugiados de los campo de Irak, Grecia, Jordania, Gaza, Pakistán, Bangladesh y Kenia. Fue filmado en más de 20 países de Medio Oriente, Europa y América del Norte. Requirió varios drones para las impactantes tomas aéreas de movimientos de población.

    La película se podrá ver durante el Festival de Cine de Mar del Plata, del 17 al 26 noviembre en la ciudad balneria, y se estrenará en el país el jueves 23.

    El sábado 25 de noviembre se presentará en la Fundación PROA la muestra Ai Weiwei, curada por Marcello Dantas. Refleja el trabajo de activismo social del artista con un panorama de sus  instalaciones, objetos, fotografías y videos entre las cuales Sunflower seeds (ilustración), con una acumulación de 100 millones de semillas de porcelana, y Forever bicycles, con 760 bicicletas apiladas. La muestra se podrá ver hasta febrero 2018. 



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  • Título: Ai Weiwei Inoculation
    Autor: Redaccin
    Fecha: 23/11/2017
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    Ver nota original (E-Flux)

    November 25, 2017–April 3, 2018 

    Fundación Proa 
    Av. Pedro de Mendoza 1929 
    Buenos Aires 
    Argentina 
    Hours: Tuesday–Sunday 11am–7pm 

    T +54 11410410004344 
    prensa@proa.org 

    www.proa.org 
    Facebook

    With the support of the German Embassy
    Curator: Marcello Dantas
    Sponsors: Tenaris - Organización Techint

    From November 25, 2017 till the end of March 2018, Fundación Proa presents Inoculation, a remarkable exhibition dedicated to public work and social intervention by one of the most famous and influential contemporary artists in the world, Ai Weiwei.

    Curated by Marcello Dantas, the exhibition gathers monumental installations, objects, photographs and videos with strong political and symbolic impact, which provide a broad panorama of his most iconic work and display the prolific and intense career of the artist.

    Recognized for documenting and reflecting on the political and social arbitrariness of the Western Word as well as his own country of origin, his artistic practice is developed around freedom of expression, human rights and economic & environmental exploitation.

    Inoculation reflects on Ai Weiwei’s use of art as a social engagement tool, activating communities through the production of his work and transforming exclusion into empowerment. The exhibition explores his personal biography and shows the political inconsistencies and gaps between the individual subject and the collective subject in the contemporary world. The artist plays between the ancient and the contemporary; the past, the present and the future; always denouncing from a critical perspective an ambivalent relationship with his country divided by a deep sense of identity which is derived from the use of materials, images and traditional techniques of the Chinese culture in contrast with Western values.

    The exhibition occupies the  entire architecture of Proa, which includes the sidewalk, the exhibition rooms, staircases the bookstore and the café; revealing his articulation between architecture and art. In the monumental work Forever Bicycles, made with 1254 bicycles and exhibited in the path of Proa, the artist recontextualizes and dismantles an everyday Chinese object. The bicycles—now turned into a gigantic structure of steel, light and shadow—metaphorize the metamorphosis of China and the permanent changes of its culture.

    This new exhibition begins with the South America tour and enables Fundación Proa to offers a unique opportunity for the public to explore the poetic and political issues raised by Ai Weiwei.



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  • Título: Crtica de Marea humana, de Ai Weiwei
    Autor: Diego Batlle
    Fecha: 23/11/2017
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    Ver nota original (Otros Cines)

    En coincidencia con la amplia retrospectiva sobre su obra en las más diversas disciplinas que se realiza en Fundación PROA, se estrena en salas argentinas este documental sobre la problemática de la inmigración, los refugiados y los desplazados en todo el mundo.

     

     


    Marea humana (Human Flow, Alemania-Italia/2017). Dirección: Ai Weiwei. Fotografía: Ai Weiwei, Murat Bay, Christopher Doyle, Huang Wenhai, Konstantinos Koukoulis, Renaat Lambeets, Li Dongxu, Lv Hengzhong, Ma Yan, Johannes Waltermann, Xie Zhenwei y Zhang Zanbo. Edición: Niels Pagh Andersen. Música: Karsten Fundal. Distribuidora: LAT-E. Duración: 140 minutos. Apta para mayores de 13 años con reservas. Salas: 10.

    El de la inmigración desde regiones en guerra o que soportan largas crisis económica hacia los países desarrollados es uno de los temas más conflictivos de estos tiempos y, por eso, no extraña que desde el cine se intente exponer el costado humano de esta verdadera tragedia. De hecho, en el reciente Festival de Mar del Plata se presentaron Sea Sorrow, primer largometraje como directora de la mítica actriz Vanessa Redgrave (una activista que se focaliza en la situación en el centro de refugiados de Calais de todos aquellos que intentan ingresar al Reino Unido) y este documental del chino Ai Weiwei que compitió en la Mostra de Venecia (en la Berlinale 2016 había ganado Fuocoammare: Fuego en el mar, de Gianfranco Rosi).

    Tras realizar varias videoinstalaciones, este artista de vanguardia radicado en Berlín tras su larga lucha contra el régimen chino dirigió su primer largometraje que ofrece un panorama bastante amplio sobre la cuestión, ya que Ai Weiwei viajó a 23 países, trabajó durante todo un año con otros tantos equipos de filmación y contó con el asesoramiento y la ayuda de varias organizaciones oficiales y de la sociedad civil.

    Bangladesh, Irak, Kenia, México, Macedonia, Hungría, Serbia, Jordania, Israel, Palestina, Grecia, Italia, Argelia, Siria, Turquía, Egipto, Paquistán, Malasia, Afganistán... casi no hay zona en conflicto en la que este infatigable artista no haya estado filmando a la gente que baja moribunda de los barcos, a los que se hacinan en centros de refugiados y a los que desafían a los controles de seguridad en las fronteras defendidas con armas y muros.

    Más allá de la elogiable labor de registro y concientización que tiene el film, hay varias cuestiones que hacen “ruido”: la belleza de muchos planos fotografiados como si se tratara de un documental más turístico que político, el abuso de las panorámicas cenitales con drones (que sirven para tomar dimensión de la extensión de ciertos campos para inmigrantes ilegales, pero que terminan abrumando), la musicalización por momentos ampulosa y la decisión de Ai Weiwei de aparecer y desaparecer de cámara sin ninguna justificación (podría haber sido un film con mayor involucramiento, contado más en primera persona, o evitar por completo su presencia en el plano, pero lo concreto es que se queda a mitad de camino).

    El film exalta la tarea humanitaria y expone la crítica situación en muchísimas zonas del planeta (en algunos casos los refugiados están en una libertad solo aparente, ya que permanecen durante mucho tiempo en cárceles disfrazadas), pero al mismo tiempo resulta en sus 140 minutos un poco caótico e impreciso en su capacidad de denuncia. El que mucho abarca...

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  • Título: Marea humana: prdidas e ilusiones en un mundo globalizado
    Autor: Paula Vzquez Prieto
    Fecha: 23/11/2017
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    Ver nota original (La Nacin)

    El mundo se ha convertido en un extenso movimiento humano. Hombres, mujeres y niños abandonan sus lugares de origen para escapar de misiles y bombardeos, para encontrar un destino mejor ante la crisis económica, para salvar sus vidas del desprecio y la hostilidad. Así lo registra la cámara del artista Ai Weiwei -la Fundación Proa presentará aquí desde diciembre una retrospectiva de su obra- a lo largo de un viaje de un año por 23 países del mundo.

    Las guerras sangrientas en Medio Oriente, los residuos del colonialismo europeo, el vertiginoso cambio climático y las crecientes desigualdades económicas han originado un crecimiento exponencial de las migraciones durante este siglo XXI. Lo que puede verse en titulares de diarios, en cifras de registros migratorios o en declaraciones de líderes globales, adquiere en Marea humana una dimensión concreta y desgarradora, alejada de la tentación del anecdotario y construida como un mosaico de historias personales y comunitarias, con la fuerza de un presente que se forja día a día ante nuestros ojos.

    Ai Weiwei es un personaje fascinante, como lo muestran los breves rastros de su presencia en la película, interactuando con sus nacidos personajes, ajustando el foco de su cámara, haciendo evidente la magnitud de la crisis que hoy aterra a Europa. Artista y disidente de la China contemporánea, exiliado en Berlín y ciudadano del mundo, su mirada documental lleva la reflexión sobre el cine en tanto testimonio a un nuevo territorio en el que viejos conceptos como refugiado, acuñado en las postrimerías de la Segunda Guerra, pueden pensarse al calor de la extendida globalización. El impacto de las imágenes aéreas capturadas por drones se conjuga con el anclaje en el territorio, con la descarnada verdad de su destrucción en regiones como Siria o la Franja de Gaza, con la voz de sus miles de habitantes atrapados en hangares alemanes, en andenes de estación, en esperas infinitas.

    Las imágenes del mar abren y cierran la película. Allí se vislumbran los botes que llevan a los migrantes, los salvavidas que recuerdan el omnipresente peligro, los rastros de los que ya no están. Con esa fuerza del mar abierto, de pérdidas e ilusiones, Weiwei abre y cierra una historia que no termina, de la que su aventura global desde el desierto de Jordania hasta la frontera militarizada entre Estados Unidos y México parece ser sólo el comienzo.



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  • Título: Ai Weiwei: claves de lo que mostrar en la Argentina
    Autor: Redaccin
    Fecha: 22/11/2017
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    Ver nota original (Aire De Santa F)

    “Inoculación”, es el nombre de la exposición de Ai Weiwei, que finalmente y luego de gran expectativa, abrirá en la Fundación Proa el sábado 25 de noviembre. Si bien el artista no estará presente durante la inauguración, sí viajará durante enero de 2018 a ver cómo quedó montada su exposición en la Argentina.

    “Inoculación” se refiere a un cuerpo extraño, a un virus que entra en un cuerpo para cambiar el sistema”, explica Marcello Dantas, el curador, a Clarín, desde Brasil. “Es la idea de que el arte se inocula dentro de la sociedad. El arte entra en ella para cambiar algo”.

    Famoso por su activismo (y ciberactivismo, es decir, el activismo en las redes), y posicionado contra el régimen del gobierno chino, el artista es también un símbolo de los Derechos Humanos.

    Ai saltó a la fama a principios de los 2000: uno de los episodios en los que no pasó para nada desapercibido fue la creación de una obra acerca del terrible terremoto de Sichuán de 2008, que derrumbó colegios enteros, por su construcción precaria), provocando la muerte y desaparición de alrededor de 5 mil niños. La cifra nunca fue esclarecida y esta es la crítica que puso de manifiesto el artista, a través de una obra en la que simplemente escribía la larga lista de nombres de niños. Su creación le trajo consecuencias: lo golpearon, manos anónimas destruyeron su taller de Shanghai y en 2011 fue detenido en el aeropuerto de Beijing por el gobierno, que no le permitió salir del país. Esta es una de las razones por las cuales Ai vive actualmente en Berlín, a pesar de mantener una casa en Beijing. “Rara vez viaja allí”, revela Dantas.

    En Proa podrán verse alrededor de 32 obras de Ai. Algunas de ellas son emblemáticas: Semillas de girasol es simbólica: Ai trabajó con el total de las mujeres de una pequeña comunidad de China, que produjeron más de un millón de semillas de girasol en porcelana. Este proceso de producción cambió todos los ejes del poblado y hasta la estima de las mujeres en la comunidad. Entonces podría pensarse a la obra de Ai desde otro punto de vista: poniendo el acento en el método, en la metodología y en el proceso de las obras, antes que en los resultados. En la causa antes que el efecto.

    Lo mismo pasa con la obra Forever bicycles (“Por siempre bicicletas”): son 1274 bicicletas idénticas, instaladas en la vereda de la Fundación Proa. ¿Acaso tienen que ver con uno de los medios de transporte más populares de China, especialmente en la China profunda? No. Se relaciona con la crítica de Ai a la producción masiva industrial de China; una crítica hacia el exceso de producción.

    Hay un trabajo de los que podrán verse en Proa, que llamará la atención: La ley del viaje: es un bote inflable con bultos (¿cuerpos?) negros dentro. Simulan ser refugiados cruzando el mar para llegar a costas europeas. El artista convivió con ellos durante los últimos años.

    ¿Pero qué es central, por lo tanto, en la obra de este artista? Quizás, su visión social y su postura de denuncia. El trabajo de este artista chino va, evidentemente, más allá de lo artístico: tiene que ver con el poder cambiar la realidad.



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  • Título: Marea humana
    Autor: Mariana Mactas
    Fecha: 22/11/2017
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    Ver nota original (TN)

    El artista chino Ai Weiwei inaugura una muestra importante en la Fundación Proa de La Boca y estrena aquí este documental, fruto del exhaustivo registro que llevó a cabo en los últimos dos años. Viajando por el mundo, con un equipo de fotógrafos y realizadores, Weiwei quiso documentar el drama de las migraciones. Ambicioso, y algo errático en la forma, el resultado es un documento importante y conmovedor de uno de los temas centrales de nuestra época.

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  • Título: ESPERANDO A AI WEIWEI: TE PRESENTAMOS 3 INSTALACIONES QUE TRAER A PROA
    Autor: Cristina Civale
    Fecha: 21/11/2017
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    Ver nota original (Jaque Al Arte)

    Ai Weiwei estuvo en Valladolid y en San Pablo donde presentó su documental Human Flow que ahora se presenta en el Festival de Cine de Mar del Plata.
    Esas son las paradas donde ancló con su película antes de presentar el 25 de este mes su primera muestra en América Latina, Inoculación, en Fundación Proa de Buenos Aires. La primera parada de su tour por el continente que luego lo recibirá en Santiago de Chile replicando la muestra de Buenos Aires.
    Con curaduría de Marcelo Dantas que este año curó en el Parque de la Memoria una muestra poco estimulante de Anish Kapoor, fue él mismo quien adelantó en agosto de este año, en el viaje rush del artista chino a Buenos Aires, que la muestra estará centrada en la capacidad de Weiwei de actuar socialmente a partir del arte.
    Así veremos Sunflower seeds -expuesta por primera vez en 2010 en la Tate de Londres y que se arma con 100 millones de pipas de girasol elaboradas en porcelana y pintadas a mano-, Forever -2003, una escultura armada con bicicletas- y Straight -instalación escultórica de 2013 compuesta por 150 toneladas de barras de acero que el artista recuperó de los colegios devastados tras el terremoto de Sichuan-.

    Estas tres instalaciones están relacionadas con problemáticas de la sociedad y el totalitarismo en China. Pero llegarán a La Boca y el nuevo espacio exigirá otras interpretaciones. Inevitablemente.
    Antes de desplegar su obra en Buenos Aires, participó en el Festival de Cine de Valladolid con su documental Human Flow (Marea humana) -que ahora mismo está presentando en el Festival de Cine de Mar del Plata tal como adelantamos-, una obra monumental para la que grabó más de 700 horas en más de 400 campos de refugiados. Cifras que dan cuenta de la intensidad de la convivencia con los abandonados del mundo. Habitantes sin patria, sobrevivientes en el limbo.

    Descartadxs por los gobiernos que arrebatan el poder en sus países y despreciados por los gobiernos de los países donde esperan poder continuar con sus vidas, ignorados por lxs ciudadanxs que temen mirarlos a los ojos, aterradxs por el posible efecto de contagio. La frontera entre ser unxs u otrxs cada vez es  más débil.
    Ai Weiwei sí se atrevió a  mirarlos porque más allá de sus millones que no son pocos, él sabe que “somos todxs iguales”. Realmente es así? Ai Weiwei sabe que luego de sumergirse en el horror de esas vidas ajenas, tiene la certeza de volver a su magnífica casa en Berlin. ¿Juega, se conmueve, hace pornografía? ¿Cómo se atreve a entrar y salir de esa zona roja de la que además extrae un material precioso donde se retrata la supervivencia de millones de desplazados y lo comunica al mundo? Qué otra cosa puede hacer un artista?

    “Llegué a esta película casi por accidente”, declaró a El Mundo de España. “No sabía mucho del asunto. Simplemente empecé a rodar y, poco a poco, a medida que me iba informando, cobré clara consciencia de la magnitud del problema”. Y así hasta completar casi 700 horas de grabación a través de 23 países del ancho mundo. Así hasta coleccionar cerca de 600 entrevistas realizadas en más de cuatro centenares de campos de refugiados desde Siria a Sudán pasando por nuestra civilizada Europa (la de la isla de Lesbos y Hungría), Birmania u Oriente Próximo. “Vivimos en un mundo en el que todos tenemos consciencia de tener derecho a una vida libre, plena y satisfactoria. Pero eso no ocurre. Y si esto no se cumple, no queda más remedio que admitir que la democracia es una mentira”, dice tajante.
    Weiwei no duda en reconocer que Human flow es su obra más personal. “Yo soy un refugiado”, advierte para espantar a todos aquellos que han corrido en señalarle como turista de la miseria ajena. “Nací en un campo de deportación. Mi padre, que era poeta, fue condenado a limpiar letrinas primero en Manchuria y luego en un sitio perdido en el desierto del Gobi. Yo nací ahí. Se le prohibió escribir y eso fue la peor humillación y castigo. Veo a toda esta gente y me veo a mí”, comenta. Lo que no dice, porque quizá lo da por sabido, es que estuvo 81 días en la cárcel de su país y ahora vive en Berlín también en calidad de deportado. O, a su manera, refugiado.
    En un instante de la película, quizá el más criticado, el director juega a intercambiar su pasaporte y hasta su lujoso estudio de la capital alemana con un refugiado sirio. Ríen, se imitan, se desean suerte con su nueva vida… “Somos iguales”, dicen. Por supuesto, es sólo eso: una broma delante de la cámara. En cuanto acaba la secuencia, cada uno se queda en su sitio. Cada uno es el que es. Sin trampas y sin cámaras. “Yo aparezco en la película porque mi intención es dar un toque personal, diferente. Me repugnan los reportajes que realizan los periodistas americanos desde los campos de refugiados. Hablan como si fueran los dueños del mundo y se comportan como si los que salieran en sus noticiarios fueran seres distintos a ellos. Obviamente, eso es lo que he querido evitar”, comenta.
    ¿Hay algo que caracterice y resuma la condición de refugiado independientemente del lugar del mundo que provenga? “Sí, todos quieren lo mismo. Un mundo mejor para ellos mismos y sus hijos. Y todos tienen una valentía enorme al soportar y aguantar todo lo que soportan y aguantan. Se parecen en todo aquello que podemos parecernos cualquiera de nosotros”, dice, se toma un segundo y concluye: “El silencio en el que viven los 65 millones de refugiados es una humillación para los que tenemos voz”.
    Weiwei se muestra poco o nada optimista. No cree que su país, China, esté en disposición de liderar nada, puesto que es incapaz de reconocer los principios más elementales que conforman una vida digna. “No hay libertad de expresión, el poder judicial está intervenido… No se puede hablar de liderazgo por una cuestión estrictamente económica”, reflexiona. Tampoco concede a la actual presidencia de Estados Unidos la más mínima esperanza. “Vivimos un tiempo corrupto”, añade. Entonces, ¿por qué tanto esfuerzo, por qué no desistir y sencillamente dar la batalla por pérdida? “No sabría decirle. Imagino que no queda otra que intentarlo”. Y ahí lo deja.

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  • Título: Las bicicletas de Ai Weiwei ya se ven en la puerta de PROA
    Autor: Redaccin
    Fecha: 21/11/2017
    Ver nota completa
    Ver nota original (Buenos Aires SOS)

    Desde el 25 de noviembre del 2017 hasta el 2 de abril de 2018, Fundación Proa presenta Inoculación, una notable exhibición dedicada al trabajo público y de intervención social de uno de los artistas contemporáneos más célebres e influyentes del mundo, Ai Weiwei.

    Ya se puede ver en la puerta de la Fundación, ubicada en el barrio de La Boca,  la instalación monumental de Weiwei de nueve metros de alto por 16 de largo, “Forever bicycles” (hace referencia al medio de transporte más utilizado en China), conformada por 1.254 bicicletas de acero entrelazas entre sí que ha llegado a Buenos Aires desde Londres en un viaje en barco que duró tres semanas.

    La obra expuesta en la vereda de Proa, que demandó una semana de trabajo, grúas, y la llegada de expertos internacionales para su armado, recontextualiza y desmantela un objeto cotidiano de china como lo es la bicicleta, y con ella metaforiza el cambio permanente de la cultura, su metamorfosis, ahora devenida en una estructura gigantesca de acero, luz y sombra.

    Titulada “Inoculación”, la exposición que curará el brasileño Marcello Dantas, desde el sábado 25, reúne instalaciones monumentales, objetos, fotografías y videos de fuerte impacto político y simbólico, que brindan un amplio panorama de sus trabajos más icónicos y dan cuenta de la prolífica e intensa carrera del artista, al tiempo que despliega su trabajo en la totalidad de la arquitectura de Proa, lo que incluye la vereda, la librería, y el café, además de las salas.



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  • Título: Las cuatro muestras internacionales que llegan antes de fin de ao
    Autor: Beln Papa Orfano
    Fecha: 21/11/2017
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    Ver nota original (El cronista)

    Año agitado para el consumidor de arte porteño. Si hasta septiembre hubo que organizar bien la agenda para poder visitar las decenas de muestras que se sucedieron – solo por nombrar algunas de carácter internacional, Henri-Cartier Bresson en Usina del ArteYves Klein en Fundación PROAGeneral Idea y Diana Arbus en Malba- los próximos meses habrá que redoblar los esfuerzos. Antes de fin de año desembarcarán en Buenos Aires  Björk, Joan Miró, muralistas mexicanos y Ai Weiwei, quienes convivirán a pocas cuadras de distancia.

    La primera en abrir al público lo hará esta semana, el 20 de septiembre. Se trata de “Björk Digital”, una exposición de obras digitales y de videos producidos por la cantante islandesa. Björk trabajó con programadores y artistas visuales para combinar sus interpretaciones con instalaciones de video panorámicas, 3D y piezas audiovisuales producidas mediante tecnología de realidad virtual.  

    En tanto, el 25 de octubre el Museo Nacional de Bellas Artes inaugura “Miró: la experiencia de mirar”, una exposición que arriba a Buenos Aires producto de un acuerdo firmado en 2016 con el Museo Reina Sofía de España. La muestra, de carácter internacional e histórico, reunirá piezas realizadas entre 1963 y 1983. Serán 18 pinturas, 27 esculturas, 6 dibujos y dos películas de la última etapa de vida del artista, donde lleva a los márgenes las capacidades del lenguaje plástico que había construido como parte de la vanguardia parisina.

    El 2 de noviembre el Malba cierra el año con “México Moderno. Vanguardia y revolución”, 120 obras emblemáticas de los más grandes maestros del período: Frida Kahlo, Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros y Leonora Carrington, entre otros. La exhibición, con curaduría de Victoria Giraudo (Malba) y Sharon Jazzan y Ariadna Patiño Guadarrama (Museo Nacional de Arte de México) apunta a descubrir la búsqueda de estos artistas por una auténtica mexicanidad y del modo en que los intereses vanguardistas y revolucionarios cambiaron el rumbo de las artes en ese país. Servirá además para presentar al público porteño “Baile en Tehuantepec”, la pieza de Diego Rivera por la que Eduardo Costantini pagó más de u$s 15.000.000 en 2016.

    Por último, el 18 de noviembre inaugura en Fundación PROA una exhibición antológica del artista chino Ai Weiwei, personaje clave no solo por su trabajo artístico sino por su activismo contra el régimen comunista de su país natal. Con curaduría del brasileño Marcello Dantas la muestra exhibirá algunos de los hits como la instalación “Semillas de girasol”, millones de semillas realizadas en porcelana con las que cubrió el piso de la Sala de Turbinas de la Tate en 2010, y la instalación “Forever”, bicicletas entrelazadas por las ruedas y el eje en alusión al principal medio de transporte en China. El resto aún permanece como una incógnita. En julio Weiwei viajó a Buenos Aires para terminar de delinear la exhibición y visitar algunos espacios públicos donde planea emplazar alguna pieza.

    La antología de Ai Weiwei se podrá visitar hasta el 25 de febrero de 2018 en Fundación PROA, Av. Pedro de Mendoza 1929.



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  • Título: De China a Caminito: el fabuloso artista Ai Weiwei
    Autor: Redaccin
    Fecha: 20/11/2017
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    Ver nota original (La Tercera Posicin)

    La Fundación Proa expone la obra del artista chino Ai Weiwei . Es una monumental instalación que consta de  1.254 bicicletas que forman una llamativa trama de nueve metros de alto por 16 de largo.

    Fueron traídas en barco desde Londres, como muestra de lo que les espera a quienes vayan a ver “Inoculación”, una retrospectiva del prolífico artista que se acaba de inaugurar.  La estructura es puro movimiento, visible incluso en las fotos, donde cada bicicleta parece arrastrada por una fuerza desconocida. Y que, al admirarla en persona, de frente, se percibe como una “perspectiva infinita.

    ¿Por qué bicicletas? Objetos de uso cotidiano en China, funcionan como metáforas de cambio en un territorio que se llena cada vez más de autos. Y pueden leerse como una crítica a la producción industrial masiva, observación habitual en un activista como Ai, opuesto al régimen del gobierno de su país.

    La obra se titula  “Forever bicycles” es una obra para recorrer y jugar. Pero no tocar, según reza un cartel pegado en el piso, aunque varios no hagan caso y posen sus dedos sobre el esqueleto metálico. Otros optan por meterse en el espacio vacío que se forma en su centro, cruzarlo a pie o, justamente, en dos ruedas. Todos indefectiblemente se paran a verla. No hay una sola soldadura, está todo ensamblado con bulones.

    Es que esta estructura es sólo una de la treintena de obras que se expondrán en Proa desde el próximo sábado hasta mediados de febrero. Y entre las que figurarán objetos, fotos y videos, distribuidos en las salas, la vereda, la librería, y el café de la Fundación. También habrá otras instalaciones, como una formada por 15 toneladas de semillas, que parecen de girasol pero en realidad son de cerámica. Fueron pintadas a mano por cientos de artesanos para evocar el recuerdo de las dificultades y el hambre durante la Revolución Cultural china.

    Ai es reconocido en todo el mundo por reflexionar sobre las injusticias políticas y sociales de occidente y de su propio país, donde pasó casi tres meses en la cárcel tras sus fuertes críticas al Partido Comunista. Una de sus obras más provocadoras fue tomar un valioso jarrón de cerámica de la dinastía Han, dejarlo caer al piso y documentar todo el proceso, que es en definitiva el de destrucción de un símbolo tradicional chino. Una idea que guió toda su carrera.



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  • Título: Ai Weiwei / Inoculacin
    Autor: Redaccin
    Fecha: 20/11/2017
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    Ver nota original (Wipe)

    Fundación Proa presenta Inoculación, una notable exhibición dedicada al trabajo público y de intervención social de uno de los artistas contemporáneos más célebres e influyentes del mundo, Ai Weiwei.

    Curada por Marcello Dantas, la muestra reúne instalaciones monumentales, objetos, fotografías y videos de fuerte impacto político y simbólico, que brindan un amplio panorama de sus trabajos más icónicos y dan cuenta de la prolífica e intensa carrera del artista. Reconocido por documentar y reflexionar sobre las arbitrariedades políticas y sociales de occidente así como de su país de origen, su práctica artística se desarrolla en torno a la libertad de expresión, los derechos humanos y la explotación económica y ambiental.

    En Inoculación Ai Weiwei reflexiona desde la biografía personal y da visibilidad a distintos problemas sociales que marcan las inconsistencias políticas y lagunas entre el sujeto individual y el sujeto colectivo en el mundo contemporáneo. El artista juega entre lo antiguo y lo actual, el pasado, el presente y el futuro, denunciando siempre desde una óptica crítica una relación ambivalente con su país dividida por un profundo sentido de identidad derivado del uso de materiales, imágenes y técnicas tradicionales de la cultura china.

    Ai Weiwei entiende la totalidad de la arquitectura de Proa como espacio expositivo, eso incluye la vereda, la librería, y el café, creando una relación interesante entre la tradición y la modernidad. La monumental obra Forever Bicycles expuesta en la vereda de Proa, el artista recontextualiza y desmantela un objeto cotidiano de china como lo es la bicicleta, y con ella metaforiza el cambio permanente de la cultura, su metamorfosis, ahora devenida en una estructura gigantesca de acero, luz y sombra.

    El prototipo B de Law of the Journey, Ley del Viaje, 2017 inaugura su presentación en las salas de Proa rodeada de Odissey, Una negra balsa con 72 personas en su interior.

    Esta nueva exhibición en Fundación Proa ofrece una oportunidad única para el público de explorar el genio creativo de Ai Weiwei, generando un espacio para entender su narrativa personal y brindando una visión crítica de las relaciones ambiguas del artista con su nativa China, la política occidental y los autoritarismos, creando en esta conjunción de significantes un fuerte sentido de rebelión en sus trabajos.

    La muestra cuenta con la colaboración de la Embajada de Alemania en Argentina, está organizada por Ai Weiwei Studio, Berlín – Lisson Gallery, London – Magnetoscopio, Sao Paulo y Fundación Proa.



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  • Título: Trato de encontrar nuevos lenguajes y nuevos pblicos
    Autor: Juan Pablo Cinelli
    Fecha: 19/11/2017
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    En tiempo de realidades virtuales y posverdad referirse al problema de los refugiados no equivale necesariamente a hablar de personas. De hecho es más fácil abordar la cuestión en los gélidos términos de la geopolítica o la economía que desde su costado más emotivo y humano. Esa es quizá la principal preocupación que llevó al artista chino Ai Weiwei, famoso por su disidencia con el régimen que gobierna su país (que le costó varios años de prisión antes de que se le permitiera el dudoso beneficio del exilio), a pensar que el cine podía ser una herramienta útil para decir algo al respecto. Porque si bien es cierto que su documental Marea humana aborda los procesos que hicieron posible la crisis migratoria actual –la más grande desde el final de la Segunda Guerra Mundial según indica la película–, su preocupación central parece ser la de captar la intimidad de las personas afectadas por dichos procesos, retratando las dificultades y humillaciones que deben atravesar a diario. Si hay una fuerza motora detrás de su película es esa voluntad de rehumanizar a aquellos individuos que han sido convertidos poco más que en cifras y valores dentro de una colección de gráficos estadísticos.

    Marea humana representa el esfuerzo de Weiwei –de quien la Fundación Proa inaugurará una retrospectiva de su obra plástica el próximo sábado– por abordar el problema de las migraciones forzadas y los refugiados del modo más amplio y completo posible. Sus cámaras parecen estar en todas partes para registrar escenas y recoger testimonios de refugiados en las zonas de conflicto más disimiles. Desde representantes del pueblo rohingya (grupo minoritario musulmán de Myanmar) o de palestinos en Gaza o Cisjordania; pasando por las multitudes de sirios, irakíes y afganos que intentan atravesar toda Europa para llegar a Alemania, la nueva tierra prometida; o los nigerianos, somalíes y sudaneses que desembarcan en las costas italianas en tránsito hacia el Reino Unido; o los dramas que se viven en la álgida frontera que separa a México de los Estados Unidos, todas esas realidades conviven y se entrelazan en Marea humana hasta formar un tejido de trama apretada. Más allá de eso, el director acierta en no olvidar que el cine también es un acto estético y se esfuerza por encontrar belleza aún en las situaciones más dramáticas. En muchas oportunidades lo consigue de manera genuina, en otras fracasa hermosamente. En cualquier caso no caben dudas de que, incluso en sus momentos menos inspirados, la película siempre carga con la plusvalía que le aporta la mirada del artista.

    Pero hay un detalle inquietante en Marea humana, que tendrá su estreno comercial este jueves luego de pasar por la programación del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata que se desarrolla hasta el próximo domingo: la presencia de su director en gran parte de las escenas incluidas en el montaje final. Weiwei filmando niños en un campo de refugiados; Weiwei intercambiando su pasaporte con un sirio; Weiwei y su hijo juntando chalecos salvavidas en una playa griega o italiana; Weiwei discutiendo el precio de unas frutas con un vendedor ambulante. A tal punto su presencia roza el protagonismo que, parafraseando aquel relato rescatado por Borges y Bioy Casares en su antología Cuentos breves y extraordinarios, por momentos es difícil saber si se trata de una película sobre refugiados filmada por Weiwei o una película sobre Weiwei filmando refugiados. 

    Más allá de la duda y sea cual sea la respuesta para este interrogante, queda claro que hay algo muy íntimo que vincula al director con la historia que quiso contar y ahí está él para confirmarlo. “Comencé este proyecto cuando todavía estaba preso en China, entre 2014 y 2015”, revela Weiwei, quien relaciona su propia historia personal y familiar con la forzosa experiencia del refugiado. “Como artista creo que el compromiso es muy importante”, agrega. Y cuenta además que se trató de un trabajo muy arduo, tanto desde el punto de vista de la producción como desde lo técnico. “Para hacer este film realicé más de 300 entrevistas y tengo más de 900 horas de material filmado. Es un hecho que tuve que dejar fuera del corte final un montón de historias personales”, afirma pero sin resignarse a que todo ese archivo sin uso tenga como destino el silencio. “Han sido muchas personas y muchos países los que conocí a partir de realizar Marea humana y realmente quisiera encontrar una forma de hacer algo con todo eso, aunque todavía no he resuelto cuál será el formato. Tal vez podría ser un libro o tal vez un archivo online”, comenta. 

    –Usted ha afirmado en alguna entrevista que el arte necesita dejar de ser elitista para poder conectarse con el público, con las personas. ¿Filmar este documental significó para usted una forma de recorrer ese camino?

    –Como artista siempre traté de encontrar una forma especial de comunicar. Pero, claro, en el fondo de nuestros corazones siempre tenemos criterios estéticos mucho más refinados, más elevados o más profundos, y lo que en definitiva queremos y buscamos es que la gente nos entienda. Que pueda recibir estas emociones e ideas que buscamos expresar y que el trabajo de entenderlas sea lo más simple posible. Por eso mismo siempre trato de encontrar nuevos lenguajes para comunicarme con nuevos públicos y siento el trabajo con esta película ha sido de gran ayuda. Sobre todo por esa duplicidad propia del cine, porque estoy mostrando una realidad que al mismo tiempo no es la realidad, sino una imagen de ella. Una película es algo que tiene que ver con la seducción y a la vez tiene algo de mentiroso, porque muestra algo como si fuera real pero que no es la realidad. Y es ese hecho lo que la convierte en una forma interesante para trabajar. 

    –Pero sobre la cuestión del elitismo, ¿no cree que el cine si bien es un arte de consumo masivo sigue siendo realizado por los miembros de una elite? ¿Eso no hace que su mirada siempre sea sesgada?

    –El cine es una máquina tan interesante, tan especial, que entender las claves técnicas de la estructura de una película, o la exposición de una película, es un camino personal. En definitiva nadie sabe realmente cuál es la manera correcta de hacer una película, nadie sabe cómo hacer “la película” en sí. Por eso son pocas las personas que pueden llamarse cineastas y en ese sentido es cierto que puede pensarse al cine como la producción de una elite. Sin embargo en la actualidad con iPhones y redes sociales, con las nuevas tecnologías y las noticias en vivo, al mismo segundo en que las cosas están ocurriendo ya pueden estar circulando en la red. Entonces todas estas nuevas técnicas destruyen esa cuestión que usted menciona de las elites. Pero al mismo tiempo poder crear un concepto, crear una forma que tenga una completud, una unidad, sigue siendo igual de complejo. Ahí mismo reside el desafío: ¿cómo hacerlo? Porque si bien es cierto que en el mundo actual las imágenes son tan masivas, tan accesibles, tan ubicuas, de todas formas sigue siendo difícil hacer algo que tenga su propia integridad. 

    –En cuanto a lo político, ¿cree que es posible entender en profundidad el tema de las migraciones y los refugiados sin hacer foco en el rol político y económico que juegan las grandes potencias en los territorios más afectados?

    –Es cierto que los refugiados no nacen refugiados, sino que son siempre víctimas, bajas producidas por los intereses de otros. Los intereses o los beneficios de otros. Son esas intenciones de los otros las que los convierten en refugiados. Y hoy los refugiados alcanzan un número inédito, enorme, que tiene que ver con la inestabilidad de toda una región, o de diferentes regiones, donde las potencias juegan roles importantes. Si hablamos de Irak, por ejemplo, viene de una guerra enorme que todavía continúa, que generó situaciones muy extremas. Incluso en Siria podemos ver que hay poderes inmensos que juegan roles fundamentales y que representan intereses extranjeros. En cada caso de refugiados siempre es posible encontrar que hay un poder político importante que está beneficiándose con esa situación, alguien que está obteniendo un lucro de todo eso. ¿De dónde vienen todas estas armas y estas máquinas de guerra? Los productores de armamento son quienes se las venden a estas naciones inestables, que las terminan usando y generando ganancias billonarias para las grandes naciones. Siguiendo el camino del dinero es posible ver otro mapa, otra imagen de lo que está pasando. Pero cuando nos propusimos hacer esta película nuestra intención no era la de apuntar con el dedo. Nosotros no señalamos a nadie, pero la gente puede ver por sí misma dónde están los conflictos. 

    –Pero si es así como usted dice y la gente realmente puede verlo por sí misma, ¿entonces para qué sirve el cine? ¿Para qué necesita el público una película como Marea humana? 

    –Porque en Occidente (o en China) la gente en realidad no se sensibiliza tanto en relación con estos asuntos. Solamente cuando la situación se pone muy terrible la gente llora, reza y dice “¡pero qué barbaridad lo que está pasando!” Siempre nos lamentamos cuando lo peor ya está sucediendo. Pero así es la naturaleza humana: egoísta y miope.

    –Hay una escena en la que una voluntaria alemana dice que es muy arduo organizar algunas de las actividades cotidianas en un campo de refugiados, como el momento de las comidas o del baño para un número tan grande de personas, pero que es mucho más difícil hacer que vuelvan a sentirse humanos. ¿Piensa que retratarlos y mostrarlos como usted hace en la película es una forma de restituirles esa humanidad perdida?

    –Al hacer esta película lo que quise es hacer que la gente entienda que la humanidad está en crisis. Pero que no se trata de una crisis de refugiados, como la llaman la mayoría de las veces: se trata de una crisis humana. Decirle crisis de refugiados es de alguna manera un mecanismo tranquilizador, una forma de ponerlo lejos. Es una historia que tiene dos partes. Una es aquello que pasa, los hechos en sí mismos, pero la otra mitad es la forma en que nosotros lo recibimos, cómo lo entendemos y cómo podemos ayudar. Cómo podemos entender que estos que están ahí, separados del mundo, no nacieron como refugiados, sino que también son seres humanos que fueron convertidos en refugiados. Por eso es importante mostrarlos humanos, mostrar sus rostros humanos, y eso es lo que intenté hacer en mi película. Tratamos de no mostrar a la gente llorando, en sus peores momentos, ni en condiciones muy extremas, sino en condiciones normales de seres humanos que están realizando sus actividades cotidianas pero en su propio contexto. Gente cocinando, jugando con sus chicos, tratando de trabajar. 

    –¿Y por qué decidió incluirse usted mismo como personaje dentro de la película?

    -Porque siento que soy parte de esta gente, que tengo algo que ver con estos refugiados y que ellos tienen algo que ver conmigo. Por eso quería enterarme de sus historias, saber qué les pasa y cómo se sienten en esas condiciones. Y muchas de esas historias las identifico con mi propia historia en China, con la de mi familia. Porque siento que todas ellas están conectadas con la de mi familia en el exilio. Y al poner mi imagen en la película me convierto en el punto en el que se reúnen esas historias.  Marea humana no se trata solo de las historias de estos refugiados que fui conociendo, sino que se trata de mi propia experiencia ahí, con ellos. Se supone que el arista se tiene que involucrar humanamente con su trabajo y por eso creo que mi presencia en la película resulta interesante. Y a la vez siento que de alguna forma también es necesaria.



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  • Título: Todo a punto para la inauguracin de la primera muestra del revolucionario artista Ai Weiwei en Argentina
    Autor: Redaccin
    Fecha: 18/11/2017
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    Los transeúntes que recorran la vereda de la Fundación Proa, en La Boca, serán cautivados por la instalación monumental del artista chino Ai Weiwei, de 9 metros de alto por 16 de largo, "Forever bicycles", conformada por 1.254 bicicletas de acero entrelazadas entre sí que han llegado a Buenos Aires desde Londres en un viaje en barco que duró tres semanas, aseguró la directora de Proa, Adriana Rosenberg, a Télam.

    En el mismo sitio exacto donde alguna vez se vio "Maman", la araña monumental y de bronce de la escultora francesa Louise Bourgeois o el hipnótico "Penetrable azul" del venezolano Jesús Rafael Soto, se erige ahora la instalación del artista oriental que hace referencia al medio de transporte más utilizado en China, pero también un guiño a su admirado artista
    conceptual Marcel Duchamp.

    La obra llegó a Buenos Aires desde Londres en un viaje en barco que duró tres semanas (Télam)

    Esta impactactante obra, que demandó una semana de trabajo, grúas, y la llegada de expertos internacionales para su armado, recontextualiza y desmantela un objeto cotidiano de china como lo es la bicicleta, y con ella metaforiza el cambio permanente de la cultura, su metamorfosis, ahora devenida en una estructura gigantesca de acero, luz y sombra.

    Titulada "Inoculación", la exposición que curará el brasileño Marcello Dantas desde el sábado 25 reúne instalaciones monumentales, objetos, fotografías y videos de fuerte impacto político y simbólico, que brindan un amplio panorama de sus trabajos más icónicos y dan cuenta de la prolífica e intensa carrera del artista, al tiempo que despliega su trabajo en la totalidad de la arquitectura de Proa, lo que incluye la vereda, la librería, y el café, además de las salas.

    Ai Weiwei es uno de los mayores exponentes del "arte no casto", y uno de los artistas más influyentes de la escena cultural contemporánea. Se lo ha llegado a catalogar como "el artista que incomoda a China". Su creatividad, su sensibilidad y compromiso social se manifiestan en esculturas, fotografía y filmes. Inquieto y polifacético, también se desempeña como curador de muestras.

    Entre las obras más reconocidas que se verán destaca "Sunflower Seeds", una instalación de quince toneladas de semillas de girasol con las que tapizó en 2010 la totalidad de la Sala de Turbinas de la Tate Modern de Londres.  Cada una de las semillas de porcelana -un material tan característico de su tierra natal- fue pintada a mano por miles de artesanos chinos de la ciudad de Jingdezhen, por lo que, si bien aparentan ser idénticas, cada una es única. La obra funciona como una alusión al consumo masivo y a la producción industrial "Made in China" que caracteriza a su país.

    Casi en simultáneo a la inauguración de su exposición en Proa, la película "Human flow" ("Marea humana"), documental dirigido por Ai Weiwei y dedicado a la crisis de los refugiados, donde el artista chino recoge diferentes voces y testimonios a lo largo de 22 países, se estrenará el 23 de noviembre en el 32° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.

    El tema de los refugiados y las migraciones está muy presente en las últimas obras de Ai Weiwei, incluida su película, tanto es así que en la Argentina -según confirmó Rosenberg- se verá una obra inédita y monumental: "Ley del viaje (Prototipo B)" incluye un inmenso bote inflable de tres metros por cinco, y más de 50 figuras apiñadas a bordo.

    "Esta película me dio el panorama completo de un refugiado y cuál es su futuro. Esta es mi visión de los refugiados", había dicho el artista cuando visitó la Argentina por primera vez, durante una conferencia de prensa con la que cautivó al público, de cara a los preparativos de su exposición y como parte de un itinerario que incluyó también Chile y Brasil.

    "¿Qué impresión le dejó Latinoamérica?", lo consultó el curador Dantas luego de la gira por Sudamérica, texto que acompañará el catálogo. "Para mí -dijo Ai Weiwei-, Latinoamérica sigue siendo como la novela de García Márquez, Cien años de soledad. Es surrealismo fantástico. Las cosas son reales, pero hay algo fantástico en el aire. La naturaleza, la gente, su propia
    comprensión del tiempo y del espacio, tan distinta de la de la sociedad industrial. Pienso que se trata de una cultura muy rica", opinó.

    Otro de los imperdibles de la muestra será uno de sus más célebres autorretratos, que primero fue fotografía pero que el artista presenta aquí recreada con piezas de Lego.

    Luego de verse en Buenos Aires, la misma muestra viajará al Centro Cultural Banco de Brasil (CCBB) de Río de Janeiro (Télam)

    "Dejando caer una urna de la Dinastía Han" es una obra irreverente en tres actos. En la primera escena, el artista chino sostiene un jarrón de la dinastía Han de 2.000 años de antigüedad; en la segunda se lo puede ver soltando la pieza; y en la tercera mira a cámara con cara de póker justo detrás del jarrón hecho pedazos en el piso.

    Los materiales, las imágenes y las técnicas tradicionales de la cultura china son materia prima permanente de la imaginería de este creador, que conjuga una relación ambivalente con su país, entre la crítica y el sentido de la identidad.

    Debido a sus reiteradas denuncias y cuestionamientos al gobierno de su país -que ha llegado a instalar micrófonos y cámaras alrededor de su casa y su taller de Beijing para vigilar cada uno de sus movimientos-, Weiwei fue detenido 2011 en el aeropuerto de Beijing, y permaneció arrestado durante 81 días sin cargos oficiales.

    Una instalación de Ai Weiwei que exhibe chalecos salvavidas para refugiados, en Berlín. Los chalecos fueron abandonados por los refugiados que cruzaron desde el mar a Turquía o Grecia.(Foto Clemens Bilan/Getty Images)

    Finalmente, y acusado de "evasión de impuestos", fue liberado el 22 de junio de 2011. Su pasaporte fue retenido por las autoridades de su país y le fue devuelto recién cuatro años después, en 2015. Desde entonces, no para de viajar por el mundo y de postear en redes sociales cada uno de sus movimientos.

    El padre de Weiwei, Ai Ching, fue un reconocido poeta revolucionario y miembro del Partido Comunista. En 1956 escribió el poema "El sueño del jardinero", obra que fue considerada contrarrevolucionaria por lo que fue confinado al exilio y obligado a limpiar baños públicos en una aldea de 200 personas.

    “Inoculación” permanecerá hasta el 25 de febrero de 2018 en Fundación Proa de La Boca (Getty)

    "A mi padre lo consideraban un enemigo del Estado, como lo soy yo", sentenció el chino durante aquella conferencia de prensa que brindó en julio en Buenos Aires, en el que también se refirió a la amistad entre su padre poeta y el chileno Pablo Neruda.

    "Inoculación" permanecerá hasta el 25 de febrero de 2018 en Fundación Proa de La Boca, en Avenida Pedro de Mendoza 1929, y luego de verse en Buenos Aires, la misma muestra viajará al Centro Cultural Banco de Brasil (CCBB) de Río de Janeiro, el museo más visitado del vecino país.



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  • Título: Ai Weiwei: claves de lo que mostrar en la Argentina
    Autor: Mercedes Perez Berglaffia
    Fecha: 18/11/2017
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    “Inoculación”, es el nombre de la exposición de Ai Weiwei, que finalmente y luego de gran expectativa, abrirá en la Fundación Proa el sábado 25 de noviembre. Si bien el artista no estará presente durante la inauguración, sí viajará durante enero de 2018 a ver cómo quedó montada su exposición en la Argentina.

    “Inoculación” se refiere a un cuerpo extraño, a un virus que entra en un cuerpo para cambiar el sistema”, explica Marcello Dantas, el curador, a Clarín, desde Brasil. “Es la idea de que el arte se inocula dentro de la sociedad. El arte entra en ella para cambiar algo”.

    Famoso por su activismo (y ciberactivismo, es decir, el activismo en las redes), y posicionado contra el régimen del gobierno chino, el artista es también un símbolo de los Derechos Humanos.

    Ai saltó a la fama a principios de los 2000: uno de los episodios en los que no pasó para nada desapercibido fue la creación de una obra acerca del terrible terremoto de Sichuán de 2008, que derrumbó colegios enteros, por su construcción precaria), provocando la muerte y desaparición de alrededor de 5 mil niños. La cifra nunca fue esclarecida y esta es la crítica que puso de manifiesto el artista, a través de una obra en la que simplemente escribía la larga lista de nombres de niños. Su creación le trajo consecuencias: lo golpearon, manos anónimas destruyeron su taller de Shanghai y en 2011 fue detenido en el aeropuerto de Beijing por el gobierno, que no le permitió salir del país. Esta es una de las razones por las cuales Ai vive actualmente en Berlín, a pesar de mantener una casa en Beijing. “Rara vez viaja allí”, revela Dantas.

    En Proa podrán verse alrededor de 32 obras de Ai. Algunas de ellas son emblemáticas: Semillas de girasol es simbólica: Ai trabajó con el total de las mujeres de una pequeña comunidad de China, que produjeron más de un millón de semillas de girasol en porcelana. Este proceso de producción cambió todos los ejes del poblado y hasta la estima de las mujeres en la comunidad. Entonces podría pensarse a la obra de Ai desde otro punto de vista: poniendo el acento en el método, en la metodología y en el proceso de las obras, antes que en los resultados. En la causa antes que el efecto.

    Lo mismo pasa con la obra Forever bicycles (“Por siempre bicicletas”): son 1274 bicicletas idénticas, instaladas en la vereda de la Fundación Proa. ¿Acaso tienen que ver con uno de los medios de transporte más populares de China, especialmente en la China profunda? No. Se relaciona con la crítica de Ai a la producción masiva industrial de China; una crítica hacia el exceso de producción.

    Hay un trabajo de los que podrán verse en Proa, que llamará la atención: La ley del viaje: es un bote inflable con bultos (¿cuerpos?) negros dentro. Simulan ser refugiados cruzando el mar para llegar a costas europeas. El artista convivió con ellos durante los últimos años.

    ¿Pero qué es central, por lo tanto, en la obra de este artista? Quizás, su visión social y su postura de denuncia. El trabajo de este artista chino va, evidentemente, más allá de lo artístico: tiene que ver con el poder cambiar la realidad.



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  • Título: El movimiento de las bicicletas inmviles de Weiwei sorprende en La Boca
    Autor: Karina Niebla
    Fecha: 18/11/2017
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    En Caminito es un fin de semana como cualquier otro: las ferias están llenas, los visitantes carnívoros desbordan las parrillas y el borde costero es una pequeña Torre de Babel con vista al Riachuelo. Pero hay algo distinto. Algo que hace girar la cabeza de cada uno de los que pasan por la vereda de la Fundación Proa: las 1.254 bicicletas que forman la monumental instalación del artista chino Ai Weiwei.

    ¿Por qué bicicletas? Objetos de uso cotidiano en China, funcionan como metáforas de cambio en un territorio que se llena cada vez más de autos. Y pueden leerse como una crítica a la producción industrial masiva, observación habitual en un activista como Ai, opuesto al régimen del gobierno de su país.Fueron traídas en barco desde Londres, como muestra de lo que les espera a quienes vayan a ver “Inoculación”, una retrospectiva del prolífico artista que se inaugurará el próximo sábado. La estructura es puro movimiento, visible incluso en las fotos, donde cada bicicleta parece arrastrada por una fuerza desconocida. Y que, al admirarla en persona, de frente, se percibe como una “perspectiva infinita”, en palabras de Lucas (33), un turista francés que renunció a su trabajo para viajar y ahora se deja sorprender por la obra mientras recorre Caminito.

    Karen cumple 15 años en pocos días. Como la mayoría de quienes miran esta obra de nueve metros de alto por 16 de largo, ignora quién la creó. Pero posa feliz junto a ella para las fotos de su book de fiesta. La idea fue del fotógrafo Iván, a quien le gustó el contraste creado entre la ropa de su modelo y el acero de la instalación. “Le da un estilo muy urbano y moderno”, explica.

    Y aunque quizás Ai no se imaginara esta aplicación, es cierto que “Forever bicycles” es una obra para recorrer y jugar. Pero no tocar, según reza un cartel pegado en el piso, aunque varios no hagan caso y posen sus dedos sobre el esqueleto metálico. Otros optan por meterse en el espacio vacío que se forma en su centro, cruzarlo a pie o, justamente, en dos ruedas. Todos indefectiblemente se paran a verla.

    “Me llamó la atención que no hay una sola soldadura, está todo ensamblado con bulones”, resalta Steven (62), que vino desde Asunción para un congreso y lamenta no poder quedarse en la Ciudad para ver la muestra entera.

    Es que esta estructura es sólo una de la treintena de obras que se expondrán en Proa desde el próximo sábado hasta mediados de febrero. Y entre las que figurarán objetos, fotos y videos, distribuidos en las salas, la vereda, la librería, y el café de la Fundación. También habrá otras instalaciones, como una formada por 15 toneladas de semillas, que parecen de girasol pero en realidad son de cerámica. Fueron pintadas a mano por cientos de artesanos para evocar el recuerdo de las dificultades y el hambre durante la Revolución Cultural china.

    Ai es reconocido en todo el mundo por reflexionar sobre las injusticias políticas y sociales de occidente y de su propio país, donde pasó casi tres meses en la cárcel tras sus fuertes críticas al Partido Comunista. Una de sus obras más provocadoras fue tomar un valioso jarrón de cerámica de la dinastía Han, dejarlo caer al piso y documentar todo el proceso, que es en definitiva el dedestrucción de un símbolo tradicional chino. Una idea que guió toda su carrera.



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  • Título: Inoculacin La nueva muestra de Ai Weiwei en Fundacin Proa
    Autor: Redaccin
    Fecha: 18/11/2017
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    El 25 de noviembre próximo inaugura en la Fundación Proa –  “Inoculación”. Una muestra del trabajo público e intervención social de uno de los artistas contemporáneos más célebres e influyentes del mundo, Ai Weiwei.

    La exhibición del museo curada por Marcello Dantas, concentra instalaciones notables, proyectos, wallpapers, imágenes y videos de fuerte impacto público y alegórico, que brindan un grandioso panorama de sus realizaciones crecidamente icónicas y dan valor de la exuberante e impetuosa carrera del productor.

    Distinguido por probar y juzgar sobre las injusticias gubernamentales y sociales de occidente así como de su país de núcleo, su manejo interesante se esclarece en regreso a la independencia de testimonio, los honestos  individuos y el aprovechamiento financiero y ambiental .

    Entrando en detalle al trabajo que nos toco realizar, los grandes wallpapers en la planta baja y el primer piso. Se realizaron en papel de empapelar impreso con tecnología de HD de 1440 DPI. Desde un archivo digital se repitió el patrón según las directivas del artista logrando una gran pared de unos 20 mts por casi 5 mts de altura.

    Se dividió en paños de aproximadamente 120 cm los cuales fueron instalados cuidadosamente por nuestro equipo de instaladores especializados. Se demoró alrededor 3 días en finalizar la instalación ya que la superficie era muy extensa y su magnitud dificultó el trabajo.

    Si bien los diseños se repiten cada tanto, cada paño es único. Lo cual hizo más difícil la tarea de preproducción e instalación. Sin embargo el resultado obtenido fue impecable, magestuoso e impactante.

    Fue la primera experiencia de trabajo para la Fundación Proa. Agradecemos  la confianza depositada en RotulArte la cual fue muy gratificante, esperamos continuar esta relación en el futuro con nuevos y desafiantes proyectos.



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  • Título: Un activista que hizo del cine otro vehculo de resistencia
    Autor: Pablo De Vita
    Fecha: 18/11/2017
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    ue uno de los invitados mas relevantes de la 41» Mostra de Cinema de Sao Paulo, donde incluso diseñó el afiche oficial del certamen, y luego de ese viaje relámpago a tierra carioca su derrotero continuó en la Semana de Cine de Valladolid con el objetivo concreto de acompañar su película. Ahora, este fin de semana, el Festival de Cine de Mar del Plata presenta en la Argentina Marea humana, el documental con el cual Ai Weiwei trata el drama de los refugiados, temática de vital importancia para el artista: "Soy un activista y un artista al mismo tiempo", dice en diálogo con LA NACION a poco de finalizada la primera proyección de su película en toda América latina en el Espaço Itaú de Cinema. La buena noticia es que, tras su paso por Mar del Plata, Marea humana tiene su estreno asegurado en salas cinematográficas y coincidirá temporalmente con la inauguración de su muestra en PROA. "El proceso para mí es aprender: ¿qué es un refugiado?, ¿quién lo convirtió en un refugiado?, ¿cómo habla un refugiado?, ¿él se reconoce y lo reconocen como refugiado? Son muchas preguntas que hago. Además me tengo que involucrar. ¿Qué debo hacer? ¿Darles la mano? ¿Lavarles los pies? Entonces voy a hacer una película sobre ellos, con una forma de narrarlo con locaciones, entrevistas, horas y horas de material. Es por eso por lo que elijo el formato documental", asegura el artista.

    En Marea humana desfilan sirios, afganos, iraquíes, kurdos, rohingyas, eritreos y mexicanos empujados a realidades extremas disímiles, pero con el denominador común de la pérdida tanto individual como colectiva. Consultado sobre algún testimonio que lo haya impactado, pero que prefirió no incluir en el montaje final, recuerda: "Unos papeles decían que una chica era una pianista siria. Encontrarla no fue fácil porque es mucha gente, pero al final la localizamos. Le dije que le conseguiría un piano para tocar y empecé a hacer unas llamadas. Al final conseguimos un piano en Grecia. Lo mandaron a las 6 de la mañana al campamento en Macedonia. A la tarde llegó, era un piano blanco muy hermoso y ella estaba muy sorprendida. Le pregunté qué quería tocar y eligió la Sinfonía n° 7, de Beethoven. Buscamos la partitura. Empezó a llover y tuvimos que cubrir todo con una lona. Comenzó a tocar, pero se entristeció y dijo que no podía seguir. La madre me explicó que después de tres años de bombardeos algo cambió. Ella mientras tanto me decía que sólo recordaba las teclas blancas y no las negras, y empezó a repetir el mismo compás bajo la lluvia. Sentí que eso es cómo la guerra destruye a la gente".

    El título del documental encierra una definición que involucra al propio artista, convertido en un migrante que no puede volver con garantías a su China natal: "Nunca venimos del lugar donde estamos, siempre venimos de otro lugar y eso significa el flujo humano, es básicamente gente que sale de un lugar y va a otro, y tiene que ver con quienes somos, pero también en quiénes nos convertimos hoy".



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  • Título: Una instalacin monumental de Ai Weiwei en Proa
    Autor: Redaccin
    Fecha: 17/11/2017
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  • Título: El 25 de noviembre Ai Wei Wei en Buenos Aires
    Autor: Kekena Corvalan
    Fecha: 16/11/2017
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    Desde el 25 de noviembre del 2017 hasta mediados de febrero del 2018, Fundación Proa presenta, por primera vez en Sudamérica, una notable exhibición dedicada al trabajo público y de intervención social de uno de los artistas contemporáneos más célebres e influyentes del mundo, Ai Weiwei. 

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    Curada por Marcello Dantas, la muestra reúne instalaciones, objetos, fotografías y videos que brindan un amplio panorama de sus obras irónicas y dan cuenta de la prolífica e intensa carrera del artista. Ai Weiwei reflexiona y da visibilidad a distintos problemas sociales que marcan las inconsistencias políticas y lagunas entre el individuo y la comunidad en el mundo contemporáneo.

    Ai Weiwei se ha convertido, como artista disidente, en una voz inestimable de la escena del arte internacional, reconocido por su activismo político y su meticulosa investigación artística.

    La exhibición en Fundación Proa ofrece una oportunidad única para el público de explorar el genio creativo de Ai Weiwei, generando un espacio para entender su narrativa personal y brindando una visión crítica de las relaciones ambiguas del artista con su nativa China, la política occidental y los autoritarismos, creando en esta conjunción de significantes un fuerte sentido de rebelión en sus trabajos. 



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  • Título: Se aproxima Ai Wei Wei
    Autor: Redaccin
    Fecha: 13/11/2017
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    Antes de la inauguración el 25 de noviembre de la gran retrospectiva de su obra en Fundación PROA, el chino Ai Wei Wei le confesó a La Nación que “conozco poco de este país, pero puedo ver el problema de la polución a 50 metros de aquí, en el Riachuelo. Anduve por esas aguas y vi que son el resultado de un abuso incontrolado al medioambiente”. Clarín, por su parte, informa que el artista no vendrá.

    Desde el título “Ai Weiwei: ‘Yo era la persona más controlada de China’” La Nación no ahorra redundar en la figura polémica que es el sello con que se ha construido como emblema de la disidencia el artista.

    También explica que "desde que nací mi familia ha sido vigilada. No puedo aceptar esa condición. En China sentís que no tenés secretos porque el Estado es tan poderoso que puede hacer que entre familiares se denuncien. No se puede decir libremente lo que se piensa porque puede tener consecuencias como ser sentenciado o enviado a un campo de concentración. Yo estoy acostumbrado a eso. Con la tecnología ahora es posible llegar a controlar todo. Es molesto. En mi casa tengo 20 cámaras."

    Preguntado sobre qué aspecto de nuestra sociedad podrían motivar una obra suya, dijo que “toda sociedad tiene problemas. No existe la sociedad que no los tenga. Conozco poco de este país, pero puedo ver el problema de la polución a 50 metros de aquí, en el Riachuelo. Anduve por esas aguas y vi que son el resultado de un abuso incontrolado al medioambiente. En China está pasando también. Los países por querer ser ricos, sacrifican demasiado. Eso es muy malo para los chicos, las casas, para todos, y lleva mucho tiempo y dinero tratar de repararlo. En una sociedad democrática y saludable esas cosas pueden llegar a cambiarse gradualmente.”

    La exposición en Proa, Curada por Marcello Dantas, estará abierta al público hasta febrero para exhibir algunas de las obras más famosas de Ai Wei Wei, como las instalaciones Semillas de girasol, con millones de semillas de porcelana y Por siempre bicicletas, que apila 760 bicicletas.



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  • Título: En 15 das llega la obra del artista chino ms polmico: sus ideas
    Autor: Redaccin
    Fecha: 12/11/2017
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    Ai Weiwei

    Perseguido y encarcelado por el gobierno chino, Ai Weiwei siguió creando. El 25 abre su exposición en Proa, en La Boca.

    En La Boca. Ai Weiwei el 1° de agosto, cuando preparaba la muestra que abre ahora. /DPA

    de Clarín

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    Ya hay agitación en el edificio de Proa, de cara al Riachuelo. Por ejemplo, hay que montar 1700 bicicletas, que son parte de la muestra del artista chino Ai Weiwei que abrirá el sábado 25 al mediodía sin el artista, que no vendrá al país. Sin embargo, se rumorea que un par de días antes del 25 Proa intentará realizar un streaming con Ai: pasa que es imposible agendar algo con el afamado artista chino, no para de viajar por el mundo. Más aún, ahora, que está estrenando su película Human flow, que aquí presentará esta semana en el Festival de Cine de Mar del Plata.

    Ai es conocido por hacer un arte provocativo, ligado a lo conceptual, y que algunos consideran de ruptura. Literalmente: hizo trizas un jarrón de la dinastía Han de cerca de 2.000 años de antigüedad. ¿El pueblo chino, la población, el gobierno de ese país..? La verdad que no muy contentos con esto. Ai lo hizo como una medida de oposición al gobierno y al costado más “pesado” de las tradiciones chinas.

    En la muestra “Ai Wei Wei” que pronto se presentará en Proa podrán verse instalaciones, fotos, objetos que dan cuenta de la carrera del artista. Su trayectoria tiene un gran énfasis en la protesta contra el régimen de gobierno chino y lo social: pone al descubierto, con sus trabajos, desde la documentación de los nombres de los muertos en un terremoto (información que el gobierno de China quería ocultar) hasta el seguimiento de la crisis de los refugiados.

    Ai Weiwei se convirtió en una voz contra los autoritarismos, pero también en un denunciante de las actuales condiciones de vida y muerte de cientos de miles de personas. También es un artista sumamente activo en las redes sociales; a algunos seguidores les entusiasma esto pero también recibe críticas al respecto.

    Mañana lunes, cuando su “ejército chino” de ayudantes llegue a Buenos Aires (a esta altura Ai es un gran artista internacional, que expone diferentes muestras en varios lugares del planeta y realiza producciones complejas y múltiples, y por eso tiene, como todo artista así, un estudio de muchos asistentes que lo ayudan a concretar sus ideas alrededor del mundo), sin dudas él irá siguiendo online cada paso del grupo de montajistas.

    Ai estuvo en la Argentina a fines de julio preparando la exposición. Entonces habló con Clarín. La nota puede leerse a continuación. Y ver el video.

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  • Título: En 15 das llega la obra del artista chino ms polmico: sus ideas
    Autor: Redaccin
    Fecha: 12/11/2017
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    Ver nota original (Clarin)

    Ya hay agitación en el edificio de Proa, de cara al Riachuelo. Por ejemplo, hay que montar 1700 bicicletas, que son parte de la muestra del artista chino Ai Weiwei que abrirá el sábado 25 al mediodía sin el artista, que no vendrá al país. Sin embargo, se rumorea que un par de días antes del 25 Proa intentará realizar un streaming con Ai: pasa que es imposible agendar algo con el afamado artista chino, no para de viajar por el mundo. Más aún, ahora, que está estrenando su película Human flow, que aquí presentará esta semana en el Festival de Cine de Mar del Plata.

    Ai es conocido por hacer un arte provocativo, ligado a lo conceptual, y que algunos consideran de ruptura. Literalmente: hizo trizas un jarrón de la dinastía Han de cerca de 2.000 años de antigüedad. ¿El pueblo chino, la población, el gobierno de ese país..? La verdad que no muy contentos con esto. Ai lo hizo como una medida de oposición al gobierno y al costado más “pesado” de las tradiciones chinas.

    En la muestra “Ai Wei Wei” que pronto se presentará en Proa podrán verse instalaciones, fotos, objetos que dan cuenta de la carrera del artista. Su trayectoria tiene un gran énfasis en la protesta contra el régimen de gobierno chino y lo social: pone al descubierto, con sus trabajos, desde la documentación de los nombres de los muertos en un terremoto (información que el gobierno de China quería ocultar) hasta el seguimiento de la crisis de los refugiados.

    Ai Weiwei se convirtió en una voz contra los autoritarismos, pero también en un denunciante de las actuales condiciones de vida y muerte de cientos de miles de personas. También es un artista sumamente activo en las redes sociales; a algunos seguidores les entusiasma esto pero también recibe críticas al respecto.

    Mañana lunes, cuando su “ejército chino” de ayudantes llegue a Buenos Aires (a esta altura Ai es un gran artista internacional, que expone diferentes muestras en varios lugares del planeta y realiza producciones complejas y múltiples, y por eso tiene, como todo artista así, un estudio de muchos asistentes que lo ayudan a concretar sus ideas alrededor del mundo), sin dudas él irá siguiendo online cada paso del grupo de montajistas.

    Ai estuvo en la Argentina a fines de julio preparando la exposición. Entonces habló con Clarín. La nota puede leerse a continuación. Y ver el video.



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  • Título: Ai Weiwei: "Yo era la persona ms controlada de China"
    Autor: Mara Paula Zacharas
    Fecha: 12/11/2017
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    Cuando estuvo por primera vez en el país, a principios de agosto último, Ai Weiwei -uno de los más famosos y polémicos artistas contemporáneos, referente cultural del siglo XXI y de la disidencia china-anduvo en lancha por el Riachuelo, se tomó selfies por Caminito y dejó flotando en el aire algunas frases fuertes: "En China mi padre era considerado un enemigo del Estado, tal como me consideran hoy a mí"; "Mi mayor temor es que se pierda la conciencia de la humanidad", y "Los Estados Unidos de Trump y China están cada vez más parecidos". Arte y política son indiscernibles en su labor. Su obra siempre es de alto impacto y se viraliza en las redes. Su tema es siempre la realidad, vista desde el lugar de los más débiles. La consciencia social planetaria lo mueve por el mundo, primero filmando y después presentando su documental Human Flow (2017), que retrata la realidad de los refugiados en campos de Irak, Grecia, Jordania, Gaza, Pakistán, Bangladesh y Kenia. Gran parte de su producción -objetos, instalaciones, obras en papel, wallpapers y material audiovisual- podrá verse a fines de este mes en Buenos Aires: el sábado 25, Fundación Proa inaugura la esperadísima exhibición antológica, con sus obras más representativas.

    Su padre, Ai Quing, también fue artista y se formó en París. Lo encarcelaron cuando regresó a Shanghái, en 1932, por oponerse al Kuomintang (partido nacionalista chino). En la prisión se hizo poeta. Era considerado enemigo del Estado y lo condenaron a trabajos forzados. Ai Weiwei vivió la condena social y creció en un pozo en la tierra. Su padre limpiaba baños y él conoció el hambre. El poeta quería que su hijo tuviera un oficio terrestre, común, pero Ai Weiwei vio que el arte era lo que salvaba a su padre. Tenía algo que nadie podía tocar. En la oscuridad que habitaban, había un rastro de calidez en su corazón cuando escribía o dibujaba.

    Ai Weiwei repitió la historia, con sus diferencias y matices. Se formó en los Estados Unidos, donde vivió entre 1981 y 1993. Regresó a China luego de que su padre enfermara. Allí continuó con su producción artística y trabajos por los derechos humanos. Generó controversia con una investigación que realizó sobre las víctimas del terremoto de Sichuan (2008): denunció falta de transparencia en la revelación de cifras oficiales de víctimas, así como falencias en la construcción de un campus escolar que derivó en muertes evitables. Se dedicó a compilar en Internet testimonios de víctimas, publicando sus nombres. Mientras exponía sobre este tema en Chengdu, la capital de Sichuán, fue golpeado duramente por la policía. Su instalación no había sido más que la lista de más de 5000 niños fallecidos en el terremoto. Por la golpiza, sufrió una hemorragia interna y tuvo que ser sometido a una cirugía cerebral de emergencia.

    Tiempo más tarde, el gobierno demolió su estudio en Shanghái: fue acusado de haberlo construido sin los permisos necesarios. El artista explicó que lo había planificado bajo la supervisión de funcionarios del gobierno, como muchos otros artistas que fueron instados a crear un espacio cultural. Denunció que el gobierno de Shanghái estaba frustrado con sus campañas de derechos humanos. El 3 de abril de 2011 fue detenido en el aeropuerto internacional de Pekín. En China pasó 81 días en la cárcel sin cargos oficiales (aludieron a "delitos económicos") y cinco años de estricta vigilancia en los que no podía salir del país.

    "Yo era la persona más controlada de China", cuenta. Le habían intervenido el teléfono y la computadora y seguían todos sus movimientos. En su casa había doce cámaras. En 2005 había comenzado a "romper el bloqueo", con un blog sobre arte que luego incluyó sus comentarios sobre noticias de todos los días. Sus posteos comenzaron a viralizarse rápidamente en un contexto de falta de libertad de expresión. "Era algo mucho más grande que un diario. A la gente le encantaba y a mí también." La censura no tardó en llegar: le fueron cerrando cada blog que abría y al día de hoy, su nombre no puede aparecer en la Internet china. "Fue un proceso gradual: uno se enamora y comienza a expresar sus sensaciones y sentimientos. Comienzan las discusiones y surgen los activistas. Es muy sencillo. Por eso pensé que nada podía ser mejor que sentarme en mi computadora y hacer eso." Respecto del control estatal sobre Internet, Ai es optimista: "Todavía no encontraron la forma perfecta para hacerlo". En los últimos dos años, le dieron la visa y comenzó a viajar por el mundo.

    La exposición en Proa estará abierta al público hasta febrero y traerá al país algunas de sus obras más notables, como las instalaciones Semillas de girasol (100 millones de pequeñas semillas realizadas en porcelana) y Por siempre bicicletas, con 760 de estos vehículos apilados. Luego, la muestra partirá hacia el Centro Cultural Banco do Brasil, de Río de Janeiro, y es posible que siga rumbo norte a México. "Mi trabajo debe estar siempre basado en el estudio y la investigación, y tengo que involucrarme emocionalmente para entender las tradiciones y el idioma. Me tengo que convencer a mí mismo y eso lleva tiempo -dice-. Trabajo con las instituciones, los curadores y los museos, pero al mismo tiempo, la creatividad es totalmente libre. Se basa en mi juicio y en mi relación directa con la gente."

    Dice que la poesía es "la calidad superior para ejercer nuestra imaginación y el poder de nuestra mente. Espero que mi arte llegue a ese estándar. Como hijo de un poeta, creo que la poesía es la forma más pura de arte". No tiene modales de estrella, viste comúnmente y es un "adicto a las redes". Va dejando huella de sus incontables viajes en su cuenta de Instagram.

    De voz baja y hablar pausado, Ai Weiwei conversó con La Nación revista durante la presentación de la muestra que abrirá en Proa. Lo hizo en La Boca, escaso de sonrisas, pero mirando a los ojos.

    Este año viajó por el mundo miles de kilómetros.

    Durante el rodaje de Human Flow viajamos por 20 países, visitamos 40 campos de refugiados y realizamos cientos de entrevistas a personas en más 900 horas de grabación.

    ¿Los refugiados son su mayor preocupación hoy?

    Es el foco del último año y medio. Claro que, mientras tanto, hicimos muchas exhibiciones de arte, cerca de veinte. Y casi todas estuvieron relacionadas con la condición de los refugiados.

    ¿Qué puede hacer el arte por ellos?

    No sé qué pueda hacer el arte, sólo sé lo que el arte puede hacer por mí: me ayuda a entender la situación y me da la responsabilidad de anunciar esta crisis humanitaria.

    ¿Ética y estética van juntas?

    Es así. Es lo que intento decir: ética y estética van juntas con la moral y la filosofía. Intento que vayan juntas y mostrarlo así. No entiendo al arte que no está preocupado por la humanidad. Si el arte sólo se piensa para el mercado es una vergüenza. El arte no tiene nada que ver con el mercado.

    En la conferencia de prensa que brindó en el país durante su visita en agosto, dijo también al respecto: "La idea de que se puede hacer el bien a través de lo que uno hace nunca fue mi ilusión. El arte puede hacer muchas cosas. Permite que los individuos transmitan sus sensitividades y eso está conectado con la libertad interna, que hace que la humanidad sea más poderosa".

    LA MATERIA PRIMA

    "Me moviliza la memoria, volver en la historia, seguir aquello por lo que mi padre había luchado. Y descubrir el mundo de hoy, que es tan distinto." Su único miedo, cuenta, es la pérdida de la consciencia de la humanidad. "Como artista es mi obligación expresarme. Y a veces tenemos dudas acerca de lo que estamos haciendo, y por eso tenemos que aportar humor: siempre hay dos caras de una misma moneda, dos posibilidades de cuestionar y ver. Es un mundo de posibilidades expuestas."

    Su trabajo tiene mucho impacto en la sociedad y es fácil de entender su mensaje. ¿Es algo premeditado?

    Quiero hablar en lenguaje sencillo a la gente común. Pienso que el arte tiene que servir para darles esperanza, para aliviarles dolores y penas.

    Pese a su constante mirada hacia los males del mundo, no es una persona pesimista. ¿Es así?

    La vida es maravillosa aunque haya tantos problemas. La vida es un milagro. Debemos ser optimistas. Y nos sentimos bien si podemos luchar y hacer una pequeña diferencia.

    ¿Cómo ve al mundo de hoy?

    Vivimos en una sociedad que cambia muy rápido a nivel global. El futuro no es predecible. Los medios y redes sociales hacen que la información sea más accesible, pero a la vez, los Estados y el mercado son más poderosos que antes.

    ¿Internet es clave en su práctica artística?

    La domina totalmente. Desde 2007, documento y organizo mi labor a través de las redes, además que es donde anuncio trabajos. Todos los días busco ahí noticias y cosas para aprender. Me ayuda a entender el mundo y es una herramienta para comunicarme y para inspirar mi trabajo.

    VIVIR VIGILADO

    "Desde que nací mi familia ha sido vigilada. No puedo aceptar esa condición. En China sentís que no tenés secretos porque el Estado es tan poderoso que puede hacer que entre familiares se denuncien. No se puede decir libremente lo que se piensa porque puede tener consecuencias como ser sentenciado o enviado a un campo de concentración. Yo estoy acostumbrado a eso. Con la tecnología ahora es posible llegar a controlar todo. Es molesto. En mi casa tengo 20 cámaras."

    ¿Quieren conocerme?, se dijo así mismo. Y colocó cámaras en su escritorio, su habitación y su jardín y se dedicó a transmitir su intimidad las 24 horas. Atrajo instantáneamente millones de miradas. Entonces las autoridades le pidieron que dejara de hacerlo y apagara todas las cámaras. "Siempre trato de usar su lógica. Aún así, muchas veces me sorprenden."

    Un día, mientras paseaba por un parque con su hijo, notó que alguien le sacaba fotos entre los árboles. Parecía un turista, pero igual logró sacarle al hombre la tarjeta de memoria y se fue a su casa sintiéndose mal por lo que había hecho. Estaba con dudas, pero cuando puso la tarjeta en su computadora, encontró imágenes del restaurante donde había ido a comer el día anterior, de su chofer, de su hijo. "¿Para qué necesitaba esas imágenes la policía secreta? Es un mundo paralelo donde la vida secreta de los ciudadanos es investigada para encontrar algún tipo de idea."

    En otra oportunidad encontró escondido dentro de su casa un micrófono muy pequeño. Abrió las conexiones eléctricas de su hogar y encontró otros tres. "Todo lo que decíamos, ellos lo sabían." Les puso un pequeño explosivo al lado para que hiciera ruido. "Y ellos me pidieron que les devolviese los micrófonos porque eran propiedad del Estado. Se excusaron diciendo que se habían olvidado de sacarlos."

    ¿Qué tan importante es para usted la libertad de expresión?

    Es la más importante cualidad del ser humano. Es la más crucial para los artistas. Sólo con libertad de expresión nos volvemos individuos, nos autoconocemos y podemos decirle al mundo quiénes somos. Esta es la más importante característica en la vida.

    Cuando su padre perdió la libertad, se volvió poeta. ¿Qué le pasó a usted cuando perdió la suya?

    Mi padre perdió la libertad de por vida. Era un escritor que tenía prohibido escribir. Crecí con eso. Entiendo cómo es eso. Hoy en China tampoco hay libertad. No tenemos medios independientes, no se puede hablar de muchas cosas, no tenemos derechos ni voto. Podés ir preso por hablar de ciertos temas. Con su libertad de expresión la sociedad perdió parte de su humanidad, no hay poder en ella, no hay futuro.

    ¿Tiene miedo de volver a China?

    Soy muy cauto porque mis abogados siguen presos, lo mismo que la mayoría de mis amigos. Fake está ahí, pero no funciona oficialmente [Beijing Fake Cultural Development Ltd es su compañía que, según la policía china, evadió gran cantidad de impuestos y destruyó las pruebas de sus cuentas]. No la cerraron totalmente, pero tampoco puede funcionar. Nunca tengo una respuesta directa.

    ¿Cómo es tu vida hoy?

    Maravillosa. Puedo vivir en hoteles y viajar con mis colegas. Tengo a mi hijo conmigo. Tengo base en Berlín, pero viajo mucho.

    Su reciente viaje a Chile tuvo que ver con su padre.

    Mi padre y Neruda eran amigos. Él lo recibió en Chile y después, mi padre lo recibió en China. Por eso quise llevar a mi hijo a su casa, donde mi padre juntaba caracoles en la playa. He visto las fotos de chico, y mi padre me hablaba con mucha pasión de esta región.

    Según lo que ha visto de la Argentina, ¿qué aspecto de nuestra sociedad podrían motivar una obra suya?

    Toda sociedad tiene problemas. No existe la sociedad que no los tenga. Conozco poco de este país, pero puedo ver el problema de la polución a 50 metros de aquí, en el Riachuelo. Anduve por esas aguas y vi que son el resultado de un abuso incontrolado al medioambiente. En China está pasando también. Los países por querer ser ricos, sacrifican demasiado. Eso es muy malo para los chicos, las casas, para todos, y lleva mucho tiempo y dinero tratar de repararlo. En una sociedad democrática y saludable esas cosas pueden llegar a cambiarse gradualmente.

    EL DRAMA DE LOS REFUGIADOS

    "Cuando cayó el Muro de Berlín, había once países con cercas y muros fronterizos. Para 2016, ese número había aumentado a 70. Estamos presenciando un aumento del nacionalismo, un incremento en el cierre de las fronteras y una actitud de exclusión hacia los migrantes, los refugiados, las víctimas de la guerra y de la globalización", dijo a la prensa Ai en la apertura de su proyecto Good Fences Make Good Neighbours (las buenas rejas hacen buenos vecinos) que presentó en Nueva York el 12 de octubre pasado. La exposición se compone de más de 300 estructuras, fotografías y carteles que distribuyó por toda la ciudad. Las grandes jaulas emplazadas en lugares icónicos permanecerán en las calles hasta el 11 de febrero.

    Human Flow, el film dirigido por el artista que fue estrenado en septiembre en Venecia y que podrá verse en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, también retrata la crisis global de inmigrantes y refugiados. Para la crítica, Ai busca poner en imágenes -que puedan trascender los títulos de diarios- la magnitud del problema, su "terrorífica e indescriptible inmensidad".

    "Me siento muy apegado a esta gente que está en una situación desesperante. Perdieron todo, llegan a una tierra en la que quieren ser felices, donde no hablan el idioma y tienen costumbres y religiones distintas. ¿Por qué atraviesan tantos peligros para cruzar el mar? ¿Y por qué hay tantos que mueren ahogados? De noche podía ver desde la playa -de Lesbos, Grecia- 20 o 30 barcos que llegaban con esta gente. Y me pregunté qué podía hacer por ellos. No podía darles ni un té y ningún estado europeo los estaba ayudando. Llegan con frío en la oscuridad, no tienen comida, son miles."

    Durante el curso de un año, Weiwei filmó en 23 países distintos y 14 campos de refugiados. Grabó más de 600 horas de entrevistas en África, el sudeste asiático, Medio Oriente, Norteamérica y muchos puertos de Europa. Para la monumental tarea se necesitó de un equipo de más de 200 personas, incluidos media docena de operadores de drones. "Eso me dio una imagen completa de la historia, los problemas y el futuro de los refugiados. Escuché sus miedos y sus recuerdos. Todo tristeza. Nadie quiere escucharlos. Un abuso a la dignidad humana."

    Su intención es siempre llegar a la mayor cantidad de gente posible. Cree que por mucho tiempo el arte contemporáneo ha sido una actividad de una elite que deja de lado al público. "Pienso que el arte le pertenece a todo el mundo y que todos tienen el derecho de entenderlo. Por eso siempre trato de romper los límites y trabajar en áreas que generalmente no se consideran arte. Muchos críticos dicen que mi trabajo es demasiado sencillo, pero para mí está bien. Por ejemplo, en el Líbano, una señora bajó de una moto para mostrarme un catálogo, como si fuera un pariente. Cuatro niños de 11 años me dijeron ¡Ai Weiwei! Me impresionó tanto que me conocieran los niños, lo mismo que los mozos o los vendedores de pizza que me piden selfies. Lo más emotivo para mí es estar conectado. ¡No me interesan los museos! Yo quiero crear a mi manera".

    1957

    Nace el 28 de agosto, en Pekín. Su padre es denunciado durante el Movimiento Antiderechista y en 1958, la familia es enviada a un campo de trabajo

    1961

    Comienza su vida en Shihezi, Xinjiang, donde se exilian durante 16 años

    1981

    Vive en EE.UU., mayormente en Nueva York, donde estudia con grandes maestros y comienza a crear arte conceptual

    1993

    Regresa a China después de que su padre enfermara

    2005

    Es invitado a bloggear para Sina Weibo, la plataforma de Internet de China

    2009

    Le cierran el blog por sus opiniones sobre un terremoto y las Olimpíadas

    2011

    Es detenido por supuesta evasión de impuestos. Luego del revuelo mundial, es liberado tres meses más tarde

    2014

    Explora los derechos humanos y la libertad de expresión con su exposición en Alcatraz

    El futuro

    Desde el 25 de noviembre la Fundación PROA ofrecerá la gran retrospectiva de su obra. Por su parte, el Festival de Mar del Plata exhibirá su documental Human Flow (2017), con dos fechas confirmadas: el domingo próximo (19/11) y el lunes siguiente (20/11)



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  • Título: Ai Weiwei en Proa
    Autor: Redaccin
    Fecha: 10/11/2017
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    Ver nota original (Ramona)

    Una muestra dedicada al trabajo público y de intervención social de uno de los artistas contemporáneos más célebres e influyentes del mundo, Ai Weiwei.

    Curada por Marcello Dantas, la muestra reúne instalaciones, objetos, fotografías y videos que brindan un amplio panorama de sus obras irónicas y dan cuenta de la prolífica e intensa carrera del artista. Ai Weiwei reflexiona y da visibilidad a distintos problemas sociales que marcan las inconsistencias políticas y lagunas entre el individuo y la comunidad en el mundo contemporáneo.

    Ai Weiwei reconocido por documentar y reflexionar sobre las arbitrariedades políticas y sociales de occidente así como de su país de origen, su práctica artística se desarrolla en torno a la libertad de expresión, los derechos humanos y la explotación económica y ambiental.
    Se ha convertido, como artista disidente, en una voz inestimable de la escena del arte internacional, reconocido por su activismo político y su meticulosa investigación artística.

    La exhibición en Fundación Proa ofrece una oportunidad única para el público de explorar el genio creativo de Ai Weiwei, generando un espacio para entender su narrativa personal y brindando una visión crítica de las relaciones ambiguas del artista con su nativa China, la política occidental y los autoritarismos, creando en esta conjunción de significantes un fuerte sentido de rebelión en sus trabajos.



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  • Título: Mucho para ver en Fundacin Proa
    Autor: Redaccin
    Fecha: 30/10/2017
    Ver nota completa
    Ver nota original (Gobierno De La Ciudad)

    El 18 de noviembre llega a La Boca la primera exposición en Argentina del influyente artista chino, Ai Wei Wei, que permanecerá hasta finales de febrero del 2018.

    En su primera retrospectiva en Sudamérica, curada por Marcello Dantas, las obras se focalizarán sobre todo en sus intervenciones sociales y obras de arte público, además de incluir algunas de sus instalaciones más conocidas, así como también videos, fotografías, esculturas y objetosen los que casi siempre juega con las contradicciones de las personas entre sus posturas políticas y las diversas problemáticas sociales en distintas partes del mundo contemporáneo.

    Como crítico del régimen comunista chino, Ai Wei Wei es el artista vivo de mayor repercusión internacional, asiduo activista político e investigador exhaustivo en el campo del arte.

    “La capacidad de activar socialmente a través del arte de Ai Weiwei, siendo capaz de cambiar incluso el contexto donde sus obras se desarrollan” opina Marcello Dantas, curador de la exhibición.

    Durante la exhibición se realizarán diversas actividades paralelas: clases magistrales y el ciclo de Artistas + Críticos, además de un extenso programa educativo.

    Foto de Ai We Wei gentileza de Clarín



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  • Título: Ai Weiwei en Proa
    Autor: Redaccin
    Fecha: 27/10/2017
    Ver nota completa
    Ver nota original (Grupo Brandy)

    Ai Weiwei, activista y uno de los artistas más destacados en la actualidad inaugura en Fundación Proa una exhibición que se podrá apreciar a partir del 18 de Noviembre y con final el 25 de Febrero. Con el apoyo de la Embajada de Alemania y la curaduría de Marcello Dantas se hará un recorrido por piezas que evocan a la persecución política -constante en su vida y obra-; denuncias a violaciones de los derechos humanos; las migraciones y los refugiados, entre otros tantos temas que motivan a la revisión histórica y al debate contemporáneo.

    Objetos, Instalaciones, obras en papel, Wallpapers, videos, y su producción cinematográfica, junto a un activo programa de actividades paralelas, construirá el universo Ai Weiwei , uno de los más representativos de la actualidad.



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  • Título: AI WEIWEI en Fundacin Proa Buenos Aires (18 de nov, 2017 25 feb, 2018)
    Autor: Redaccin
    Fecha: 27/10/2017
    Ver nota completa
    Ver nota original (Ministerio Del Diseo)

    AI WEIWEI
    18 de noviembre, 2017 – 25 febrero, 2018
    Con el apoyo de la Embajada de Alemania
    Curaduría: Marcello Dantas
    Auspiciantes: Tenaris – Organización Techint

     

    Ai Weiwei, activista y uno de los artistas más destacados en la actualidad inaugura en Fundación Proa una exhibición antológica con las obras más representativas de sus obras.  Un recorrido por piezas que evocan a la persecución política -constante en su vida y obra-; denuncias a violaciones de los derechos humanos; las migraciones y los refugiados, entre otros tantos temas que motivan a la revisión histórica y al debate contemporáneo.

    Objetos, Instalaciones, obras en papel, Wallpapers, videos, y su producción cinematográfica, junto a un activo programa de actividades paralelas, construirá el universo Ai Weiwei , uno de los más representativos de la actualidad.

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  • Título: Ai Weiwei / Inoculacin
    Autor: Redaccin
    Fecha: 23/10/2017
    Ver nota completa
    Ver nota original (Hipermedula)

    AI WEIWEI / INOCULACIÓN

    25 de noviembre, 2017 – 2 de abril, 2018
    Curaduría: Marcello Dantas
    Auspiciantes: Tenaris – Organización Techint
    Con el apoyo de la Embajada de Alemania en Argentina
    Organización: Ai Weiwei Studio, Berlín – Lisson Gallery, Londres –
    Fundación Proa, Buenos Aires – Magnetoscopio, São Paulo

    Desde el 25 de noviembre del 2017 hasta el 2 de abril de 2018, Fundación Proa presenta Inoculación, una notable exhibición dedicada al trabajo público y de intervención social de uno de los artistas contemporáneos más célebres e influyentes del mundo, Ai Weiwei.

    Curada por Marcello Dantas, la muestra reúne instalaciones monumentales, objetos, fotografías y videos de fuerte impacto político y simbólico, que brindan un amplio panorama de sus trabajos más icónicos y dan cuenta de la prolífica e intensa carrera del artista. Reconocido por documentar y reflexionar sobre las arbitrariedades políticas y sociales de occidente así como de su país de origen, su práctica artística se desarrolla en torno a la libertad de expresión, los derechos humanos y la explotación económica y ambiental.

    En Inoculación Ai Weiwei reflexiona desde la biografía personal y da visibilidad a distintos problemas sociales que marcan las inconsistencias políticas y lagunas entre el sujeto individual y el sujeto colectivo en el mundo contemporáneo. El artista juega entre lo antiguo y lo actual, el pasado, el presente y el futuro, denunciando siempre desde una óptica crítica una relación ambivalente con su país dividida por un profundo sentido de identidad derivado del uso de materiales, imágenes y técnicas tradicionales de la cultura china.

    Ai Weiwei entiende la totalidad de la arquitectura de Proa como espacio expositivo, eso incluye la vereda, la librería, y el café, creando una relación interesante entre la tradición y la modernidad. La monumental obra Forever Bicycles expuesta en la vereda de Proa, el artista recontextualiza y desmantela un objeto cotidiano de china como lo es la bicicleta, y con ella metaforiza el cambio permanente de la cultura, su metamorfosis, ahora devenida en una estructura gigantesca de acero, luz y sombra.

    El prototipo B de Law of the Journey, Ley del Viaje, 2017 inaugura su presentación en las salas de Proa rodeada de Odissey, Una negra balsa con 72 personas en su interior.



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  • Título: Ai Weiwei, en Proa
    Autor: Redaccin
    Fecha: 03/10/2017
    Ver nota completa
    Ver nota original (La Nacin)

    Fundación Proa presentará la primera gran retrospectiva en América del Sur dedicada al trabajo público y de intervención social de Ai Weiwei, uno de los artistas contemporáneos más célebres e influyentes del mundo (en la foto, la obra He Xie).

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  • Título: "China no puede dominar el mundo", afirm el artista disidente Ai Weiwei
    Autor: Redaccin
    Fecha: 02/08/2017
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    Ver nota original (La Capital)

    El artista disidente chino Ai Weiwei abogó ayer en Buenos Aires por un arte que llegue a mucha gente, sin un lenguaje elitista, y aunque reconoció que es difícil cambiar la realidad en su país natal, cada vez más poderoso, "es imposible que China domine el mundo".

    "El arte puede lograr muchas cosas, puede permitir que los individuos puedan transmitir sus sentimientos y eso hace que la humanidad sea más poderosa", declaró Ai en la Fundación Proa, la institución de arte del barrio porteño de La Boca donde en noviembre el artista chino inaugurará su muestra más importante en América latina.

    Ai es un duro crítico del gobierno en Pekín, lo que le costó varios meses de detención en 2011 y luego unos cinco años de estricta vigilancia hasta que en 2015 recuperó su pasaporte y pudo viajar al exterior. Hoy día vive gran parte del año en Alemania. El artista nacido en 1957 en Pekín se mostró sin embargo escéptico de poder liderar un cambio en su patria.

    "Durante esta lucha yo he cambiado, cada vez tengo mis ideas más claras, pero creo que cambiar la sociedad no es posible porque China tiene 1.300 millones de personas y estuvo bajo un régimen comunista durante demasiado tiempo, es muy difícil. La sociedad va a cambiar cuando la sociedad esté lista, una sola persona no la puede cambiar", señaló.

    En ese sentido, denunció que es muy compleja la formación de un movimiento disidente en China. Se estima que hay cerca de 300 abogados y activistas de los derechos humanos detenidos en China. "Es una situación extremadamente triste con sociedades que se desarrollan tan rápidamente pero retrasándose tanto en materia de derechos humanos y libertad de expresión", lamentó.

    Por ello, consideró que "China nunca puede ser un modelo" a seguir. "Creo que es imposible que China domine el mundo ni que vaya a contribuir a la humanidad. ¿Cómo puede un Estado que no reconoce a su propia gente, no confía en su propia gente ni en los derechos humanos, ser líder del mundo?", cuestionó.

    En cambio, puntualizó, "Latinoamérica es mucho más avanzada, mucho más abierta, tiene una fuerte calidad democrática y de respeto a la libertad personal".

    Ai lamentó la reciente muerte del Nobel de la Paz chino Liu Xiaobo y consideró que fue "muy misterioso" cómo se desencadenó su enfermedad y súbito fallecimiento. Y pese a los cuestionamientos al gobierno chino por la muerte de Liu, "ni siquiera en China hay gente que lo defiende, ni en Occidente", dijo. Pocos días antes de su muerte, Pekín firmó un acuerdo en Alemania para la compra de 140 aviones Airbus por 20 mil millones de euros.

    "Es tan fácil hacer negocios con China, básicamente porque China no tiene una condición democrática y se hace un sacrificio enorme en materia de medio ambiente, educación, derechos humanos", cuestionó.

    "Todos los capitales están unidos, más unidos de lo que pensamos, nadie puede saber quién es el dueño de cada uno. El poder, el capitalismo, las dictaduras, están todas unidas, actúan de diferentes maneras pero juntos. Es muy difícil identificarlos", alertó.

    ai weiwei. Artista chino disidente.



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  • Título: Ai Weiwei: "Si no hubiera sido disidente, no me habran conocido como artista"
    Autor: Fernando Garca
    Fecha: 02/08/2017
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    Ver nota original (La Nacin)

    "China shipping." El camión container se desplaza interponiéndose en la vista directa al Riachuelo que se tiene desde los ventanales del primer piso de Fundación Proa. Se supone que allí viajan algunos de los productos de la gran factoría asiática que se derraman en las góndolas del mundo. En extraña sincronía, dentro del edificio, la exportación cultural menos deseada por China espera a más de ochenta periodistas para brindar una conferencia de prensa. La visita de Ai Weiwei (1957), el artista que hizo de su disidencia del régimen comunista su firma, ha despertado un enorme interés. Ai presentará una muestra antológica en noviembre y esta visita previa está relacionada con su interés en realizar una obra site specific que acompañe el conjunto que viajará directamente desde su estudio en Berlín. Sencillo, enfundado en un conjunto color caqui que le daba aspecto de guardaparques, Ai aprovechó las pausas para echar mano de una de sus armas características: el smartphone. Como un millenial, fotografiaba y filmaba a la audiencia tal como dejó registrados sus primeros pasos por Buenos Aires en su cuenta de Instagram. Parece la venganza de alguien que es y ha sido escudriñado con dedicación orwelliana. "He sido vigilado desde que nací", dice a LA NACION en una entrevista exclusiva.

    -¿Qué es más importante: ser reconocido como un artista de vanguardia o como el disidente chino más famoso?

    -Las dos cosas son lo mismo. Si no hubiera sido disidente, nunca me habrían conocido como el artista que soy, y si no hubiera extendido mi acción en la estética y el arte, mi disidencia sería menos comprendida.

    -Mientras Occidente se enteraba de su caso, el mercado del arte chino no paraba de crecer. ¿Diría que el sistema internacional del arte tiene una doble moral con el régimen chino?

    -El crecimiento económico chino ha sido enorme, más allá del mercado del arte. Eso ha forzado a que casi cualquier otro Estado del mundo tenga que negociar con China. Una vez que se hacen negocios, por supuesto que se trabaja con una doble moral. Ninguno de los países occidentales sacrificaría un negocio con China por denunciar el carácter totalitario de su gobierno.

    -¿Pasa lo mismo con los artistas que venden sus obras o exhiben allí?

    -Muchos de los artistas que conocemos no están verdaderamente comprometidos con la libertad de expresión. Hay artistas occidentales que han exhibido en China y no se preocuparon por alzar la voz cuando mi nombre era borrado.

    -¿Esto que dice le ha sucedido alguna vez?

    -Sí, varias veces. Y nadie ha salido a decir nada. Mi nombre sigue estando prohibido, no se puede mencionar, en la prensa china ni en Internet. El ejemplo más reciente es que en la información sobre el Festival de Cine de Venecia que se reproduce en la prensa china se habla de todas las películas menos de la mía. Eso es muy extraño, pero así es China. Nadie sabe allí que voy a estrenar Human flow porque mi nombre ha sido borrado.

    -¿Cuál es su estatus actual en China?

    -Puedo volver, pero siempre es muy peligroso. Dos de mis abogados siguen todavía presos.

    -¿Sigue siendo muy vigilado?

    -A cada paso. He sido vigilado desde que nací.

    -¿Qué lo llevó a hacerse fotografiar como Alan Kurdi, el niño sirio que apareció muerto en la costa turca? ¿No fue un acto exhibicionista?

    -Llevé mi estudio a la costa de Lesbos (Grecia) y todos los días veía llegar treinta o cuarenta botes con refugiados. Montones de bebés, niños, mujeres. Cuando un diario de la India me sugirió hacerlo, lo acepté de inmediato, porque como artista quiero utilizar todos los medios disponibles para llamar la atención sobre el problema de los refugiados. Para hacer la película he pasado un año viajando por veinte países, visitando cuarenta campos de refugiados para entrevistar seiscientas personas.

    -¿Y cuál es su conclusión después de eso?

    -Que no se trata de una "crisis de los refugiados", sino que es una crisis de la humanidad entera. Debemos avergonzarnos de lo que hemos hecho con esta gente.

    -Hace poco clausuró una muestra suya en Dinamarca en desacuerdo con una ley que avanzaba sobre los bienes de los refugiados. Si Europa sigue así, pronto no le quedará lugar donde mostrar...

    -Eso es muy cierto.

    -¿Cuál es la solución entonces para usted?

    -No hay solución excepto que todos los ciudadanos entiendan que la humanidad es una sola. Hay que poner el cuerpo y actuar para decirles a los políticos y los dirigentes que trabajen en esto. Los problemas son compartidos, son nuestros problemas. Si somos una sociedad civilizada incapaz de lidiar con esto, simplemente estamos resignando cualquier posibilidad de futuro.

    -Pareciera que la gente en Europa está preparada para ver el problema de los refugiados en las metáforas del arte, pero no en la vida de todos los días...

    -Claro. Muy lejos de eso, en verdad. La gente en general prefiere pensar que no es su problema y que eso afecta sólo a Grecia, Italia o Turquía...

    -¿No le parece curioso que ningún otro artista en Europa haya tomado el tema de los refugiados como usted lo está haciendo?

    -A mí también me sorprende eso, porque está pasando en sus países. Hay una idea de que el arte es un asunto de elite, separado de la vida real, que expresa valores más altos. Y si la vida humana no es el valor más alto... no sé de qué estamos hablando.

    -En octubre presentará en Nueva York la obra Good fences make good neihgbours (Las buenas vallas hacen buenos vecinos), donde alude al muro en el límite con México. ¿Tiene algo en común su gobierno con el régimen chino?

    -Creo que al igual que a los comunistas chinos a Donald Trump le molesta profundamente la libertad de expresión. Los Estados Unidos se están volviendo un lugar muy difícil para vivir en democracia. El poder tiende a concentrarse de una manera que no se aplica con las estructuras profundas de la democracia.

    -Usted vivió bastante tiempo en Nueva York cuando se formó como artista. ¿Es un país muy diferente el de ahora del que conoció entonces?

    -Viví allí entre los 80 y los 90. No creo que sea tan diferente. Definiría a los Estados Unidos como un país de capitalismo extremo... Un lugar donde hay una búsqueda desesperada por la ganancia. La situación se profundizó, pues ahora Trump puede ser propietario en China y un magnate chino tener un edificio en Nueva York. No es como antes.

    -¿Es peor?

    -No diría peor, sino diferente. El poder es cada vez mayor y ya no sabemos quién es quién.

    -¿Hay algo que el capitalismo tenga que aprender de la experiencia comunista?

    -Nada. El comunismo va contra la naturaleza humana. El capitalismo en cierto modo también, pero es mejor que aprenda de sus propias fallas.

    A la medida del barrio

    Según explicó el curador Marcello Dantas, la muestra que traerá Ai Weiwei en noviembre a Proa estará centrada en su capacidad de actuar socialmente a partir del arte. En ese sentido, se verán algunas de sus piezas más emblemáticas, como Sunflower seeds, Forever y Straight, todas relacionadas con problemáticas de la sociedad y el totalitarismo en China. Sin embargo, la mayor incógnita está en la pieza que Ai tiene pensado realizar exclusivamente para Buenos Aires. Ayer, ante la ansiedad de la prensa, el artista se mostró elusivo: "Tengo que hacer una investigación mayor sobre el lugar, la gente y su historia para avanzar en el proyecto". De todas maneras adelantó que estaría relacionada con el vecindario. A tal efecto, Ai realizó el lunes un paseo en bote por el Riachuelo.



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  • Título: Ai Weiwei : "La mort du prix Nobel de la paix Liu Xiaobo est mystrieuse"
    Autor: Redaccin
    Fecha: 02/08/2017
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    L'artiste chinois Ai Weiwei a décrit jeudi le décès récent du prix Nobel de la paix chinois Liu Xiaobo comme étant "assez mystérieux", rapporte l'agence dpa. "Liu Xiaobo était mon ami. Ses critiques étaient beaucoup plus tendres (que les siennes, ndlr). C'était un homme pacifique", a déclaré à la presse l'artiste Ai Weiwei à Buenos Aires en vue de l'ouverture d'une exposition dans la capitale argentine en novembre.

    "Il a passé neuf ans en prison et soudainement il a été rapporté qu'il avait un cancer (dont il est décédé, ndlr). C'était assez mystérieux", selon M. Weiwei.

    L'artiste a également accusé l'Occident de ne pas en avoir fait assez pour défendre le prix Nobel. Celui-ci est décédé dans un hôpital chinois début juillet alors qu'il était encore sous garde policière.

    Il est plus facile pour des pays de passer des accords commerciaux avec la Chine, a déploré l'artiste contemporain, alors que le pays dont ils sont tous deux originaires n'a pas de "culture des droits de l'homme".

    M. Liu, un écrivain et activiste, a été emprisonné en 2009 pour subversion mais a été récompensé du prix Nobel de la paix ensuite pour son oeuvre en faveur des droits de l'homme en Chine.

    Ai Weiwei est un artiste contestataire chinois de soixante ans. Ses talents polyvalents ont permis à Ai Weiwei - peintre, sculpteur et plasticien -, de contribuer à la conception du "Nid d'oiseau", le spectaculaire stade de Pékin construit pour les Jeux Olympiques de 2008.

    Il a été détenu en 2011 pendant 81 jours, pour sa critique acerbe du gouvernement chinois.



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  • Título: Ai Weiwei: Nobel winner Liu Xiaobos death was mysterious
    Autor: Redaccin
    Fecha: 02/08/2017
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    Ver nota original (The China Post)

    BUENOS AIRES — Chinese artist Ai Weiwei on Tuesday described the recent death of Nobel Peace Prize winner Liu Xiaobo as “quite mysterious.”

    “Liu Xiaobo was my friend. His criticism was much softer (than mine). He was a peaceful man,” Ai said, as he told reporters in Buenos Aires about an exhibition he is due to open in the Argentinian capital in November.

    “He spent nine years in jail and suddenly it was reported he had cancer in the worse stage (and died). It is quite mysterious,” Ai said.

    The artist also accused the West of not doing enough to defend Liu, who died while still under police guard in a Chinese hospital on July 13.

    It was easier for nations to make business deals with China, he said, adding that the country didn’t have a “human rights culture.”

    Liu, a writer and activist, was jailed in 2009 for subverting state power but was awarded the Nobel Peace Prize a year later for his work in campaigning for human rights in China.

    The Ai retrospective at the Proa Foundation in Buenos Aires will open on November 18 and run until February 2018. Ai exhibitions are also set to take place in Brazil and Chile.



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  • Título: Ai Weiwei: Tod von Nobelpreistrger Liu Xiabao "rtselhaft"
    Autor: Redaccin
    Fecha: 02/08/2017
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    Ver nota original (Salzburger Nachrichten)

    Der chinesische Konzeptkünstler Ai Weiwei (59) hat den Tod des Friedensnobelpreises Liu Xiaobo als "sehr rätselhaft" bezeichnet. Der vor drei Wochen verstorbene Bürgerrechtler sei ein friedlicher Mensch gewesen. "Seine Kritiken waren viel sanfter als meine, er war mein Freund, nach neun Jahren Haft wurde gesagt, er habe Krebs und plötzlich starb er", sagte Ai Weiwei am Dienstag bei der Vorstellung einer Ausstellung, die er am 18. November in Buenos Aires eröffnen will.

    Liu sei auch nicht ausreichend im Westen verteidigt worden. "Kurz vor seinem Tod hat Airbus 140 Flugzeuge an China verkauft", sagte Ai Weiwei. Unter den undemokratischen Zuständen ist es einfach für die westlichen Unternehmen, Geschäfte mit China abzuschließen, wo es an Umwelt- und Menschenrechtsauflagen mangele.

    Seine Kunstwerke suchten poetisch die innere Freiheit des Menschen zu fördern, erklärte Ai Weiwei. Dafür setze er darauf, bei möglichst vielen Menschen anzukommen. "Ein einzelner Mensch kann aber nicht allein eine Gesellschaft ändern, dafür muss die Gesellschaft bereit sein", erklärte er. In China sei der Einfluss der kommunistischen Regierung und deren Streitmächte so stark, dass ein Wechsel der sozialen und politischen Umstände nicht möglich erscheine.

    Der Künstler, der am 1. September seinen Dokumentarfilm "Human Flow" über das Flüchtlingsdrama auf den Filmfestspielen von Venedig vorstellt, will im Museum der Proa-Stiftung in Buenos Aires eine Ausstellung mit Bezug auf die lateinamerikanische Kultur aufbauen. Anschließend will er in Chile und Brasilien ausstellen.

    Ai Weiwei war wegen seines politischen Engagements in China wiederholt Repressalien ausgesetzt, wurde inhaftiert, stand unter Hausarrest und wird von den Behörden ständig überwacht.



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  • Título: Ai Weiwei: "Es imposible que China domine el mundo"
    Autor: Redaccin
    Fecha: 02/08/2017
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    Ver nota original (El Universal)

    Buenos Aires.- El artista disidente chino Ai Weiwei abogó hoy en Buenos Aires por un arte que llegue a mucha gente, sin un lenguaje elitista, y aunque reconoció que es difícil cambiar la realidad en su país natal, cada vez más poderoso, "es imposible que China domine el mundo". 

    "El arte puede lograr muchas cosas, puede permitir que los individuos puedan transmitir sus sentimientos y eso hace que la humanidad sea más poderosa", declaró Ai en la Fundación Proa, la institución de arte del barrio porteño de La Boca donde en noviembre el artista chino inaugurará su muestra más importante en América Latina. 

    Ai es un duro crítico del Gobierno en Pekín, lo que le costó varios meses de detención en 2011 y luego unos cinco años de estricta vigilancia hasta que en 2015 recuperó su pasaporte y pudo viajar al exterior. Hoy día vive gran parte del año en Alemania. El artista nacido en 1957 en Pekín se mostró sin embargo escéptico de poder liderar un cambio en su patria. 

    "Durante esta lucha yo he cambiado, cada vez tengo mis ideas más claras, pero creo que cambiar la sociedad no es posible porque China tiene 1.300 millones de personas y estuvo bajo un régimen comunista durante demasiado tiempo, es muy difícil. La sociedad va a cambiar cuando la sociedad esté lista, una sola persona no la puede cambiar", señaló. 

    En ese sentido, denunció que es muy compleja la formación de un movimiento disidente en China. Se estima que hay cerca de 300 abogados y activistas de los derechos humanos detenidos en China. "Es una situación extremadamente triste con sociedades que se desarrollan tan rápidamente pero retrasándose tanto en materia de derechos humanos y libertad de expresión", lamentó. 

    Por ello, consideró que "China nunca puede ser un modelo" a seguir. "Creo que es imposible que China domine el mundo ni que vaya a contribuir a la humanidad. ¿Cómo puede un Estado que no reconoce a su propia gente, no confía en su propia gente ni en los derechos humanos, ser líder del mundo?", cuestionó. 

    En cambio, puntualizó, "Latinoamérica es mucho más avanzada, mucho más abierta, tiene una fuerte calidad democrática y de respeto a la libertad personal". 

    Ai lamentó la reciente muerte del Nobel de la Paz chino Liu Xiaobo y consideró que fue "muy misterioso" como se desencadenó su enfermedad y súbito fallecimiento. Y pese a los cuestionamientos al Gobierno chino por la muerte de Liu, "ni siquiera en China hay gente que lo defiende, ni en Occidente", dijo. Pocos días antes de su muerte, Pekín firmó un acuerdo en Alemania para la compra de 140 aviones Airbus por 20.000 millones de euros. 

    "Es tan fácil hacer negocios con China, básicamente porque China no tiene una condición democrática y se hace un sacrificio enorme en materia de medio ambiente, educación, derechos humanos", cuestionó. 

    "Todos los capitales están unidos, más unidos de lo que pensamos, nadie puede saber quién es el dueño de cada uno. El poder, el capitalismo, las dictaduras, están todas unidas, actúan de diferentes maneras pero juntos. Es muy difícil identificarlos", alertó. 

    La crisis de los refugiados ocupa hoy gran parte del tiempo de Ai Weiwei. Filmó el documental "Human Flow" en base a más de 600 horas de entrevistas a inmigrantes en campos de refugiados de numerosos países, que competirá en la sección oficial del Festival de Venecia en septiembre.  

    "Es un abuso de la dignidad humana. ¿Por qué tenemos esta tragedia, esta herida tan grande en el mundo?", lamentó el artista, que abrió un taller en la isla griega de Lesbos y realizó varias instalaciones artísticas sobre el tema, como por ejemplo cuando llenó de chalecos salvavidas el Konzerthaus de Berlín o llevó botes al Palazzo Strozzi de Florencia. 

    Ai Weiwei usa el arte para llevar su mensaje "a mucha gente". El arte contemporáneo, en cambio, "ha sido una actividad de una elite que deja de lado al público al crear un lenguaje que no se entiende", alertó el creador chino. 

    "El arte le pertenece a todo el mundo y todo el mundo tiene el derecho de disfrutar el arte. Si el arte no tiene ese objetivo, creo que el arte es falso", subrayó. 



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  • Título: Ai Weiwei: Tod von Nobelpreistrger Liu Xiabao "rtselhaft"
    Autor: Redaccin
    Fecha: 02/08/2017
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    Ver nota original (Monopol)

    Der vor drei Wochen verstorbene Bürgerrechtler sei ein friedlicher Mensch gewesen. "Seine Kritiken waren viel sanfter als meine, er war mein Freund, nach neun Jahren Haft wurde gesagt, er habe Krebs und plötzlich starb er", sagte Ai Weiwei am Dienstag bei der Vorstellung einer Ausstellung, die er am 18. November in Buenos Aires eröffnen will.

    Liu sei auch nicht ausreichend im Westen verteidigt worden. "Kurz vor seinem Tod hat Airbus 140 Flugzeuge an China verkauft", sagte Ai Weiwei. Unter den undemokratischen Zuständen ist es einfach für die westlichen Unternehmen, Geschäfte mit China abzuschließen, wo es an Umwelt- und Menschenrechtsauflagen mangele.

    Seine Kunstwerke suchten poetisch die innere Freiheit des Menschen zu fördern, erklärte Ai Weiwei. Dafür setze er darauf, bei möglichst vielen Menschen anzukommen. "Ein einzelner Mensch kann aber nicht allein eine Gesellschaft ändern, dafür muss die Gesellschaft bereit sein", erklärte er. In China sei der Einfluss der kommunistischen Regierung und deren Streitmächte so stark, dass ein Wechsel der sozialen und politischen Umstände nicht möglich erscheine.

    Der Künstler, der am 1. September seinen Dokumentarfilm "Human Flow" über das Flüchtlingsdrama auf den Filmfestspielen von Venedig vorstellt, will im Museum der Proa-Stiftung in Buenos Aires eine Ausstellung mit Bezug auf die lateinamerikanische Kultur aufbauen. Anschließend will er in Chile und Brasilien ausstellen.

    Ai Weiwei war wegen seines politischen Engagements in China wiederholt Repressalien ausgesetzt, wurde inhaftiert, stand unter Hausarrest und wird von den Behörden ständig überwacht.



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  • Título: Ai Weiwei: "Las violaciones a los derechos humanos en China se ocultan en el mundo por los negocios que se realizan con otros gobiernos"
    Autor: Diego Rojas
    Fecha: 02/08/2017
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    Ver nota original (Infobae)

    En China todo se hace de manera gigantesca. La gran muralla, la gran marcha, los subterráneos, las ciudades, incluso mismo su población, que asciende a 1300 millones de personas -no por nada Mafalda decía que si todos los chinos decidían saltar al mismo tiempo el planeta Tierra podría cambiar su órbita espacial-. Sin embargo, también es cierto que un ciudadano chino puede tener la potencia de millones. Tal vez esa sea una de las virtudes del arte, que hace que la obra de un individuo marque épocas, pasiones, provoque rupturas. Ai Weiwei y su acción artística podrían asemejarse a ese postulado. Su obra -que es siempre desmesurada- se combina con su acción individual y política, que puede poner en aprietos a un régimen antidemocrático como el que gobierna China, que introduce políticas que Weiwei denuncia no sólo a través de su obra, sino en su rol como activista. El artista chino, que estuvo preso en su país como una forma de censura a sus opiniones y que luego no podía salir al extranjero por restricciones impuestas por el Estado, se encuentra en la Argentina para buscar los espacios en los que realizará sus instalaciones, además de la muestra retrospectiva que se presentará el la Fundación Proa, en La Boca, a partir de noviembre. Infobae participó de una ronda con la prensa en la que Weiwei presentó definiciones muy potentes. Sin embargo, conviene retratar a este artista, que tiene gran prestigio en todo el mundo. Vale la pena repasar su historia porque también es la historia de la mitad del siglo pasado en adelante.

    Ai Qing, el padre de Ai Weiwei, era un poeta reconocido y, además, miembro del Partido Comunista (Nicolás Aboaf)

    Ai Weiwei nació en Beijing en 1957, nueve años después de que se produjera la toma del poder por parte del Partido Comunista liderado por Mao Tse Tung que produjo -luego de las penurias de la Segunda Guerra Mundial, en la que China había sido dominada por los japoneses del Eje nazi-fascista- una serie de avances sociales sobre todo en el campo. Esa había sido la base del avance de tal partido contra los opresores japoneses y los nacionalistas de Chiai Kang Sheik -que terminaron confinados en la hoy conocida como república de Taiwán-. Ai Qing, el padre de Ai Weiwei, era un poeta reconocido y, además, miembro del Partido Comunista y uno de sus dirigentes. Pero el mismo año en que nació Ai Weiwei fue acusado de desviaciones derechistas y enviado al exilio interno y al trabajo forzoso en campos de reeducación en Manchuria y luego el desierto de la frontera chino-rusa, donde vivía con su esposa e hijo. "Mi padre, que era poeta, era un dirigente comunista pero luego fue purgado -recordó en Proa ante periodistas argentinos-. Nos mandaron a vivir al desierto chino, en la frontera con Rusia. Ahí podía ver las fotos de mi padre con Pablo Neruda, sus fotos en las playas. Me permitía conocer un mundo que no existía a mi alrededor. Y eso quiero hacer con mi hijo, por si me apresan nuevamente". Recordó la amistad que había forjado con el poeta chileno y que, cuando Neruda viajó a la China, su padre debía despedirlo en el aeropuerto, pero ya había sido sentenciado y entonces nunca más pudo verlo. "Mi padre era considerado un enemigo del Estado, tal como me consideran hoy a mí", dijo.
     

    En 1976, su familia regresó a Beijing y Ai Weiwei comenzó su carrera artística (Nicolás Aboaf)

    Es que luego de vivir en el exilio interno hasta 1976, cuando con la muerte de Mao comenzó la etapa restauracionista del capitalismo y la abjuración de la Revolución Cultural -una avanzada de los sectores radicalizados del PC Chino que es uno de los episodios históricos menos documentados (o que permanecen ocultos en los archivos oficiales chinos) de la historia del coloso asiático-, la familia de Ai Weiwei regresó a Beijing, donde comenzó su carrera artística -con instalaciones- y arquitectónica. En la década de los ochenta fue a vivir a Nueva York, donde conoció a Allen Ginsberg y la bohemia del Greenwich Village. Al volver, en 1993, Ai Weiwei quiso aplicar lo que había aprendido en uno de los grandes centros del arte mundiales y gestó un movimiento experimental. Sin embargo, como dijo en Buenos Aires: "No me interesa un arte solo para unos pocos. Si el arte no es comprendido por la mayoría, no es arte. A veces me dicen que haga mi obra 'más artística'. Pero si el arte llega a todos, permite expresar sentimientos y hace que la libertad exista y que la humanidad sea más poderosa". Luego, a la vez que artista, se convirtió en un activista por los derechos humanos y, a la vez, un perseguido político.

    Consiguió miles de lectores en su blog, que luego de cerrado por orden estatal (Nicolás Aboaf)

    Todo comenzó en 2005, cuando comenzó a publicar un blog en el que expresaba sus opiniones en la plataforma china Sina Weibo, que lo alentó en la tarea. Pronto consiguió miles de lectores. "Me despertaba, leía los diarios y le dedicaba varias horas a escribir lo que pensaba, hasta que eso fue intolerable", contó. En 2008, fue contratado por el Estado para ser parte de los organizadores arquitectónicos de los Juegos Olímpicos de Beijing, pero terminó renunciando entre fuertes críticas al régimen y a la falta de libertad de expresión. En 2009, su blog fue cerrado por orden estatal. En 2011, al volver de un viaje al extranjero, estuvo encarcelado durante varios meses. Luego, se le prohibió la salida del país. "Perdí cinco años de mi libertad en China, pero sirvió para concentrarme en mi obra", se ríe al recordar, pero luego cuenta que la policía secreta lo seguía permanentemente, que le sacaban fotos junto a su hijo mientras estaban en el parque, que encontró cuatro micrófonos en su hogar de origen estadounidense y de gran alcance: "Todo lo que decíamos y hacíamos estaba siendo registrado por el Estado". También contó que su casa estaba rodeada por veinte cámaras de video. "Decidí seguir la misma lógica del Estado. Si querían saber qué hacía, yo les mostraría qué hacía, no tenía nada que ocultar. Entonces instalé cámaras de transmisión permanente en mi estudio, en mi cocina, en mi cuarto, en mi comedor. Todo era transmitido de manera permanente. Incluso si estaba, a veces, desnudo en mi habitación. Era incómodo, pero yo iba a usar su lógica. Me ordenaron que quite esas cámaras, cuyas imágenes habían llegado a tener 70 millones de visitas". Bien, es China, un país de 1300 millones de personas, pero aún así la cifra resulta impresionante.

    En 2015 recuperó su visa, y volvió a exponer su obra en el extranjeroaunque permanece con una residencia en Beijing. Ai Weiwei cuenta que su nombre no puede formar parte de la web china, pero que sigue abriendo blogs, anónimos, hasta que se los cierran, y luego vuelve a empezar.

    “Las violaciones a los derechos humanos en China se ocultan en el mundo por los negocios que se realizan con otros países” (Nicolás Aboaf)

    —El China Syndical Bulletin indica que su país es una nación con grandes conflictos sindicales, tanto en el campo y la ciudad, e incluso levantamientos. ¿Los intelectuales y artistas pueden tomar contacto con estos movimientos? -pregunta Infobae a Ai Weiwei.

    —Es una de mis mayores preocupaciones. Pero en China hay 300 abogados de derechos humanos apresados. No existen comunidades organizadas ni ONGs. Es difícil conectar con el mundo subterráneo que busca transformaciones. Entonces está la web. Pero ese encadenamiento es muy dificultoso todavía.

    —Hace pocas semanas murió el premio Nobel chino y activista de los derechos humanos Liu Xiabo -dice este medio-. ¿Qué puede decir al respecto?

    —Las violaciones a los derechos humanos en China se ocultan en el mundo por los negocios que se realizan con otros países. Hace poco, en Alemania, Airbus le vendió 140 aviones a China, entonces la muerte del premio Nobel de la Paz Liu Xiabo pasó desapercibida, a pesar de que estaba preso. Le dijeron que tenía cáncer, que iba a morir y al salir murió, de un modo muy precipitado. Para mí es sospechoso.

    Las selfies son un rasgo distintivo de su intervención en Instagram (Nicolás Aboaf)

    Además de estar en Buenos Aires buscando espacios para realizar su obra en noviembre -fue al Parque de la Memoria en la Costanera, navegó el Riachuelo, visitó el Dock Sud y esperaba presenciar un entrenamiento en el club Boca Juniors-, Ai Weiwei espera el estreno de su película Human flow, que trata sobre el problema candente de los refugiados. "Al poder salir de China, fui a Irak, a un campo de refugiados. En Alemania tuve conciencia de la gravedad del problema. De la tragedia. De gente que abandona su tierra, sus costumbres, su idioma, su religión para escapar de las guerras. El capitalismo, las guerras, siguen estando ahí, de un modo horroroso. Decidí involucrarme. Hicimos este documental y recorrimos Irak, Grecia, Jordania, Gaza, Pakistán, Bangladesh y Kenia con 20 equipos de filmación y estuvimos en 14 campos de refugiados. Ningún Estado los ayuda. Creo que recorrimos más campos de refugiados que la ONU. Es una tragedia", dijo.

    Y, sin embargo, a pesar de una intervención política en un estado de riesgo -quizás en los Estados represivos se pueda valorar el carácter subversivo y "peligroso" del arte, en comparación a aquellos dominados por el mercado donde se convierten en una mercancía más- el carácter de las obras de Ai Weiwei está surcado por lo lúdico, por el playfullness que hace que sea un arte vivo. También lo demuestran sus videos que parodian el hit Gangnam style ("nosotros decimos que China no es Corea del Sur, sino Corea del Este, en relación a Corea del Norte", bromea) o su serie de fotos en las que eleva el dedo medio como un "fuck you" frente al estado actual de las cosas, como por ejemplo, en una imagen tomada delante de un edificio de la cadena Trump. "Los Estados Unidos de Trump se parecen cada vez más a la China", asegura. Entonces el artista y el activista está ahí. Un artista y un hombre que contiene multitudes. Que habla y dice, a pesar del riesgo. Y que se divierte. Su cuenta de Instagram @aiww es seguida por más de 300 mil personas y el hashtag #aiweiwei tiene casi esa cantidad de menciones. Las selfies son su rasgo distintivo de su intervención en esa red social. Mostrar, mostrarse, quién sabe, tal vez, ante un futuro incierto, como un registro de este presente, una época que le toca a Ai Weiwei mostrar como artista y, al resto de los mortales, vivir. Con las incertidumbres que ello implica.



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  • Título: El artista chino disidente Ai Weiwei en la Argentina: "Desde que nac soy vigilado"
    Autor: Mariana Kozodij
    Fecha: 01/08/2017
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    Ai Weiwei, nacido en 1957, es actualmente una de las figuras en el mundo del arte contemporáneo más reconocidas no solo por sus obras y estilo de performance sino también por su activismo que lo llevó a ser casi un refugiado en su propio país luego de estar preso por 81 días- sin juicio alguno- y después de tener su pasaporte retenido por cuatro años. 

    Como es habitual, Ai estuvo pendiente de su teléfono para tomar imágenes de los periodistas, fotógrafos y camarógrafos que no dejaban de apuntarle con sus dispositivos creando un ecosistema particular donde el estar conectado en el mundo de los átomos y el digital parecía algo tan natural como artístico. 

    Si el New York Times alguna vez lo llamó "una celebridad warholiana" no se debe solo a su capacidad para eclipsar con sus ideas simples y reflexivas sobre la condición humana y la sensibilidad artística, como cuando en 2005 inició su blog- en el que comenzó a volcar sus experiencias y denuncias sobre corrupción tras el terremoto de Sichuan en 2009 y el desarrollo de los Juegos Olímpicos de Beijing que le valieron la vigilancia del Gobierno chino- sino también por su amabilidad y encanto particular de modales pausados y atentos. 

    Con un auditorio colmado en Fundación Proa, en una brumosa tarde en el barrio de La Boca, Weiwei respondió primero a las preguntas del curador Marcello Dantas acompañado por la presidenta de la institución, Adriana Rosenberg, quien no intimidó al artista a la hora de asegurar que "los museos realmente no le importan" en términos de entender cómo el arte debe llegar a la gente. 

    Esta conferencia fue el primer paso de una próxima exhibición - en noviembre- que tendrá lugar en Proa tras siete años de trabajo, aseguró Dantas que indagó sobre el interés de Weiwei por los desamparados y en especial los refugiados;  cuya crisis actual en términos de desidia y movilización de personas es comparada por muchos analistas con las grandes migraciones forzadas durante la Segunda Guerra Mundial. 

    Weiwei explicó que "nació en una sociedad en la que todo es político y muchos se han sacrificado por sus ideas". Hijo del poeta chino Ai Qing- que fue perseguido en su propio país y mantuvo una cordial relación con el poeta Pablo Neruda que lo llevó a visitar América del Sur-, Ai explicó que después de lo que atravesó en su nación "nunca imaginé que iba a poder expresarme tan abiertamente". 

    Si el material para expresar su arte está en "la vida, mi propia vida" como afirma el creador de la exhibición “Sunflower Seeds” en el Museo Tate Modern ( 100 millones de pequeñas semillas de girasol realizadas en porcelana); el miedo se halla en la falta de conciencia sobre la misma por parte de la humanidad y de allí la necesidad de militar por los derechos vulnerados. 

    "Me siento muy cercano a esas personas que están en una situación desesperante", afirmó Weiwei y dio cuenta sobre su proyecto que lo llevó a rodar y producir el documental Human Flow que será estrenado el próximo 1 de septiembre en el Festival de Cine de Venecia. 

    Para el proyecto, Weiwei visitó unos cuarenta campos de refugiados en distintas naciones del globo para obtener una mirada subjetiva y cercana del infierno que viven miles de personas que pierden todo aunque mantienen el deseo de iniciar una nueva vida. "Como artista pensé que podía hacerles un documental", reflexionó Ai y aseguró que en su caso "Desde que nací soy vigilado, mi familia ha sido vigilada. Es un Estado [el de China] tan poderoso de vigilancia (...) que me acostumbré a vivir con él". 

    A la hora de referirse a su país de origen, el artista no ahorró en críticas a la falta de libertades de acción y de expresión y comparó al régimen chino con una dictadura "como la de Corea del Norte".  Y aseguró que "China nunca podría ser un modelo" para otro país dado que es una sociedad construida a partir de la vigilancia y la falta de tolerancia hacia la disidencia como demuestra la historia personal de Weiwei y la del premio Nobel de la Paz de 2010, Liu Xiaobo  -recordado por la silla vacía en el galardón internacional en su honor- y que murió recientemente tras desarrollar un cáncer de hígado en la prisión en la que se hallaba. 

    "Como hijo de un poeta, creo que la poesía es la forma más pura de arte", planteó Weiwei que también ve al arte como una militancia y espera sorprender- una vez más- con su próxima exhibición en nuestro país donde destacó la conciencia que hay sobre la democracia y las libertades; en una sociedad que ha cambiado "dramáticamente en los últimos años". 



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  • Título: Ai Weiwei: cuando el arte y la lucha poltica son la misma cosa
    Autor: Mercedes Perez Berglaffia
    Fecha: 01/08/2017
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    El artista y activista chino Ai Weiwei, actualmente uno de los creadores más destacados de la escena global, se encuentra en la Argentina, en visita de trabajo y paseo familiar. Invitado por la Fundación Proa, Ai realiza ésta, su primera exploración en América del Sur (con anterioridad sólo había estado en México) como un viaje para conocer tanto los espacios de Proa como diferentes locaciones en toda Buenos Aires, mientras proyecta y diseña las obras site-specific que expondrá en la gran muestra antológica que planea llevar a cabo en Proa en noviembre de este año. Será su primera exposición importante en América latina. Y tendrá carácter itinerante: luego de exponerse aquí viajará hacia otros países de la región. Asimismo, en un mes se estrenará Human flow (”Flujo humano”), su película, que debuta en el Festival Cinematográfico de Venecia y se podrá ver aquí.

    En diálogo con Clarín, el artista se dijo fuertemente emocionado por lo que ve. Así lo testimonia su Instagram, que registra los rincones visitados. En la charla evocó a su padre, Ai Qing, gran poeta chino -ya fallecido- y líder comunista, lo que le permitió visitar a Pablo Neruda en su cumpleaños en Chile e invitarlo a visitar China varias veces. Años después caería en desgracia ante el gobierno de Mao Tsé Tung y sufriría un largo destierro interior. “Por eso este viaje es especial para mí”, lo evoca Weiwei, desde el auditorio de Proa, donde transcurre el diálogo . “Tiene que ver con la memoria y con mi pasado. Y por esa misma razón quise traer conmigo en este viaje a mi hijo, Ai Lao. Nunca antes había podido viajar con él, debido a que estuve preso y a la estricta vigilancia sobre mis movimientos del gobierno chino. Tampoco pude nunca viajar con mi padre, salvo cuando estuvimos toda la familia en el exilio, en el desierto de Gobi, al noroeste de China, o en un pueblo cercano a Corea del Norte”.

    Reflexivo, es polémico también en la escena occidental: el año pasado cubrió con 14 mil salvavidas fluorescentes -de esos que se utilizan en el mar- el Konzerthaus de Berlín: intentaba así llamar la atención sobre la situación de los refugiados que, desesperados, tratan de llegar a Europa cruzando como pueden el mar abierto. “A Europa no le importan los refugiados”, dijo ayer en Buenos Aires. Ai también recreó, en 2016, la imagen del niño sirio Aylán Kurdi, quien con tan sólo tres años llegó ahogado a las costas turcas escapando de los bombardeos. Su cuerpo muerto apareció tirado sobre la playa. Ai imitó la pose del niño, en el mismo lugar.

    El artista-activista siempre se opuso fuertemente al gobierno chino. Esto le trajo consecuencias graves y permanentes: mientras estuvo viviendo en China fue encarcelado; le sacaron el pasaporte; tuvo prohibido salir del país asiático hasta 2015. Desde hace dos años reside en Berlín y viaja a su patria apenas una vez por año, donde sigue viviendo su madre. “En mi casa de China llegamos a encontrar 20 cámaras que nos grababan todo el tiempo y micrófonos”, detalla. “Todo el tiempo éramos grabados y vigilados. Hasta llegué yo mismo a poner cuatro cámaras en mi casa: lo que filmaban lo publicaba a través de Instagram. Al gobierno chino no le gustó; ¡me prohibieron hacer lo que ellos mismos hacían en mi propia casa!”

    En la intensa conversación con Clarín, el artista -vestido de forma sencilla, de maneras suaves y un tono de voz contenido- contó acerca de sus obras, su familia, la libertad de expresión, el uso de Internet y su vida actual: “Vivo en Berlín pero no hablo alemán; en esa ciudad tengo un estudio en el que trabajan de 20 a 30 personas todos los días. Me ayudan a realizar mis obras. No tenemos fines de semana ni vacaciones. Para mí el trabajo ya es una vacación”, sostiene.

    -Sus obras conjugan estética y activismo político. ¿Qué considera que es más importante para usted: la creación artística o la lucha?

    -Para mí la expresión artística está siempre relacionada con la lucha política. No hay división entre ambas. Crecí en una sociedad muy politizada: mi padre y toda mi generación realizaron muchos sacrificios. Por eso creo que, como artistas, tenemos una responsabilidad mayor: debemos intentar hablar en público de forma exitosa, o de comunicarnos en forma efectiva con las personas.

    -Algunos medios lo han señalado como el artista contemporáneo más poderoso. ¿Le interesa el poder?

    -Si tengo algún tipo de poder, es el de mantener a las personas despiertas. Me expreso sobre la condición humana todo el tiempo, sobre los derechos humanos y la Humanidad. Y creo que estos son temas que necesitan ser vueltos a anunciar todo el tiempo, en los tiempos que corren. Entonces, si eso pudiera ser considerado una forma de poder, me pondría muy contento si pudiera extenderlo a toda la humanidad.

    -El activismo digital fue crucial para usted. Todo comenzó cuando el mismo gobierno chino le encomendó, en 2005, crear un blog. Más tarde usted y su blog fueron prohibidos. ¿Piensa que Internet lo ayudó a obtener alguna forma de libertad, dentro de un régimen como el chino?

    -El activismo digital y las redes sociales son como el agua o el aire. Entran en nuestras casas. Eso significa mucho para nuestras vidas. Si el agua estuviera estancada de una sola forma, nuestras vidas estarían en peligro. Por eso las redes sociales son fundamentales para alguien como yo, que no tuvo libertad personal ni de expresión. Se trata del ejercicio de nuestros derechos como seres humanos.

    -Mientras realizaba el blog para el gobierno chino, ¿cómo era su vida?

    -Uno se enamora de algo y empieza a expresar sus sentimientos. Vi que la gente, en el blog, discutía entre sí. Y pensé que nada podía ser mejor que generar ese diálogo en el contexto chino. Por seis años pasé el 90 por ciento del tiempo frente a la PC. Más tarde mi situación se volvió frágil, con el espisodio Olimpíadas de Beijing y el terremoto de Sichuan (en 2008, hechos que el artista criticó fuertemente y por los que fue castigado). Perdí mi libertad, estuve preso cinco años. Me intervinieron la computadora, controlaron mis movimientos. Fui la persona más vigilada de China. Ahora, en los dos últimos años me dieron la visa para viajar.

    -¿Cuáles son sus primeras impresiones de la Argentina?

    -Es mi primer viaje aquí y estoy bastante impresionado por el nivel de educación que tienen. La escena cultural parece muy interesante, y todos se muestran tan cálidos. La historia parece muy rica; América latina es una sociedad mucho más abierta que la china, con una fuerte calidad democrática en relación a la libertad personal. China es diferente: la llamamos la “Corea del Este”.

    -Además estuvo visitando espacios e instituciones . ¿Cuáles fueron?

    -Conocí la Fundación Proa, por supuesto, dado que voy a realizar allí mi exposición. Estuve visitando el Hotel de los Inmigrantes y el MUNTREF. Y visité el Parque de la Memoria. Me sorprendió mucho, que cosas así ocurrieran aquí (en referencia a las desapariciones y la dictadura).

    -¿Cómo filmó Flujo humano?

    -Cuando me dieron la visa y pude salir de China, en 2015, llegué a Alemania. Allí pude ver, una noche, cómo llegaban 20, 30 barcos a la costa de manera ilegal. Pensé entonces en hacer un documental. Formé 20 equipos con los que recorrimos Turquía, Jordania, Israel, Líbano, Gaza, Irak, Pakistán, Bangladesh, Kenia, Afganistán y más países, vistamos 20 campos de refugiados. Entrevistamos allí a cientos de personas. Intentaré mostrar el panorama completo de la complejidad y los problemas que tiene un refugiado. Y su futuro.

    -¿Qué es el arte para usted?

    -La vida le da definición a mi arte. Y la memoria, la historia. Seguir a mi padre, por lo que él había luchado. El único miedo que podría tener es perder la posibilidad de comunicarnos los unos con los otros.



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  • Título: Ai Weiwei: "Mi nico miedo es la prdida de conciencia de la humanidad"
    Autor: Redaccin
    Fecha: 01/08/2017
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    El artista Ai Weiwei, icono de la disidencia en China, sólo tiene un miedo: que la humanidad pierda su "conciencia" y las personas dejen de ofrecer formas diferentes de pensar a los demás, según confesó hoy en Buenos Aires, a donde llegó en la que es su primera visita a América Latina.

    "Mi materia prima es la vida. La vida le da la definición al arte, especialmente al mío", contó Ai (1957) en un evento ante los medios de comunicación realizado en la Fundación Proa, el museo porteño que acogerá el próximo 18 de noviembre la primera muestra retrospectiva que realiza en la región.

    Los otros dos fundamentos de su obra son "la memoria" -que lo llevó a seguir los pasos de su padre, el poeta Ai Qing, quien, como él, sufrió la persecución del Gobierno chino- y el descubrimiento del mundo, ya que, para él, "cada segundo tenemos una realidad nueva" que puede ser contada o denunciada.

    Como artista, considera que es su "obligación" poder expresarse y por eso se ha convertido en un fuerte crítico de los ataques a los derechos humanos y la libertad de expresión por parte del régimen de su país.

    Tanto, que fue vigilado durante años y, en 2011, llegó a estar tres meses detenido.

    "China es un Estado sin comunidad, sin ONGs, sin conexiones sociales. Es muy difícil tratar de iniciar un movimiento", aunque, apuntó, internet ha ayudado a romper esas barreras, ya que, a su juicio, si cuentas con la atención de miles de personas, la "autoridad" duda si censurarte o no.

    Pese a que su "sueño" siempre fue que la realidad cambie en el país asiático, admitió que "hay que afrontar la realidad" y transformar esa sociedad es "muy difícil" porque, primero, tiene que estar "preparada" para ello.

    Asimismo, Ai opinó que desde la llegada a la Presidencia de Donald Trump, Estados Unidos y China están "cada vez más cerca" y, de hecho, afirmó, al menos a nivel empresarial, esto ya es un hecho.

    En ese sentido, consideró que los poderes políticos y económicos de todo el mundo permanecen unidos y, por ello, "ya no se sabe quién es el dueño de cada cosa" y es "muy complicado" separar, por ejemplo, las dictaduras del capitalismo.

    El disidente chino es reconocido por su labor con los refugiados -temática en la que se centra el documental "Human Flow" con el que competirá en el festival de Venecia- y, por eso, aunque nunca tuvo la "ilusión" de transformar la realidad con su trabajo, está convencido de que el arte permite a las personas transmitir sus sentimientos en libertad y hace que "la humanidad sea más poderosa".

    En su caso, según contó este martes, lo único que quiere es crear a su manera y "romper los límites", sobre todo los del arte contemporáneo, del que criticó que está dirigido a las "élites" y deja de lado al resto del público.

    Con todo esto en mente, su obra llegará el próximo noviembre a Buenos Aires, un trabajo para el que todavía tiene que prepararse, según dijo en el acto en la Fundación Proa, en el que estuvo acompañado de la directora del centro, Adriana Rosenberg, y el curador de la futura muestra, el brasileño Marcello Dantas.

    "La gente piensa que los artistas pueden elegir qué exponen", señaló. Por ese motivo, tras permanecer estos tres días en la capital argentina, continuará su viaje por Chile y Brasil con el fin de obtener una visión más completa de la cultura, las tradiciones y la gente de la región y así poder poner en marcha su exposición.

    Según dijo, Ai también ve su primera visita a Latinoamérica como una "oportunidad" para recordar junto a su propio hijo a su padre, quien mantenía un vínculo personal con la región debido a su amistad con el poeta chileno Pablo Neruda y con el que, lamentó, nunca pudo viajar a ningún sitio.



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  • Título: Furor en Buenos Aires por Ai Weiwei , el artista chino que crea desde la disidencia
    Autor: Beln Papa Orfano
    Fecha: 01/08/2017
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    La cafetería de la Fundación PROA está al tope. Un selecto grupo de periodistas aguarda impaciente la conferencia de prensa que el artista chino Ai Weiwei (1957) ofrecerá en minutos en el auditorio. No se trata de cualquier ciudadano proveniente del monstruo asiático sino de uno de los que más ha incomodado al régimen comunista de su país en la última década. Por ello pasó casi tres meses detenido en 2011 sin cargos. Mientras era interrogado a diario respecto al significado de sus obras de arte, la comunidad artística mundial juntaba firmas y exigía su liberación. Ahora está en Buenos Aires a donde viajó por tres días para comenzar a delinear la muestra que inaugurará el 18 de noviembre en PROA.

    Con curaduría del brasileño Marcello Dantas –que recientemente tuvo a su cargo la muestra de otro top ten mundial del arte en Buenos Aires, la del indio Anish Kapoor en el Parque de la Memoria-, la muestra exhibirá algunos de los hits del artista como la instalación “Semillas de girasol”, millones de semillas realizadas en porcelana con las que cubrió el piso de la Sala de Turbinas de la Tate en 2010, y la instalación “Forever”, bicicletas entrelazadas por las ruedas y el eje en alusión al principal medio de transporte en China. El resto de la muestra aún permanece como una incógnita. El viaje relámpago a Buenos Aires servirá para terminar de delinearla y visitar algunos espacios públicos donde planea emplazar alguna pieza.

    “Mi trabajo tiene que estar basado en el estudio y la investigación. Tengo que involucrarme emocionalmente. Eso lleva tiempo. Voy a ir a Chile y a Brasil también. Eso me va a dar un panorama más completo de la región”, avisó para, acto seguido, admitir que aún no tiene en claro qué parte de la cultura argentina buscará incorporar a la exhibición.

    “Mi trabajo tiene que estar basado en el estudio y la investigación. Tengo que involucrarme emocionalmente", dice el artista.

    Lo concreto –Weiwei es un adicto a las redes sociales, especialmente Twitter e Instagram, donde deja huella de todas sus actividades- es que desde que arribó a Buenos Aires el domingo por la mañana, previa demora en Migraciones por un problema de papeles en el que habría intervenido el mismo ministro del Interior, Rogelio Frigerio, el artista tuvo tiempo de pasear por La Boca, visitar el Parque de la Memoria, comer en una parrilla, recorrer en lancha el Riachuelo, sacarse selfies con los peatones que lo reconocían y fotografiarlo todo.

    Durante la conferencia de prensa recordó su infancia en China como hijo de un poeta condenado a trabajos forzados por el gobierno comunista. Pese a las condiciones de vida extremas que les tocó vivir y la quema de libros a la que se vio obligado su padre, el niño Weiwei se nutría de los conocimientos artísticos de su progenitor. Más adelante estudió cine en la Academia de Beijing y partió a Nueva York para completar sus estudios. A principios de los ’90 regresó a China, pero no sería hasta 2005 cuando abrió su primer blog y comenzó a realizar comentarios que incomodan al gobierno chino que su nombre pasó a la lista de opositores.

    “Los medios estatales me convencieron de abrir el blog para romper el bloqueo. Me enamoré del blog. Leía las noticias y escribía comentarios. Se hizo muy popular porque nadie opinaba de nada. Me di cuenta que podía ser más grande que un medio de comunicación”, recordó. Lo que siguió fue una vigilancia extrema sobre él, sus movimientos, su casa, sus familiares y sus dispositivos electrónicos. En ese contexto de pérdida de libertad y micrófonos escondidos dentro de su propiedad, afirma, “el arte puede hacer muchas cosas. Permite que los individuos transmitan sus sentimientos. Eso está conectado con la libertad interna”.

    Weiwei explora distintos formatos. Sus obras pueden ser instalaciones, esculturas, objetos, fotografías y películas. Aunque el foco está puesto en denunciar los excesos de la dirigencia china, en la actualidad también le interesa mostrar la realidad de los refugiados que llegan a Europa. “Human flow”, la película que realizó sobre el tema, acaba de ingresar en la competencia para el festival de cine de Venecia.

    “Mi intención es llegar a la mayor cantidad de gente. Creo que el arte contemporáneo ha sido actividad de una elite y deja de lado al público. El arte le pertenece a todo el mundo. Todos tienen el derecho de entenderlo, si no sucede es falso”, explica.

    Weiwei es un artista que mira de costado las utopías. El régimen chino ha caído sobre él con bastante peso como para afianzarlo en el plano terrenal. “Durante esta lucha yo he cambiado. Cambiar la sociedad no es posible”, reconoció. "China ha estado bajo comunismo mucho tiempo - explicó - y eso es muy difícil de cambiar. Uno tiene un sueño, pero hay que enfrentar la realidad. Una sola persona no puede cambiar la realidad; la sociedad debe estar lista”.

    Punto final para la conferencia de prensa donde Weiwei fue fotografiado por los celulares de todos los presentes. Él también se encargó de registrar el momento y subirlo inmediatamente a su cuenta de Instagram.



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  • Título: PROA ACOGE PRIMERA RETROSPECTIVA DE AI WEIWEI EN SUDAMRICA
    Autor: Redaccin
    Fecha: 31/07/2017
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    Desde el 18 de noviembre del 2017 hasta finales de febrero del 2018, Fundación Proa, en Buenos Aires, presenta la primera gran retrospectiva en Sudamérica dedicada al trabajo público y de intervención social de Ai Weiwei (Beijing, 1925), uno de los artistas contemporáneos más célebres e influyentes del mundo.

    El artista, que se encuentra desde el domingo 30 de julio en Buenos Aires para recorrer y conocer la ciudad, dará un salto a Santiago de Chile este jueves 3 de agosto, para conversar con el artista Sigismond de Vajay (París, 1972. Vive y trabaja en Buenos Aires) en el Centro de las Artes 660 de CorpArtes, Las Condes. La conversación es abierta al público, previa inscripción en www.corpartes.cl. Se trata de la primera vez que Ai Weiwei visita a Chile.

    Curada por Marcello Dantas (Río de Janeiro, Brasil, 1967), la retrospectiva en Proa incluye importantes instalaciones icónicas, esculturas y objetos, fotografías y videos donde el artista reflexiona y da visibilidad a distintos problemas sociales que marcan las inconsistencias políticas y lagunas entre el individuo y la comunidad en el mundo contemporáneo.

    Ai Weiwei se ha convertido, como artista disidente, en una voz inestimable de la escena del arte internacional y el artista vivo más famoso de China, reconocido por su activismo político y su meticulosa investigación artística. La exhibición en Fundación Proa ofrece una oportunidad única al público argentino de explorar el genio creativo de Ai Weiwei, ofreciendo un espacio para entender su narrativa personal y brindando una visión crítica de las relaciones ambiguas de Ai Weiwei con su nativa China, la política occidental y los autoritarismos, creando en esta conjunción de significantes un fuerte sentido de rebelión en sus trabajos.

    Según reportes de la prensa argentina, la muestra incluirá, entre otras obras, Semillas de girasol (100 millones de pequeñas semillas de girasol realizadas en porcelana) y Por siempre bicicletas, unas 760 bicicletas apiladas.

    En palabras del curador Marcello Dantas, la exhibición en Fundación Proa hace visible “la capacidad de activar socialmente a través del arte de Ai Weiwei, siendo capaz de cambiar incluso el contexto donde sus obras se desarrollan”.

    Concebida conjuntamente con el Centro Cultural Banco do Brasil (CCBB), durante la exhibición se realizarán diversas actividades paralelas, clases magistrales y el ciclo de Artistas + Críticos, además de un extenso programa educativo.



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  • Título: Lleg al pas Ai Weiwei, el gran artista de la disidencia en China
    Autor: Mara Paula Zacharas
    Fecha: 31/07/2017
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    Ayer llegó al país el artista chino Ai Weiwei, y resulta natural que su entrada haya sido problemática. Por un tema de papeles que se solucionó enseguida, pasó tres horas demorado en la oficina de migraciones del aeropuerto de Ezeiza, junto con familiares y dos asistentes.

    Ai Weiwei es uno de los mayores referentes del arte del siglo XXI y de la disidencia cultural china, y se caracteriza por la denuncia de las violaciones de los derechos humanos y su enfrentamiento con toda clase de poder. La controversia, la polémica y, también, la persecución política son constantes en su vida y obra. En su país, permaneció arrestado durante 81 días sin cargos y tuvo el pasaporte retenido durante cuatro años.

    Ahora reparte sus días entre sus estudios en Berlín y Pekín, y sus incontables viajes por el mundo haciendo la mezcla de arte y activismo que es su sello. En la Argentina pasará tres días solamente -antes de seguir viaje a San Pablo y Santiago de Chile-, para explorar escenarios e inspiraciones para hacer una obra de sitio específico que podrá verse a partir del 18 de noviembre, cuando se inaugure su primera muestra antológica en América latina en la Fundación Proa.

    En el aeropuerto lo esperaba quien será el curador de la exposición, el brasileño Marcello Dantas. El cineasta Alejo Moguillansky le siguió los pasos en todo momento: abundan los documentales al estilo reality sobre las andanzas del artista. No hace falta esperar a verlo para saber dónde está Ai Weiwei. Adicto a Instagram, es fácil seguir su jornada.

    Ayer, la primera parada fue en una parrilla, Puerto Viejo, en La Boca, donde almorzó junto con una comitiva de doce personas, a la que se unió el editor Sigismond de Vajay, del sello KBB. Ahí probó las empanadas, el asado y el vino mendocino. Anduvo por Caminito, donde fue reconocido por varios fans, y se hizo selfies con una estatua caricaturesca del papa Francisco.

    Camino a Proa, Dantas y los chicos que vinieron con Ai Weiwei (su hijo y un sobrino) jugaron con un dron similar a los de la instalación Hansel & Gretel, una alegoría de la vigilancia en la sociedad contemporánea que acaba de inaugurar en Nueva York con los arquitectos suizos Herzog y Meuron (los mismos con quienes trabajó en el Estadio Olímpico de Pekín en 2008).

    Ya en Proa, visitó la muestra de Yves Klein en su último día y miró bien las instalaciones, guiado por la directora del espacio, Adriana Rosenberg. De sus obras más notables, se sabe que traerá al país las instalaciones Semillas de girasol (100 millones de pequeñas semillas de girasol realizadas en porcelana) y Por siempre bicicletas, unas 760 bicicletas apiladas, además de esculturas, objetos, videos y fotografías. En sus planes está recorrer hoy la ciudad. Mañana dará más detalles en una conferencia de prensa.



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  • Título: Llega Ai Weiwei: una visita esperada
    Autor: Mercedes Perez Berglaffia
    Fecha: 29/07/2017
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    Ya está: lo que se había anunciado hace un mes está comenzando a ocurrir. El famoso artista chino Ai WeiWei (Beijing, 1957) llegará a la Argentina mañana, para realizar un estudio y exploración de campo de la Fundación Proa y de diversos espacios de la ciudad de Buenos Aires. Ai realizará este muy breve viaje -de tan sólo tres días- porque necesita conocer lugares inusuales, ya que planea crear en la Argentina obras de arte que serán diseñadas para un espacio específico. Planea, también, recorrer museos y espacios culturales. El artista viene con su familia -en un viaje en el que también pasan por San Pablo y Chile- y se quedará en Buenos Aires unos días, que ya figuran más que llenas en su agenda.

    Será en Proa, en el barrio de la Boca, donde desde el 18 de noviembre el polémico artista expondrá por primera vez en América latina, bajo la guía del curador brasileño Marcello Dantas.

    Disidente e hijo de Ai Qing -un prestigioso poeta chino desterrado durante la época de Chang Kai Chek- Ai Weiwei es un artista clave para el arte de los tiempos que corren: propone que activismo, crítica, denuncia y producción artística sean la misma cosa. A pesar de sus ideas contestatarias y de que el artista había vivido en los Estados Unidos entre 1981 y 1983, cuando se realizaron las Olimpíadas en ese país, en 2008, el gobierno chino convocó a Ai para actuar como asesor artístico de la construcción del estadio Olímpico de Pekín. El artista aceptó, pero luego criticó fuertemente tanto el evento como al régimen político que lo había convocado.

    Ese mismo año ocurrió un terremoto en Sichuan: cinco colegios –precariamente construidos- fueron aplastados, derrumbados con los niños dentro. Se estima que hubo unos 69 mil muertos y más de 18 mil personas desaparecidas. El gobierno chino silenció el hecho. Ai, entonces, creó series de obras inspiradas en la censura: sus piezas se basaron en la lista de las personas desaparecidas, y en los fierros de las ciudades derrumbadas. Una ellas, Straight, consisistió en 150 toneladas de hierro herrumbrado, marcado por la tragedia ya era parte de las construcciones de las ciudades derrumbadas. Una obra que fue expuesta en la Bienal de Venecia de 2013.

    El gobierno chino lo detuvo en 2011. Cuando lo encarcelaron –durante 81 días, sin cargos oficiales aunque acusado de “delitos económicos”, bigamia y tráfico de pornografía, entre otras cosas- nadie supo qué había pasado con él: hubo momentos de total desconcierto. La dureza del régimen del gigante asiático en el trato hacia Ai provocó que organismos culturales internacionales elevaran protestas pidiendo por su libertad: llegaron a juntar 90 mil firmas. Hasta la misma torre de la Tate Modern en Londres –uno de los museos de arte más importantes del mundo- iluminó la ciudad con la frase “Liberen a Weiwei”. Luego del pago de 1,7 millones de euros (reunidos por artistas, amigos y fans de todo el mundo), Ai fue liberado, pero su taller fue derribado.

    Desde esos momentos, el apoyo internacional a Ai, su trayectoria y su fama no pararon de crecer. Ahora, convertido en el artista chino contemporáneo más influyente, admirado y discutido a la vez, llega a la Argentina con su ojo crítico y examinador. Planea crear, aquí, obras que denunciarán injusticias. ¿Se restringirá a trabajar sobre la situación en China o su mirada activista criticará también la escena de la región?



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  • Título: Ai Weiwei visitar Buenos Aires
    Autor: Ruben H. Ros
    Fecha: 01/07/2017
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    El artista y activista chino Ai Weiwei (1957) llegará a Buenos Aires a fines de julio, en un viaje para conocer la ciudad y proyectar algunos trabajos site-specific (obras de arte que se conciben para un espacio determinado) complementarios de una retrospectiva de su obra que se realizará hacia fin de año en la Fundación Proa, en la Boca. Hasta el momento, según el comunicado, planea visitar el Parque de la Memoria, la Usina del Arte y el Muntref sede Hotel de Inmigrantes. Weiwei es conocido mundialmente por sus denuncias de violaciones a los derechos humanos en China y sus críticas a las condiciones políticas y sociales del régimen comunista chino. Considerado una de las figuras notables del arte contemporáneo, exhibirá la instalación “Semillas de girasol” (100 millones de pequeñas semillas de girasol realizadas en porcelana) con las que tapizó en 2010 la totalidad de la Sala de Turbinas del Tate Modern de Londres y, entre otras, la instalación “Por siempre bicicletas”, unas 760 bicicletas amontonadas y conectadas según diseño (realizada en la plaza Nathan Phillips Square de Toronto, en 2013, contó con 3.144 bicicletas y dos semanas y media para construirla), en alusión al más popular medio de transporte de China.

    Como artista disidente, Weiwei se ha convertido en una personalidad influyente en el arte internacional y en el artista visual más famoso de China. A causa de sus denuncias e intervenciones contra el gobierno comunista chino, que fueron aumentando luego de su participación arquitectónica en el Estadio Olímpico de Beijing en 2008 (junto con los arquitectos suizos Herzog & de Meuron), el 3 de abril de 2011 fue detenido en el aeropuerto de Pekín, y permaneció arrestado durante 81 días sin cargos. Acusado finalmente de “evasión fiscal”, fue liberado el 22 de junio del mismo año después que el gobierno exigiera el pago de 1,7 millones de euros (que reunieron sus amigos y admiradores de todo el mundo), aunque su pasaporte estuvo retenido hasta 2015. Desde entonces ha permanecido bajo vigilancia y restricciones de movimiento. En cualquier caso, de allí en más sus obras se expusieron en el Helsinki Art Museum (2016), Royal Academy (2015), Martin Gropius Bau (2014), Indianapolis Museum of Art (2013) y el Hirshhorn Museum and Sculpture Garden (2012).

    Desde el 18 de noviembre del 2017 hasta finales de febrero del 2018, Proa presentará la primera gran retrospectiva en Sudamérica enteramente dedicada a la intervención pública y social de Weiwei. Curada por el brasileño Marcello Dantas incluye instalaciones icónicas (como las mencionadas anteriormente), esculturas, objetos, videos y fotografías. Durante la exhibición se realizarán diversas actividades paralelas, clases magistrales y el ciclo de “Artistas + Críticos”, además de un programa educativo.

     Weiwei ha recibido varios premios y reconocimientos, entre ellos el galardón de Arte Contemporáneo Chino (2008), la Skowhegan Medal (2011), el nombramiento como académico honorario en la Royal Academy of Arts (2011) y el Václav Havel para la disidencia creativa (2012) junto la activista birmana por la democracia Aung San Suu Kyi y la militante de los derechos de las mujeres saudíes Manal al-Sharif.



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  • Título: EL POLMICO ARTISTA Y ACTIVISTA CHINO AI WEIWEI LLEGA POR VEZ PRIMERA A ARGENTINA
    Autor: Redaccin
    Fecha: 19/06/2017
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    Podríamos decir sin duda alguna que Ai Weiwei es el artista chino más famoso de hoy en día: como activista, llama la atención sobre las violaciones de derechos humanos en su país en una escala épica; y como artista, amplía la definición del arte para incluir nuevas formas de compromiso social, y estará de visita por vez primera en Latinoamérica el próximo mes de julio para ultimar los detalles de una gran exhibición que presentará en Argentina, Brasil y posteriormente en México.

    Esta primera gran exposición retrospectiva se realizará en la Fundación Proa en el barrio porteño de La Boca a partir del próximo 18 de noviembre y hasta el mes de febrero, y que incluirá algunos de las obras más representativas de su carrera adaptadas al espacio, tales como la instalación de la serie Semillas de Girasol, ejemplares con las que tapizó el museo Tate en 2010, o la instalación Forever, compuesta por un número significativo de bicicletas entrelazadas entre día por las ruedas y el eje, en alusión al principal medio de transporte en China.



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  • Título: Por primera vez llega a la Argentina Ai Weiwei
    Autor: Redaccin
    Fecha: 16/06/2017
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    Ver nota original (Dangdai)

    El artista y activista chino Ai Weiwei llegará a la Argentina a fines de julio para terminar de delinear los detalles de la primera gran exposición retrospectiva que la Fundación Proa le dedicará a partir del 18 de noviembre en el barrio porteño de La Boca. La directora de Proa, Adriana Rosenberg, sostuvo que la exposición incluirá “los íconos más fuertes de su trayectoria”, siempre adaptados al espacio, en calidad de site specific, donde destacan sus proyectos dedicados al trabajo público y de intervención social.

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  • Título: Ai Weiwei, artista y activista chino, traer su disidencia a Buenos Aires
    Autor: Fernando Garca
    Fecha: 16/06/2017
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    Ai Weiwei, uno de los mayores referentes del arte del siglo XXI y de la disidencia cultural china, exhibirá su obra por primera vez en América latina con una muestra antológica en la Fundación Proa que se inaugurará el 18 de noviembre y estará abierta al público hasta febrero. Luego partirá hacia el Centro Cultural Banco do Brasil, de Río de Janeiro, y es posible que siga rumbo norte a México.

    La presencia de Ai Weiwei en Buenos Aires fue confirmada ayer por Adriana Rosenberg, presidenta de Proa, en un almuerzo informal en La Boca.

    El artista chino, de 59 años, y su equipo visitarán Buenos Aires en julio para adaptar sus obras, que en la modalidad site specific tienen distintas versiones, con el espacio de Proa. Rosenberg adelantó a LA NACION que Ai estará aquí durante una semana a fines del próximo mes. En ese tiempo, además de poner en marcha la muestra, visitará instituciones como el Parque de la Memoria y el Museo de los Inmigrantes, entre otros espacios, para definir una posible intervención en el espacio público de la ciudad. Ai llega a Proa de la mano del curador brasileño Marcello Dantas, y la muestra, que incluye además fotografías y videos, estará focalizada en su trabajo público e intervenciones sociales.

    En un mapa geopolítico que posiciona a China como un referente de la economía mundial, Ai Weiwei hizo del arte contemporáneo el hecho maldito del régimen asiático al punto de llegar a ser uno de sus más visibles presos políticos. Hijo de un poeta disidente, Ai se formó en la Nueva York neoexpresionista de los 80 para volver a Pekín convertido en un conceptualista multiplataforma que hizo de su blog personal el principal medio de oposición a las políticas de derechos humanos del comunismo chino. Así, mientras China se fue incorporando al coleccionismo y el mercado internacional del arte, Ai fue conformando un perfil de artista-activista incómodo, ya casi extinguido en Occidente. "Yo no soy un artista disidente, sino que China es un gobierno disidente", dijo alguna vez. En esta encrucijada, fue asesor artístico del estudio suizo Herzog & De Meuron para la construcción del Estadio Nacional de Pekín, ícono de las Olimpíadas de 2008, mientras denunciaba la responsabilidad del gobierno en el derrumbe de escuelas durante el terremoto de Shichuán en ese mismo año. La investigación derivó en el cierre de su blog y, luego, en la imposibilidad de salir de China y un arresto de 81 días a partir del 3 de abril de 2011 por supuestos "delitos económicos" contra el Estado, entre otras acusaciones, como bigamia y tráfico de pornografía.

    El encarcelamiento de Ai provocó un movimiento internacional por su libertad simbolizado por la torre de Tate Modern de Londres iluminada con la frase "Release Weiwei" (liberen a Weiwei) y la recolección de noventa mil firmas en todo el mundo. Ai hizo de su posterior prisión domiciliaria un espacio casi performático. En 2012, realizó una parodia del hit "Gangnam Style" en clave de protesta contra la corrupción. El video fue quitado rápidamente de YouTube.

    LA NACION pudo saber que en la muestra se verán algunas de sus instalaciones más icónicas en versiones adaptadas al espacio porteño. Sunflower seeds, por ejemplo, es una obra que consiste en réplicas de porcelana hechas a mano de semillas de girasol. Ai hizo producir cien millones en la provincia china de Jingdhezen para inundar literalmente el Turbine Hall de la Tate Modern en 2010. La porcelana, como elemento intrínseco de la estética china, aparece también en la instalación He Xie, que consiste en 3200 cangrejos manufacturados. Forever, una escultura hecha de bicicletas livianas, echa un ojo a la historia del arte conceptual (el legendario ready made de Duchamp) y otro a un tipo de rodado indiscernible de la vida en Pekín caído en desuso. Acaso la pieza más conmovedora que veamos en Proa sea Straight, donde el drama de las escuelas rurales de Shichuán toma la forma de una instalación ominosa de 90 toneladas de acero obtenida con los restos del terremoto.

    Ai Weiwei, artista

    Nació el 28 de agosto de 1957 en Pekín. Actualmente reparte su tiempo y estudio entre Berlín y su ciudad de origen. En 2015, tras cuatro años, el gobierno chino lo autorizó a salir del país.

    Una de sus intervenciones más destacadas fue en Documenta 12, cuando llevó al pueblo alemán de Kassel a 1001 ciudadanos chinos para la obra Fairytale.



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  • Título: El artista y activista Ai Weiwei expondr en la Fundacin Proa de La Boca
    Autor: Redaccin
    Fecha: 16/06/2017
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    Ver nota original (Pura Ciudad)

    Desde el 18 de noviembre hasta finales de febrero del 2018, Fundación Proa, ubicada en la avenida Don Pedro de Mendoza 1929 de La Boca (Comuna 4), presenta la primera gran retrospectiva en Sudamérica del artista y activista chino Ai Weiwei. Está curada por Marcello Dantas. Incluye instalaciones icónicas, esculturas y objetos, fotografías y videos “donde el artista reflexiona y da visibilidad a distintos problemas sociales que marcan las inconsistencias políticas y lagunas entre el individuo y la comunidad en el mundo contemporáneo”, según sus impulsores.

    Desde fines de julio Weiwei está en la Ciudad de Buenos Aires para preparar esta muestra. Durante su paso porteño expresó: “Mi arte es solo el de un artista chino estúpido, son mis sentimientos, mi relación con estas cosas que suceden. El arte en sí no puede hacer nada. Yo puedo hacer algo por mi propia conciencia, y quizás influir en alguna persona. Hay mucha gente que conoce lo que está pasando. Pero hacen ver que no les importa, que no va con ellos. Algunos pretenden estar haciendo otro tipo de arte más elevado y no hablan de la dignidad humana”.

    “Creo que la humanidad se está convirtiendo cada día en más cobarde, no solo con los refugiados, también con el cambio climático. Muchos hacen ver que no va con ellos, que otro lo solucionará”, agregó en diálogo con El País (España) y sumó que la llegada de Donald Trump le inquieta especialmente: “Mucha gente por la globalización ha perdido trabajos y tienen miedo del futuro, porque les habían vendido una imagen muy bonita. Pero lo que dice Trump, por ejemplo en una academia de policía hace poco, es increíble, está alentando la violencia. Si nos contaran que ha dicho eso y no lo viéramos con nuestros propios ojos, no lo creeríamos”.

    Ai Weiwei se ha convertido, como artista disidente, en una voz inestimable de la escena del arte internacional y el artista vivo más famoso de China, reconocido por su activismo político y su meticulosa investigación artística, analizan en Proa. La exhibición, adelantan, ofrece una oportunidad única al público argentino de explorar el genio creativo de Ai Weiwei, ofreciendo un espacio para entender su narrativa personal y brindando una visión crítica de las relaciones ambiguas de Ai Weiweicon su nativa China, la política occidental y los autoritarismos, creando en esta conjunción de significantes un fuerte sentido de rebelión en sus trabajos.

    En palabras del curador Marcello Dantas, la exhibición en Fundación Proa hace visible “la capacidad de activar socialmente a través del arte de Ai Weiwei, siendo capaz de cambiar incluso el contexto donde sus obras se desarrollan”.

    Concebida conjuntamente con el Centro Cultural Banco do Brasil (CCBB), Fundación Proa agradece la colaboración de Ternium, Organización Techint.

    Durante la exhibición se realizarán diversas actividades paralelas: clases magistrales y el ciclo de Artistas + Críticos, además de un extenso programa educativo. Esta exhibición de Ai Weiwei es una oportunidad única “para apreciar algunos ejes temáticos, conceptuales y políticos que marcan el presente y poder ver la faceta más activista y comprometida socialmente de este gran artista chino”, concluyen en Proa.



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  • Título: Wei Wei, en Buenos Aires en noviembre
    Autor: Kekena Corvalan
    Fecha: 15/06/2017
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    El polémico y mediático artista chino más famoso en occidente, Ai Wei Wei (Beijing, 1957), expondrá en PROA a partir del mes de noviembre de 2017, de acuerdo a distintas fuentes periodísticas.

    Según habría expresado la directora del espacio expositivo de Techint, Adriana Rosemberg, a Télam, el chino realizará un primer viaje en julio para visitar espacios culturales y dialogar acerca de lo que se inauguraría en la segunda mitad de noviembre.

    Una de las instalaciones que se adelanta traerá es su famosa Semillas de Girasol, realizada en la Sala de Turbinas de la Tate de Londres, cuando tapizara su piso con un millón de semillas de esa planta confeccionadas artesanalmente en distintos talleres cerámicos de su país.



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  • Título: Llega por primera vez a la Argentina el polmico artista chino Ai Weiwei
    Autor: Tamara Kapitula
    Fecha: 15/06/2017
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    Ver nota original (Infobae)

    La muestra será en noviembre y cuenta con la curaduría del brasileño Marcelo Dantas, con quien Adriana Rosenberg -directora de Fundación Proa- comenzó a conversar hace alrededor de dos años sobre la idea de exponer una retrospectiva del artista chino más famoso de la contemporaneidad. Weiwei llegará a Buenos Aires a fines de julio para recorrer y conocer el espacio de Proa, el barrio de la Boca y la ciudad completa. Planean también para él una visita al Parque de la Memoria, la Usina del Arte y el MUNTREF Sede Hotel de inmigrantes.

    "Estamos muy a la expectativa de su visita y de lo que va a significar mostrarle Buenos Aires. Aunque estamos en diálogo permanente con él, recién una vez acá van a terminar de definirse cuáles serán las obras que van a exponerse. Para él es muy importante conocer la ciudad; seguramente se elegirán obras en contexto de la Boca y del tema de la inmigración. En ese sentido, conocer el espacio es fundamental para la elección de las piezas", dijo Rosenberg a Infobae. En los últimos meses, Proa presentó las exitosas muestras de Malevich e Yves Klein.

    "El arte no es casto, debería prohibírselo a los ignorantes inocentes, no poner jamás en contacto con él a quienes no están suficientemente preparados. Sí, el arte es peligroso. Si es casto, no es arte", sentenció Pablo Picasso, instalando una saludable presión en cuanto a la responsabilidad política y social que conllevan las expresiones artísticas.

    Ai Weiwei es uno de los mayores exponentes del "arte no casto", y uno de los artistas más influyentes de la escena cultural contemporánea. Se lo ha llegado a catalogar como "el artista que incomoda a China". Su creatividad, su sensibilidad y compromiso social se manifiestan en esculturas, fotografía y filmes. Inquieto y polifacético, también se desempeña como curador de muestras.

    Con una extensa trayectoria, las réplicas del sismo de su creatividad se hicieron sentir en el mundo cuando ofició como asesor de los arquitectos suizos Herzog & de Meuron, en el diseño del Estadio Nacional de Beijing para los Juegos Olímpicos de 2008.

    Es hijo de Ai Qing, uno de los mejores poetas chinos del siglo XX y que en su momento fue acusado de intelectual derechista por el régimen de Mao Zedong y, posteriormente, desterrado -primero al noreste del país, y, luego, a la región musulmana de Xinjiang, en el oeste. Como se hereda la sangre, se heredan los valores y convicciones. Ai es un ferviente activista social y cultural, e incansable defensor de los derechos humanos. Nacido en Pekín el 18 de mayo de 1957, profesa a través de su arte y su activismo una crítica severa hacia el gobierno de China. Debido a su posicionamiento como disidente político, afianzado por sus investigaciones y denuncias contra mandatarios de su país, fue detenido el 3 de abril de 2011 en el aeropuerto internacional de Beijing cuando se disponía a volar a Hong Kong -suceso que fue denunciado por la organización de derechos humanos Human Right Watch (HRW)-. Permaneció arrestado durante 81 días, tras una acusación por "evasión de impuestos" y sin cargos oficiales. Fue liberado el 22 de junio de 2011 bajo condición de no viajar al exterior. No obstante, mientras él se encontraba restringido de salir de China, sus obras continuaron recorriendo el mundo.

    Una instalación de Ai Weiwei que exhibe chalecos salvavidas para refugiados, en Berlín. Los chalecos fueron abandonados por los refugiados que cruzaron desde el mar a Turquía o Grecia.. (Foto Clemens Bilan/Getty Images)

    Su trabajo ha sido expuesto en Documenta Kassel y Haus der Kunst (Alemania), la bienal de San Pablo (Brasil), la Bienal de Arquitectura de Venecia (Italia), el Helsinki Art Museum (Finlandia), la Royal Academy y la Tate Mordern (Reino Unido), entre otros sitios.

    Aunque todo terminará definiéndose en su primera visita, a fines de julio, en Argentina, Ai Weiwei exhibirá en principio, entre otras obras, la instalación de la serie, ejemplares con los que tapizó la totalidad de la Sala de Turbinas de la Tate, y la instalación Forever, compuesta por un significativo número de bicicletas entrelazadas por las ruedas y el eje, en alusión al principal medio de transporte en China.

    El arribo de este excelso artista es un hecho histórico que ha conmocionado al mundo del arte argentino. Mediante sus trabajos reflexiona sobre las problemáticas sociales y políticas, y esta será una oportunidad única para apreciar los ejes del valiente y "peligroso" artista quien, por ver grande a su Patria, ha luchado, y lucha, con el cincel, con la foto y la palabra.

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  • Título: Llega a Argentina el artista ms polmico de China, Ai Weiwei
    Autor: Beln Papa Orfano
    Fecha: 15/06/2017
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    El artista y activista chino Ai Weiwei (Beijing, 1957), uno de las figuras más célebres e influyentes del arte contemporáneo, llegará a la Argentina a fines de julio para terminar de delinear los detalles de la primera gran exposición retrospectiva que la Fundación Proa le dedicará a partir del 18 de noviembre en el barrio porteño de La Boca.

    Así lo confirmó a Télam la directora de Proa, Adriana Rosenberg, sobre la exposición -la primera en Sudamérica- que incluirá “los íconos más fuertes de su trayectoria”, siempre adaptados al espacio, en calidad de site specific, donde destacan sus proyectos dedicados al trabajo público y de intervención social.

    “El artista llegará a Buenos Aires a fines de julio para recorrer y conocer. Planea visitar el Parque de la Memoria, la Usina del Arte y el Muntref Sede Hotel de Inmigrantes. Nuestra idea es que desarrolle algo en el espacio público, tal vez en el ingreso a Proa. Eso lo terminaremos de definir cuando llegue al país”, confirmó Rosenberg.

    Considerado una de las figuras más influyentes del universo del arte actual, disidente político de su país y responsable de obras controversiales, Ai Weiwei exhibirá por primera vez en nuestro país, entre otras obras, la instalación de la serie “Semillas de girasol”, ejemplares con las que tapizó la totalidad de la Sala de Turbinas de la Tate en 2010, o la instalación “Forever”, un número significativo de bicicletas entrelazadas entre día por las ruedas y el eje, en alusión al principal medio de transporte en China.

    Instalaciones, esculturas, videos, objetos, fotografías y archivo constituirán la muestra inédita en nuestro país, que promete ser un imperdible y que contará con curaduría del brasileño Marcello Dantas.

    En sus trabajos, Weiwei reflexiona y da visibilidad a distintos problemas sociales que marcan las inconsistencias políticas y lagunas entre el individuo y la comunidad en el mundo contemporáneo.

    Ai Weiwei se ha convertido, como artista disidente, en una voz inestimable de la escena del arte internacional y el artista vivo más famoso de China, reconocido por su activismo político y su meticulosa investigación artística.

    Debido a sus investigaciones y denuncias al gobierno de su país, el 3 de abril de 2011 Ai Weiwei fue detenido en el aeropuerto internacional de Beijing, y permaneció arrestado durante 81 días sin cargos oficiales. Finalmente, y habiendo sido acusado de “evasión de impuestos”, fue liberado el 22 de junio de 2011. Desde entonces permanece bajo estrecha vigilancia y restricciones de movimiento.

    En palabras del curador Marcello Dantas, esta exhibición hace visible “la capacidad de activar socialmente a través del arte de Ai Weiwei, siendo capaz de cambiar incluso el contexto donde sus obras se desarrollan”.

    Su trabajo ha sido expuesto en documenta, Kassel, Alemania (2007); la Bienal de San Pablo (2010); la Bienal de Arquitectura de Venecia (2010), el Helsinki Art Museum (2016),Ðla Royal Academy (2015),Ðla Tate Modern, London (2010) y Haus der Kunst, Munich (2009), entre otros sitios.

    Además, realizó colaboraciones arquitectónicas en el Serpentine Pavilion de 2012 y el Estadio Olímpico de Beijing en 2008.



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  • Título: Viene el polmico Ai Weiwei
    Autor: Mercedes Perez Berglaffia
    Fecha: 15/06/2017
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    El artista y activista chino Ai Weiwei (Beijing, 1957), una de las figuras más influyentes del arte contemporáneo, llegará a la Argentina a fines de julio para proyectar la primera gran exposición retrospectiva de su obra en Sudamérica, que se verá en la Fundación Proa a partir del 18 de noviembre.

    Así lo confirmó a la agencia Télam la directora de Proa, Adriana Rosenberg, sobre la muestra que incluirá “los íconos más fuertes de su trayectoria”, siempre adaptados al espacio, en calidad de obras site specific.

    Disidente político en su país y responsable de obras polémicas, Ai Weiwei exhibirá, entre otros trabajos, la instalación de la serie Semillas de girasol, ejemplares con los que tapizó la totalidad de la Sala de Turbinas de la galería Tate de Londres en 2010, o la instalación Forever, un número significativo de bicicletas entrelazadas por las ruedas y el eje, en alusión al principal medio de transporte en China. También habrá esculturas, videos, objetos y fotografías, con la curaduría del brasileño Marcello Dantas. La exposición viajará luego al Centro Cultural Banco de Brasil (CCBB) de Río de Janeiro, el museo más visitado de ese país.

    “El artista llegará a Buenos Aires a fines de julio para recorrer y conocer. Planea visitar el Parque de la Memoria, la Usina del Arte y el Muntref Sede Hotel de Inmigrantes. Nuestra idea es que desarrolle algo en el espacio público, tal vez en el ingreso a Proa. Eso lo terminaremos de definir cuando esté aquí”, confirmó Rosenberg.

    En sus trabajos, Weiwei reflexiona y da visibilidad a problemas sociales que marcan las inconsistencias políticas y lagunas entre el individuo y la comunidad en el mundo contemporáneo.

    Debido a sus investigaciones y denuncias al gobierno de su país, el 3 de abril de 2011 Ai Weiwei fue detenido en el aeropuerto internacional de Beijing y permaneció arrestado durante 81 días sin cargos oficiales. Finalmente, tras una acusación por “evasión de impuestos”, fue liberado el 22 de junio de 2011. Su obra se expuso en Documenta Kassel (2007) y la Bienal de San Pablo (2010), entre otras muestras de prestigio



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